Salud infantil

Supositorios de glicerina para niños: ¿debo usarlos?

Se convirtieron en el remedio habitual para muchas madres en la década de los 80 y 90. Sin embargo, hoy en día no son tan utilizados, a pesar de que los supositorios de glicerina pueden ser útiles en algunos momentos.

Un supositorio es otra forma de administrar un determinado medicamento, al igual que lo hacemos al tragar una píldora, beber un líquido o recibir una inyección. Consiste en un objeto de pequeño tamaño, con forma de cono o redondo, que se administra por vía rectal. Una vez en el interior del cuerpo, se disuelve o se derrite, liberando su medicación.

Es bastante posible que los supositorios no sean el producto más agradable que usarás, pero pueden ser efectivos en algunos casos, sobre todo para tratar el estreñimiento.

Los supositorios de glicerina son medicamentos con efectos laxantes, siendo verdaderamente útiles en casos de estreñimiento ocasional, al ayudar a estimular la defecación, ya que la glicerina es capaz de atraer el agua hacia la zona donde ha sido aplicado, haciendo que el tamaño de las heces aumente, y ocasionar un efecto irritante ligero sobre los intestinos, estimulando su movimiento.

También ejerce cierto efecto lubricante, por lo que ayuda de manera positiva a la hora de facilitar la expulsión o la evacuación de las heces. Y pueden ser usados no solo en niños pequeños sino también en bebés lactantes.

¿Cuándo usar supositorios de glicerina en niños?

Se recomienda que la administración del supositorio en niños sea mediante la prescripción del pediatra, y utilizado siempre bajo su supervisión. Lo cierto es que, hoy en día, aunque podemos encontrar supositorios de glicerina fácilmente en cualquier farmacia, en realidad pocos facultativos lo recetan, estando en desuso.

No obstante, cuando los recetan, lo hacen para el tratamiento del estreñimiento infantil, gracias a su poder para estimular la defecación y en especial por su poder lubricante.

Bajo condiciones normales, es posible que los bebés dejen de hacer caquitas durante algunos días. Esto es más frecuente en niños alimentados con leche de fórmula, ya que este tipo de alimento puede aumentar la consistencia de las heces.

Pero esto no significa que los bebés alimentados con leche materna no puedan sufrir también de estreñimiento ocasional. Por ejemplo, puede ocurrir que se produzca una absorción muy completa de la leche, dejando poco residuo para evacuarse.

Como manifiestan muchos pediatras, en realidad el uso de supositorios de glicerina para el tratamiento del estreñimiento en los bebés debe ser siempre el último recurso, y su uso rutinario debe ser siempre debidamente prescrito por el médico. En muchas ocasiones, aunque su aplicación resuelva momentáneamente el problema, puede ocurrir que la presencia de una nueva evacuación normal se retrase.

Así, si la aplicación del supositorio se mantiene de manera rutinaria, puede ocurrir que el cuerpo del pequeño se vuelva “dependiente” del estímulo de éste para poder evacuar, generando un auténtico problema de estreñimiento.

Los supositorios, por tanto, son medicamentos diseñados solo para su uso rectal. Se aconseja leer y seguir todas las instrucciones que encontrarás en el envase, o según lo que te indique el pediatra del niño. Si no estás seguro/a acerca de esta información, consulta a tu médico o farmacéutico.

¿Cómo ponerlo de forma correcta?

Recuerda que el supositorio nunca debe tomarse por la boca. Siempre se administran a través del ano, hacia el recto. Luego, a la hora de aplicarlo, debes administrarlo siguiendo los consejos que te proponemos a continuación:

  1. En primer lugar es importantísimo lavarte bien las manos con jabón y agua caliente.
  2. Si observas que el supositorio de glicerina es muy blando, se aconseja refrigerarlo un poco durante 30 minutos antes de retirar el envoltorio.
  3. Luego quita el envoltorio con cuidado.
  4. El pequeño debe acostarse de costado, con la parte inferior de la pierna enderezada y el muslo flexionado, el cual debe dirigirse hacia el estómago.
  5. Introduce el supositorio en el recto del bebé con la ayuda de tu dedo, en dirección al ombligo. Es importante que introduzcas el supositorio por el extremo plano, en lugar de por el extremo afilado (se recomienda hacerlo así porque ayuda a que la absorción y la retención del mismo sea más sencillo).
  6. Una vez insertado el supositorio mantén las nalgas del niño unidas durante algunos segundos.
  7. Finalmente lávate las manos de nuevo.

Después de aplicar el supositorio correctamente es adecuado que el niño continúe acostado durante al menos 15 minutos. De esta manera se evitará su expulsión.

¿Y si tengo que administrar solo una parte del supositorio? Si por ejemplo debes dar al bebé la mitad o un cuarto del supositorio, lo más aconsejable es cortarlo a lo largo, siempre de extremo a extremo, y nunca por el medio.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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