Ser Padres

Mi hijo siempre quiere mandar en el juego, ¿qué puedo hacer?

Conviene desdramatizar una actitud que se da en muchos peques de dos a seis años y verla incluso de manera positiva porque es parte de su aprendizaje.

Si tienes un hijo o hija muy mandón  cuando juega con otros niños y niñas o con los adultos de su confianza no queda otra que tener paciencia y ser constante en cómo abordar esta cuestión que no se cambia en dos días.
Para conseguirlo, es esencial saber cuál es la forma adecuada de afrontarlo y cómo ayudar a tu hijo o hija a que deje de comportarse así. De nada vale tirar de jerarquía para cambiar un hábito porque a medio y largo plazo no servirá de nada. Y tampoco ayuda que seáis presos de la vergüenza o la rabia cuando le observéis este comportamiento. Respira, empatiza con tu hijo o hija —es su carácter y debe aprender a gestionarlo— y, sobre todo, infórmate para dar los pasos adecuados.
En esto último vamos a intentar ayudarte a continuación de la mano de la consultora de crianza consciente Miriam Tirado, que recientemente publicó un contenido didáctico muy interesante a este comportamiento que se da sobre todo en los peques de dos a seis años.

Necesidad de decidir

Explica Tirado que cuando un niño solo quiere mandar en el juego “Hay muchos padres que se preocupan porque creen que su hijo es un “mandón” y que esto no puede ser bueno, que tiene que aprender a no salirse con la suya y a aceptar que los demás no quieran hacer lo que él dice”. Lo cierto es que basta con una jornada de parque después del cole o de piscina en verano para comprobar que esto es tal y como lo describe Tirado.
La reflexión de la experta es muy interesante porque le da la vuelta a la tortilla en su planteamiento. “Mientras están haciendo lo que muchos interpretan como “ser un mandón” ellos simplemente están jugando y experimentando el apasionante mundo de la toma de decisiones”, afirma Miriam Tirado. Los peques, añade Tirado, “Están en plena fase egocéntrica y en el juego esto se exterioriza completamente. Tienen real necesidad de decidir y de que tú, el adulto que está jugando con ellos, les sigas su juego”.

Ayúdales a gestionar la forma de relacionarse

No es lo mismo cuando nuestro hijo o hija manda cuando está con otras personas de su edad que cuando lo hace jugando con nosotros. En estas últimas situaciones es cuando más oportunidades tenemos para ayudarles a gestionar su forma de relacionarse a la hora de jugar. “A través del juego también se expresan en sus deseos y frustraciones y el no poder decidir (tantas cosas que no les dejamos decidir), es una gran frustración a esas edades”, señala Tirado.
Si juegan con otros niños y niñas, salvo que las órdenes se conviertan en agresividad, la mayoría de veces no hace falta actuar porque directamente serán sus compañeros de juegos quienes les den una lección. “Jugarán con otros niños y es muy probable esos niños no les hagan caso en muchas cosas de las que ellos ordenen o deseen. No pasa nada. Irán aprendiendo a que cada uno puede hacer y decidir y que tienen que respetar las decisiones de los demás”, explica la consultora en crianza consciente, de la misma forma que lo hacen cuando tienen que ir a un sitio al que no quieren, por ejemplo.

Juego entre niño y adulto

Miriam Tirado, cuando el juego es entre niño y adulto, recomienda “seguirles el juego e ir viendo como se las apañan para llevar al juego hacia donde quieren llevarlo”. Al fin y al cabo, los peques están explorando e investigando. “Buscan soluciones a lo que nosotros les decimos y que no quieren hacer (darnos tomates), elucubran… es alucinante seguirles”, afirma.
Lo interesante de pasar mucho tiempo con nuestros hijos e hijas de manera activa es que se producen multitud de situaciones que reportan una oportunidad de aprendizaje a los peques. “Hay infinidad de situaciones en las que, poco a poco, van teniendo que adaptarse, aceptar que lo que quieren no puede ser. No sufráis, la vida ya se encarga de que vayan encontrándose situaciones para aprenderlo”, dice Miriam Tirado, que resta importancia a que un niño quiera jugar mandando. “Respetemos en estos momentos su necesidad tan importante y vital de guiar el juego. Sigamos la corriente, dejemos que lleve las riendas”, recomienda.
La experta en crianza consciente tiene claro que darles las riendas es positivo cuando juguéis con ellos. “También es una manera de llenarlos. Entrando en su mundo y dejando que se llenen de lo que necesitan: DECIDIR. ¿Verdad que no les dejaremos decidir si van o no a la escuela infantil? Pues dejemos que decidan en estas cosas del juego”, concluye.

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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