Un parto con menos dolor

La respiración en el parto

Una respiración profunda en el parto ayuda a relajarse, oxigena mejor, puede aliviar el dolor y beneficia al futuro bebé. Por eso es importante respirar bien durante el parto. Te explicamos cómo se hace.

La técnica de la respiración en el parto se aprende normalmente en los cursos de preparación al parto que los centros sanitarios, tanto públicos como privados, suelen impartir a las futuras mamás y a los futuros papás. Sin embargo, la teoría es una cosa, y la práctica otra bien distinta. De ahí la importancia de practicar esa técnica de respiración en casa las semanas antes de dar a luz para que cuando llegue el momento podamos poner en práctica lo aprendido sin tener que pensar en ello, es decir, para que salga de manera automática.

Un consejo. Lo aconsejable es que todas las futuras madres lo practiquen, independientemente de que hayan pensado en dar a luz con la anestesia epidural. Y es que una cosa es lo que ellas hayan diseñado para su plan de parto y otra muy distinta lo que después ese parto vaya a ser. Hay casos, y no pocos, de mujeres que querían parir con la epidural pero a las que por diferentes razones al final no se les pudo aplicar. De ahí la importancia de aprender a respirar en el parto, por si no pueden aplicarles la anestesia.

Ahora bien, que no cunda el pánico si no se ha podido practicar, si en el momento del parto la mujer está confundida o nerviosa o si no se ha realizado el curso de preparación. Tanto el ginecólogo como la matrona la dirigirán y ayudarán en todo momento.

¿Cómo hay que respirar en el parto?

Dicho todo lo anterior, pasemos a explicar cómo hay que respirar en el parto, en el caso de que todo vaya bien y no haya ninguna sorpresa de última hora. Así, en los periodos sin contracciones conviene hacer respiraciones conscientes, pausadas y profundas, usando el diafragma y los músculos intercostales para llenar de aire todo lo que se pueda los pulmones.

Más tarde, durante las contracciones del parto se han de hacer dos tipos de respiraciones.

  • Al comenzar a sentir la contracción, se hace una inspiración profunda por la nariz y se espira todo el aire por la boca, no rápido sino de forma pausada.
  • Después se hacen respiraciones profundas y rápidas (como jadeando). Estas respiraciones ayudan a aliviar el dolor (si el parto es con anestesia epidural, esta respiración no es necesaria).
  • Cuando la contracción termina, se hacen una o dos respiraciones profundas para intentar relajar el cuerpo pero también la mente.

Cuando la mujer tiene ganas de empujar, pero debe evitar hacerlo porque el cuello del útero no se ha dilatado totalmente, debe respirar jadeando. Esto ha de hacerse hasta conseguir que el cuello del útero consiga borrarse. 

Finalmente, durante la fase del expulsivo lo ideal es tomar aire utilizando el diafragma antes de cada pujo y empujar con fuerza sin soltarlo. 

UNa vez que el parto haya terminado, la mujer puede volver a respirar normalmente para recuperar fuerzas y poder descansar.

Pedro de Fuente, catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

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Pedro de la Fuente

Dr. Pedro de la Fuente

Catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Autor del libro ‘Tratado de obstetricia y ginecología'.

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