Ser Padres

6 nombres rusos de niña que te van a encantar

Anastasia y Olga son nombres que nos suenan mucho y tienen su origen en el este de Europa, pero desconocemos muchos otros nombres que en Rusia son habituales y que no son tan difíciles de asimilar para los castellanoparlantes como a priori puedas imaginar.

Hoy en día, como ya es posible poner el nombre a un recién nacido inspirándose en cualquier elemento, las opciones para buscar ideas con las que “bautizar” a un niño o una niña son enormes. Que si personajes de ficción de series de televisión épicas como Juego de Tronos, el cine, los deportistas que idolatran los padres, la mitología, y por supuesto las culturas ajenas a la nuestra.
Ya no es tan extraño escuchar a una profe dirigirse a una niño como Enzo o Gael, o a una niña como Chloe, por ejemplo. Es como ocurrió en su día con los nombres en euskera, que en tiempo récord se expandieron por todo el país, en lo que fue y es un bonito símbolo de la multiculturalidad de la que podemos presumir en España.
Pero, aunque parezca mentira, todavía hay caminos inexplorados, prácticamente vírgenes, en esto de los nombres, y pocas cosas hay que llamen más la atención que una puerta entreabierta con todo un universo por descubrir detrás. Es el caso de la que da acceso a los nombres de origen eslavo, y es que lo más familiar que nos suena de Rusia y alrededores en cuanto a nombres es Anastasia, por la literatura y la historia, y Olga, porque es el nombre femenino que más ha calado en nuestro país, llegando a estar muy de moda en la segunda mitad del siglo XX.
Pero un país tan extenso tiene una amplia variedad de nombres de niña, como te imaginas, y aunque algunos son incompatibles con el español por las dificultades que supone escribirlos y pronunciarlos, hay otros muy bonitos y sencillos de asimilar para nosotros. Hemos seleccionado seis para que lo valores, porque son bellos y exóticos.
Ninguno de ellos te resultará difícil de pronunciar, tampoco de escribir a excepción de alguna ‘y’ que se te puede escapar en favor de la ‘i’ y tu hija no se tendrá que tirar toda la vida deletreando como se escribe su nombre. Quizá sí explicando su origen, pero eso le da a su vez un arma para generar interés alrededor de su figura que aprenderá a manejar en su favor.
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