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Cómo hacer un adorno navideño con la huella de la mano del bebé

Las primeras Navidades con nuestros hijos (y las siguientes) son siempre tan emocionantes que intentamos hacer todo lo posible para mantener vivos los recuerdos. Y hacer un adorno navideño con la huella de su mano puede ser una opción tan divertida como única.

Alrededor de los 5 meses de edad, el bebé se da cuenta de ciertas partes de su cuerpo. Sus manos se mueven, las puede juntar mientras juega y, además, responden a su voluntad. Así, si alguien le presenta un juguete u objeto, extenderá la mano con la intención de agarrarlo.
Al nacer, los bebés deben aprender a utilizar sus manos. En el momento del nacimiento, tanto los brazos como las piernas del bebé son hipertónicos, y durante las primeras semanas de vida, las manos no juegan un papel muy activo.
En realidad, tienden a aferrarse a todo lo que encuentran, un reflejo que desaparecerá durante los primeros tres meses. De hecho, a menudo mantienen los puños bien cerrados, y pueden cerrar con firmeza los dedos sobre cualquier cosa que se encuentre a su alcance.
Alrededor de los 2 meses de edad, el “agarre” se vuelve más discreto. Es cuando la hipertonicidad de las extremidades pasa a convertirse en hipotonicidad; es decir, tanto las piernas como los brazos se relajan.
Así, a los 5 meses de edad aparece la presión voluntaria, aunque el agarre palmar (es decir, con la palma de la mano), aún permanece impreciso. El niño agarra objetos grandes colocados frente a él, habitualmente entre la palma de la mano y los tres últimos dedos. Finalmente, tan pronto como ha conseguido atraparlos, inmediatamente se los lleva a la boca.
Especialmente cuando sus manos son aún pequeñas, es normal que deseemos capturar ese tamaño para guardarlo de recuerdo. ¿Y qué mejor que hacer un adorno navideño para guardar o regalar?

¿Por qué deberíamos hacer un adorno navideño con las huellas de las manos del bebé? Algunas ventajas interesantes

Foto: Istock

Adornos con las huellas del bebé en los niñosFoto: Istock

En realidad, ofrece algunas ventajas muy interesantes, que pasamos a resumir a continuación:
  • Fácil de hacer. Lo cierto es que solo con unos pocos ingredientes de la cocina es posible conseguirlo sin demasiadas complicaciones.
  • Es una opción barata. Aunque existen packs de bricolaje que nos permiten hacer todo el proceso, estos se caracterizan por ser más caros. En estos casos, es posible obtener los materiales directamente de nuestra cocina.
  • Es una forma única de preservar los recuerdos. No hay duda: hay algo especial en los adornos más caseros. Y es que, cada año, cuando miremos el recuerdo de las pequeñas manos de nuestro bebé, de su primera Navidad, es evidente que sentiremos una emoción difícil de describir.
  • Ideal también para niños más grandes. ¿Quién ha dicho que esta sea una manualidad exclusiva para bebés y niños pequeños? Lo cierto es que es tan fácil de hacer, y divertida, que también es posible hacerlo con los más grandes.

¿Cómo hacer nuestro adorno de Navidad con las manos del bebé y del niño pequeño?

¿Qué necesitas?
  • ¾ taza de harina de maíz (maicena)
  • ¾ taza de agua
  • ¼ taza de bicarbonato de sodio
  • Cinta para colgar nuestro adorno
  • Papel encerado
  • Rodillo
  • Brillantina o pintura para decorar
Pasos a seguir:
Comenzamos haciendo la arcilla. Para ello, simplemente debemos combinar todos los ingredientes en una cacerola grande, removiéndolo todo muy bien a fuego medio, hasta que la mezcla se convierta en una masa, con una textura similar al puré de boniato o de papas. Una vez que hayamos conseguido esta textura, retiramos la masa y la transferimos a otro recipiente, hasta que se enfríe. La cubrimos con un paño húmedo con la finalidad de mantener la humedad, dejando que la mezcla se enfríe durante 15 a 20 minutos.
Colocamos papel encerado sobre una superficie cómoda de trabajar, y procedemos a extender la arcilla para que no se pegue a la encimera. La aplastamos con la ayuda del rodillo formando un círculo lo más uniforme posible. Si lo deseas, también puedes usar el fondo de una taza o de un tazón, una opción útil para conseguir una superficie plana.
Seguidamente, presionamos la mano del bebé en la arcilla, en el centro. Es imprescindible empezar con la palma de la mano, girando la mano hacia arriba, para que los dedos sean los últimos en presionarla. Si no sale bien a la primera no pasa nada, ya que podemos extender la arcilla de nuevo, volviéndolo a intentar otra vez.
¡Importante! No olvides hacer un agujero en la parte superior del adorno con un extremo largo de una espátula, o con el dedo (esta parte es esencial, ya que nos servirá para colgarlo luego).
Finalmente, lo dejamos secar durante al menos 24 horas antes de colocarlo. Si lo deseas, una vez seco puedes decorarlo, añadiendo pintura, brillantina o cualquier otro elemento que prefieras.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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