Salud de la mujer

Pólipos en el útero: síntomas, causas y tratamiento

Los pólipos consisten en crecimientos de pequeño tamaño, los cuales suelen ser generalmente benignos y con un tallo, que sobresale de una membrana mucosa. Los pólipos uterinos se encuentran adheridos a la pared interna del útero, y en la mayoría de las ocasiones no tienden a causar problemas.

Los pólipos son unos crecimientos anormales de tejido, que se observan a menudo como protuberancias de pequeño tamaño, y planas, o bien como pequeños tallos con una apariencia similar a los hongos. Por lo general, la gran mayoría suelen ser de pequeño tamaño, y no suelen llegar a medir más allá de 1 centímetro de diámetro.

Aunque los pólipos que crecen en el colon tienden a ser los más habituales, también pueden crecer en otras zonas del cuerpo, como por ejemplo es el caso de los pólipos uterinos (en el caso de la mujer).

La mayoría de los pólipos son benignos, lo que significa que no son crecimientos cancerosos. No obstante, debido a que se desarrollan a partir de un crecimiento celular anormal, de forma eventual pueden acabar volviéndose malignos o cancerosos.

De ahí que, ante la duda, el médico pueda aconsejar la realización de una biopsia, que implica la toma de una pequeña muestra de tejido con el fin de analizarla bajo al microscopio, y descubrir si existen -o no- células cancerosas.

¿Qué son los pólipos uterinos y por qué se forman?

Se calcula que cerca de una cuarta parte de todas las mujeres tienen pólipos uterinos. Básicamente consisten en un crecimiento excesivo de tejido en el endometrio, de ahí que médicamente sean también conocidos bajo el nombre de pólipos endometriales. Provienen precisamente del tejido que recubre el útero, llamado endometrio.

Es decir, son pequeñas masas de tejido endometrial, con forma de bulbo, que se encuentran unidas al útero a partir de un tallo. A diferencia de los fibromas uterinos, que están compuestos de músculo duro y pueden llegar a crecer muchísimo más, los pólipos uterinos son suaves.

Lo cierto es que, al menos por el momento, se desconoce la causa exacta por la cual los pólipos uterinos se forman, pero sí se sabe que son sensibles al estrógeno, una hormona sexual que interviene principalmente en la aparición de los distintos caracteres sexuales femeninos secundarios.

Además, sí se han identificado distintos factores de riesgo que pueden hacer que una mujer sea más probable a desarrollarlos:

  • Edad. Entre 40 a 50 años.
  • Etapa de la vida. Suelen ser más comunes durante la pre o perimenopausia, debido principalmente a los cambios que se producen en los niveles de estrógeno, que aumentan y disminuyen.
  • Exceso de peso. La obesidad influye en algunas ocasiones.
  • Toma de medicamentos. Como es el caso de los fármacos de acción antiestrogénica.
  • Presión sanguínea elevada.

¿Qué síntomas producen los pólipos uterinos?

Si bien muchas mujeres experimentan sangrado uterino anormal, la realidad es que en la mayoría de los casos los pólipos uterinos tienden a ser a menudo asintomáticos. No obstante, cuando los síntomas son evidentes, suelen ser similares a los que surgen con afecciones o enfermedades más graves, como por ejemplo es el caso del cáncer de endometrio.

Por este motivo, ante la aparición de los síntomas que mencionaremos a continuación, los especialistas aconsejan acudir a la consulta del médico, para indagar acerca de las causas que puedan estar ocasionando la aparición de tales síntomas, y destacar sobre todo si se trata o no de cáncer.

Los síntomas pueden incluir distintos tipos de sangrado uterino anormal, como por ejemplo:

  • Manchado o sangrado entre períodos
  • Sangrado menstrual más abundante de lo normal
  • Sangrado después del coito
  • Sangrado después de la menopausia.

¿Los pólipos uterinos pueden causar infertilidad?

La infertilidad es definida como la incapacidad de concebir después de un año manteniendo relaciones sexuales sin protección. Un estudio publicado en el año 2017 señaló que la prevalencia del diagnóstico de anormalidades intrauterinas durante la histeroscopia, antes de la fertilización in vitro, se situó entre un 11 y un 45 por ciento. 

De esta forma, los especialistas estimaron que si una mujer experimentaba algún tipo de sangrado anormal, lo más probable es que tuviera pólipos.

Se ha demostrado que los pólipos uterinos podrían actuar de manera similar a como lo haría un dispositivo intrauterino natural (DIU), lo que evitaría que un óvulo fecundado pudiera implantarse en la pared uterina. También podría llegar a bloquear el área donde la trompa de Falopio se conecta con la cavidad uterina, evitando que los espermatozoides fueran capaces de entrar en la trompa y así encontrarse con el óvulo.

De otro lado, también se sabe que los pólipos uterinos podrían igualmente desempeñar un papel en el aborto espontáneo para algunas mujeres.

¿Cómo se tratan?

Algunos pólipos uterinos pueden llegar a desaparecer solos, pero cuando el sangrado es abundante, se desea aumentar las probabilidades de embarazo, o para detectar la posible existencia de cáncer, a menudo se aconseja la realización de un legrado guiado con la ayuda de un histeroscopio.

No obstante, también podría llevarse a cabo un método algo más convencional, como es el caso del raspado del revestimiento uterino, o dilatación y legrado.

Solo cuando los pólipos uterinos son demasiado numerosos, como para la extracción histeroscópica, es posible que el médico recomiende la realización de una histerectomía, que consiste en un procedimiento quirúrgico en el que el útero es extirpado total o parcialmente.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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