Sal de dudas

Repelentes antimosquitos para bebés: ¿se pueden usar y cuáles?

No hay inconveniente en cuanto al formato -spray, loción, etc.- pero sí las hay en lo que respecta a la composición y la edad: nunca antes de los dos meses y en la medida de lo posible, no antes de los dos años.

Antimosquito (Foto: iStock)
Antimosquito (Foto: iStock)

Con la primavera, la naturaleza explota, lo cual es siempre una alegría salvo para aquellas personas alérgicas, que desgraciadamente no pueden disfrutar de esta maravillosa estación. Sí lo hacen, en cambio, del verano, que da continuidad a la primavera pero ya sin los efectos negativos de esta. En cambio, hay otros, como por ejemplo la proliferación de insectos, sobre todo de mosquitos. 

Es la hora entonces de los repelentes con los que los adultos nos embadurnamos. También lo hacemos con los niños. Pero, ¿y con los bebés, se pueden usar también?

Los recién nacidos no son inmunes a las picaduras de estos pequeños animales; de hecho, suelen atacarles bastante, por lo que es necesario protegerles, pero su piel no es como la de los adultos. De hecho, está totalmente desaconsejado el uso de productos antimosquitos antes de los dos meses de edad y los especialistas amplían la recomendación a toda la etapa de bebé, si bien no son tan tajantes como en los primeros 60 días de vida. 

En qué fijarse

En niños, sí se pueden empezar a utilizar repelentes de mosquitos, pero estos deben tener unas características concretas. La más importante, que estén fabricados a base de DEET en concentraciones alrededor del 20%. Este repelente es uno de los más habituales en este tipo de productos. Es necesario leer bien el etiquetado para asegurarte de que el porcentaje del mismo no supera dicha barrera del 20% o lo hace por poco. Este es un ejemplo de la composición de uno de los más famosos -seguro que lo recuerdas de tu infancia, aquellas excursiones…-, que tiene un 25%. 

El problema no radica tanto en la cantidad de DEET -hay productos que tienen hasta un 45%- porque esto se puede comprobar fácilmente; la dificultad radica en la edad mínima para empezar a usarlos. Según la fuente, hay quien la sitúa en el año de vida,  pero otras elevan hasta los dos años el momento en el cual se puede empezar a utilizar un repelente de mosquitos de estas características. 

En este caso, siempre tratamos de recurrir a una de las voces autorizadas de nuestro país en salud infantil, la Asociación Española de Pediatría, que es clara al respecto: mejor no usarlos antes de los dos años. “No se recomienda utilizar DEET en menores de 2 meses y se evitará en lo posible en niños menores de 2 años priorizando el uso de mosquiteras”, explica. Donde no pone objeción para aplicar repelentes fabricados con DEET la AEP es en los asientos del coche o cochecitos de paseo, un truco para no tener que rociar la piel del bebé que puede servir como una primera barrera antimosquitos. 

Además del DEET, hay otros principios activos que se utilizan como repelentes en este tipo de productos para prevenir las picaduras. Algunos de los más conocidos son el picaridin/icaridin, de amplio uso y eficaz para diversos insectos; los que llevan IR-3535, piretrina, citridiol y citronela, “de uso tópico y eficacia probada, aunque con menor conocimiento científico”, según la AEP; y los dispositivos electrónicos tipo pulseras impregnadas de repelente, sobre los que la Asociación Española de Pediatría se posiciona con rotundidad: “No han demostrado ninguna eficacia y no se deben utilizar”. 

También existen repelentes fabricados con permetrina, que es una sustancia química sintética que se usa como insecticida y acaricida. Se pueden utilizar con niños en lugares con mucha concentración de mosquitos e insectos pero sobre la ropa, no sobre la piel. 

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