Ser Padres

¿Cuando puedo pasar del capazo a la silla a mi bebé?

La edad y el peso son pistas fiables pero no definitivas ya que no todos los bebés llevan la misma velocidad en su desarrollo.

Cada bebé, y posteriormente cada niño, lleva su propio ritmo de desarrollo y aprendizaje. Los pediatras manejan horquillas relativamente amplias acerca de la consecución de cada hito dentro de unos parámetros normales, por lo que no es la edad el único factor que rige aspectos como el que nos preguntamos en esta pieza, cuándo podemos pasar a un recién nacido del capazo a la silla.
Sí es una pista aproximada, la mejor referencia posible, pero no es definitiva. Tampoco lo es el peso, otra pista a tener en cuenta a modo de referencia. No podemos darte, por lo tanto, una respuesta exacta, ya que si te dijéramos, por ejemplo, que los seis meses es una edad adecuada para hacerlo, podríamos estar metiendo la pata en el caso de que tu hijo o hija no esté preparado.
Está claro que la silla de paseo ofrece una serie de ventajas al niño en lo que tiene que ver con la libertad de movimientos y la estimulación sensorial puesto que estará más conectado con su entorno que cuando viaja tumbado en el capazo, pero es imprescindible hacer el cambio en el momento adecuado, cuando esté preparado para ello. Es mejor ser prudentes que pecar de osados en este caso. Y eso pasa por comprobar que el bebé ofrece síntomas inequívocos en su desarrollo que demuestran que ya está listo para ir en silla de paseo.

En qué fijarse

No puedes efectuar el cambio si el recién nacido no es capaz de controlar su cabeza, su cuello, cervicales y dorsales. Es decir, ha de sostenerse erguido y ser capaz de controlar esta posición vertical de su torso y cabeza. Algunos lo consiguen antes de los 6 meses, pero otros no lo dominan hasta pasados los 7. Por ello, hablamos de este momento vital, en torno al sexto mes de vida, como el adecuado para el cambio del cuco a la silla, pero no podemos fijar un momento concreto porque depende de cada peque.
Además de sostener la cabeza sin ayuda (mejor si es capaz de sentarse completamente de forma autónoma) otras muestras de que el niño o niña ya puede ir en la silla es que muestre curiosidad por lo que le rodea. Algunos bebés tratan de asomarse a través del capazo al llegar a la edad señalada como la más habitual para empezar a sostener su cabeza. Otros, directamente se muestran molestos yendo tumbados en él y piden brazos; tened en cuenta que os puede estar diciendo que lo que quiere es “ver el mundo” que tiene a su alrededor.
Por último, una pista también muy fiable de que el momento del cambio se acerca es el tamaño del bebé en función del capazo. Si se le está empezando a quedar justo o pequeño, siempre que ya sujete su cabeza como hemos reiterado, es un momento idóneo para pasarle a la sillita.
Además, no os olvidéis de consultar las instrucciones del fabricante de la silla para no empezar a usarla antes de lo que en estas se recomienda. Como decíamos anteriormente, siempre es mejor ser cautos y precavidos cuando se trata de la seguridad de los niños pequeños.
Cada modelo tiene unas instrucciones específicas así que no vale eso de fiarse por lo que nos han contado o hemos oído. No se tarda nada en consultar las que trae el modelo de silla que tenéis en casa. Y si no disponéis de ellas porque es un modelo antigua, buscadlas en internet para aseguraros de que vuestro hijo o hija ha cumplido la edad o el peso mínima recomendada para el cambio por el fabricante. Lo habitual es que indique un peso, que puede ser a partir de 5 o 7 kilos.
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