Qué hacer ante las inflamaciones

Chichones en la frente: ¿debemos preocuparnos?

Es más importante analizar la caída y chequear que el golpe no haya derivado en otros síntomas asociados más allá de la propia inflamación de la zona agredida, y también es necesario actuar rápido para bajar dicha hinchazón y limitar el dolor.

Niño con chichón
Niño con chichón (Foto: depositphotos)

Los chichones en los niños son de los síntomas físicos más aparatosos y habituales que existen. Por mucho que los accidentes sean evitables en niños, cosa en la que tiene que ver mucho la responsabilidad paterna, se pueden limitar, pero es prácticamente imposible que no le ocurra a tu hijo en algún momento de su niñez.

Los peques son curiosos, atrevidos en muchos casos y aprenden en base a la experiencia. Además, en sus primeros años de vida todavía no se manejan andando y corriendo con la soltura de niños más mayores o de los adultos, por lo que los tropezones forman parte de su vida desde bien temprano. Incluso la persona que mejor anda del mundo corre el riesgo de sufrirlos, y no siempre a los adultos les da tiempo a poner la mano cuando se caen o a no golpearse con algún saliente que no han visto a tiempo. 

La gran diferencia de los chichones en los niños es que suelen aparecer muy rápido y de manera muy llamativa. El “huevo” sale enseguida en su cabeza, y después cambiará de color seguramente, pasando por una fase amarillenta y más oscura después, que es cuando ya ha brotado el hematoma.

Cómo actuar ante un chichón

Como cualquier golpe en la cabeza, independientemente de la edad de la persona que se lo dé, es importante ser cautos, permanecer vigilantes a la evolución del mismo y actuar rápido para frenar el dolor y la inflamación. 

El primer paso es mantener la calma y transmitírsela al pequeño, que se habrá llevado un buen susto. Enseguida, chequear que está orientado y que no hay mareo, dolor cervical o cualquier otro síntoma asociado al accidente que sea preocupante más allá del propio golpetazo. Una vez localizado el chichón, aplicar hielo es necesario. Puede ser en cubitos, también en placas frías de gel o, si no hay otra alternativa, alguna bolsa de congelados que tengas a mano.

Al mismo tiempo, es recomendable valorar la caída en caso de haberla visto por si esta se hubiera producido desde una altura grande y creas que es posible que sea necesario que vea un médico al pequeño. En principio, si es un chichón de los de toda la vida, producto de un tropezón, no debería ser necesario llegar a este extremo.

Una vez se ha aplicado hielo en la zona, y después de secar y limpiar con cuidado la misma, es recomendable utilizar una pomada antiinflamatoria que ayude a sofocar la inflamación. En todo caso, se deben seguir las instrucciones de uso del fabricante para saber cada cuántas horas se puede aplicar de nuevo el producto.

Con estos dos pasos, y con el paso de las horas, el chichón irá remitiendo, y con los días lo hará el hematoma. A lo largo de todo este proceso, mantener la vigilancia de cómo se comporta el niño, preguntarle si se siente bien y procurar que no se repitan golpes en la misma zona, son consejos de actuación recomendables de seguir para poder actuar en consecuencia en caso de que el niño muestre algún síntoma preocupante.

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