Alimentación complementaria

Papillas con cereales: ¿cuándo pueden empezar a tomarlas?

Las recomendaciones sanitarias son claras en lo que respecta a la alimentación complementaria de un bebé, tanto al señalar los seis meses como la edad para iniciarla como en la manera de introducir cada alimento, incluidos los cereales.

Como te hemos explicado detalladamente en otros temas, en España existe un consenso general entre los profesionales y las instituciones pediátricas sobre cuándo iniciar la alimentación complementaria, a los seis meses de vida. Hasta ese momento, el bebé se alimenta exclusivamente de leche materna, o en su defecto de leche de fórmula apta para dicho tramo de edad. En la medida de lo posible se debe evitar incluso el agua hasta que el pequeño cumpla medio año.

Esto significa que no se pueden introducir alimentos complementarios de ningún tipo hasta dicha edad. Tampoco cereales, en ninguna de sus presentaciones. Tampoco en papilla. Sí se podrán introducir desde los mencionados seis meses de vida porque los cereales, como el pescado, la fruta, la verdura o la carne, entre otros grupos de alimentos, aportan nutrientes necesarios a un niño ya en este tramo de su crecimiento, y no presentan contraindicaciones, salvo que se detecte algún tipo de reacción anómala cuando los pruebe -podría avisar de una celiaquía o intolerancia-. No es necesario esperar por lo tanto al año de vida, como sí se debe hacer con la leche de vaca, por ejemplo. 

Eso sí, al introducir las papillas de cereales en la alimentación del pequeño por primera vez, se deben seguir en todo momento las pautas recomendadas por el pediatra, que puedes consultar también en guías como esta de la Asociación Española de Pediatría. Estas implican incorporar alimentos de uno en uno, máximo de dos en dos, y con el suficiente espacio de tiempo entre ellos para poder observar la reacción del organismo del bebé a la ingesta de estos. 

Cómo introducirlos

Antes de darle una papilla exclusivamente compuesta por leche y cereales, puedes también darle a probar un determinado tipo de cereal introduciendo un poco en la papilla de frutas o en el puré salado, al que el arroz, por ejemplo, ayudará además a espesarlo. Si le vas a dar ya sí una papilla de cereales propiamente dicha, la puedes hacer con leche materna o con leche de fórmula, nunca con leche de vaca antes del año de edad, como ya hemos aclarado anteriormente.

Es importante tener en cuenta las cantidades, ya que no es lo mismo un biberón al que se le añade una cucharadita de cereales que una papilla espesa, en la que se necesita una cantidad mayor de estos. Por lo tanto, en este caso, utiliza menos leche, sobre todo las primeras veces, para que la papilla no sea de un tamaño desproporcionado. 

Por lo demás, es recomendable no abusar de ellas si el niño está aceptando bien el resto de alimentos que vas introduciendo en su dieta complementaria, y es muy interesante también evitar todos los cereales “enriquecidos” con galletas, azúcar o algún otro edulcorante, como puede ser la miel. No aportan nada bueno a la dieta del pequeño y encima se acostumbrará a un sabor muy dulce que complicará que se habitúe cuanto antes a los cereales no azucarados o a los yogures naturales, otro ejemplo con el que se suele cometer el error de dárselo azucarado o de sabores solo por el hecho de que como adulto creas que no le va a gustar, cosa que no es verdad. Te lo garantizamos.

La mejor fórmula

Por último, si los cereales los compras ya hechos en polvo de forma industrial, ten en cuenta también que no todas las fórmulas son iguales. De esta forma, si escoges dos marcas cuyos cereales no lleven azúcar añadido, debes fijarte también en el etiquetado la cantidad de azúcares que liberan por cada 100 gramos. Verás entonces que si están hidrolizados liberan más azúcar de la recomendada y que si no lo están la diferencia es abismal en ese dato, siendo notablemente inferior. Lo ideal, ya que no es necesario que los cereales sean hidrolizados porque el bebé los tolerará bien si no lo están, es darle de estos últimos. Y si la harina es integral en su mayoría, todavía mucho mejor, según recomiendan todos los expertos en alimentación. 

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