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Fiebres de crecimiento en niños: ¿existen realmente?

La cultura dice que tras un cuadro de fiebre, el niño pega un estirón. Y que el crecimiento puede producir fiebre. Pero, ¿esto es así realmente?

La Asociación Española de Pediatría define la palabra fiebre como “un mecanismo de defensa del organismo contra las infecciones, tanto las causadas por virus como por bacterias”. Y especifica, además, que “la fiebre no es una enfermedad”.
La fiebre es la causa más común de visitas a urgencias pediátricas. Un cuadro de fiebre en niños suele provocar la angustia y la preocupación extrema de los padres, que corren a avisar al médico o a intentar que le baje de alguna manera aunque, desde la misma Asociación insisten en que solo hay que tratar a los niños con fiebre en caso de que este síntoma se acompañe de otros como malestar general o dolor, y también en caso de que este cuadro se dé en menores de tres meses de edad.
Pese a toda esta información, todavía hay muchos mitos que giran alrededor de la fiebre: que si usar paños húmedos, friegas de alcohol o baños en hielo ayuda a bajarla, que si es necesario abrigar mucho al pequeño si sufre fiebre o, uno de los más extendidos: que crecer provoca fiebre.
Seguro que en algún momento has escuchado la expresión ‘fiebres de crecimiento’, que hace referencia precisamente a eso: a que tener fiebre supone un aumento de la talla.

¿Existen las fiebres de crecimiento en niños?

Hemos preguntado a un experto por esta afirmación tan extendida en la cultura popular para que nos cuente qué hay de verdad y qué hay de mito en ella. “El hecho de tener fiebre no presupone un aumento de la talla, por lo que nunca podemos achacar a la fiebre el aumento de la velocidad de crecimiento de un niño, así que esta afirmación es errónea”, explica a Ser Padres el doctor Fernando García-Sala Viguer, especialista en Pediatría en la Clínica García-Sala y miembro de Top Doctors.
Sin embargo, su argumento cambia si le preguntamos por lo que pasa después de un cuadro de fiebre infantil: ¿es verdad eso de que los niños ‘pegan un estirón’ después de tener fiebre?

La relación que existe entre fiebre y crecimiento

“Esta afirmación sí suele ser cierta, pero no tiene nada que ver con la fiebre”, nos explica el profesional. Y es que, de acuerdo a sus palabras, cuando los niños tienen fiebre suelen estar más tiempo en reposo, por el malestar y el cansancio que generan esas décimas de más. Al estar en reposo, y durmiendo la mayor parte del cuerpo, estimulan la hormona del crecimiento, aumentando de talla.
“Podríamos pensar que si un niño está mucho tiempo enferme o con fiebre alcanzaría la talla para jugar en la NBA, pero esto no es así. Cada niño tiene un potencial de crecimiento que viene determinado por la talla de los padres, por el sexo y por otros factores externos, así que crecerá dentro de esos valores”, expone el doctor.
En concreto, por año, los niños crecen una cantidad determinada, por ejemplo, seis centímetros. Ese crecimiento pueden hacerlo de forma escalonada a lo largo del año, o de forma más rápida si tienen alguna enfermedad que les ocasione un reposo en la cama y un aumento de las horas de sueño. “Si en el año presenta muchas enfermedades, en conjunto crecerá esos seis centímetros, pero no más”, zanja este profesional.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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