¡A probar nuevos sabores!

Alimentación infantil: ¿cuándo desarrollan los niños el sentido del gusto?

Cuando comenzamos con la alimentación complementaria, nuestro bebé empieza a probar nuevos sabores. Es importante que el pequeño pruebe los nuevos alimentos de uno en uno, esperando al menos siete días antes de pasar al siguiente.

En el útero materno, el bebé ya lo tiene muy claro

En el útero materno, el bebé ya lo tiene muy claro. Los científicos han mostrado que ya en el vientre de nuestra madre somos capaces de detectar el sabor dulce en el líquido amniótico. Entre las semanas 24ª y 32ª de gestación el feto comienza a percibir el sabor dulce y el ácido. Una vez fuera del útero materno, el recién nacido va desarrollando poco a poco la gama completa de sensaciones que componen el sentido del gusto: dulce, ácido, amargo y salado.

En este proceso intervienen las papilas gustativas, cuyos nervios transmiten el mensaje al cerebro. La cantidad viene determinada genéticamente. Unas personas nacen con cientos de papilas, otras con miles. Así se explica cómo a tan corta edad, los gustos ya difieren de unos niños a otros, si bien los hábitos familiares también intervienen en su futuro paladar. También se ha demostrado que los alimentos que consumió la madre durante el embarazo determinan los gustos de los bebés.

El sentido del gusto infantil

Con su chupeteo, el bebé se deleita degustando nuevos sabores:

  • Primero el dulce y el amargo.
  • A partir del quinto o sexto mes descubre (más bien intuye) el salado y, a los pocos meses, el ácido.
  • Después de cumplir el año, su capacidad gustativa se asemejará a la de un adulto (aunque el pleno desarrollo del gusto y el resto de sus cinco sentidos no se alcanza hasta los seis años).

Consejos para que prueben nuevos sabores

  • Por supuesto, no todos los alimentos que vayamos incorporando a su carta van a ser de su agrado.
  • Los pediatras insisten en que el tránsito de la leche a una dieta más compleja requiere tiempo y mucha paciencia.
  • Hasta que acepte los nuevos sabores pasarán unos cuantos meses, durante los cuales haremos pruebas: sustituir una verdura por otra que le guste más o acertar en la combinación de ingredientes para elaborar su puré.
  • Si el sentido del gusto se caracteriza por su sensibilidad en cualquier adulto, en un bebé aún mucho más. Un simple resfriado puede alterar su capacidad gustativa, ya que sabor y olor están íntimamente unidos.
  • Es un grave error perder los nervios y acabar convirtiendo la comida en una imposición. Siempre que le ofrezcamos un menú variado, de acuerdo con su edad y sus posibilidades, debemos recurrir a la imaginación para combinar sabores y estimular su sentido del gusto.
  • La clave del éxito reside en que la hora de la comida sea siempre un momento placentero.

Hay que dar ejemplo

Tan importante como enseñarles a disfrutar es dar buen ejemplo:

  • La dieta familiar ha de ser rica y variada; el entorno, lo más agradable posible y sin olvidar los buenos modales.
  • Si el pequeño ve que un adulto deja en el plato el pescado sin probar y vuelve con unas gambas, seguramente él intentará repetir su conducta.

Etiquetas: alimentación complementaria, alimentación del bebé, alimentación en el embarazo, bebé, hijo, madre, vínculo

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