Ser Padres

Los peligros del bañador de cola de sirena que se ha puesto de moda

El padre de una niña que pasó dos días en la UCI tras un accidente en una piscina portátil por llevar el mencionado traje ha contado su historia a través de Twitter para alertar a otros padres, y nosotros hacemos extensible su mensaje para evitar que los niños lo utilicen dentro del agua.

Las modas, en verano, se dejan notar especialmente en todo lo que tiene que ver con el agua: bañadores, accesorios e hinchables. Últimamente la tendencia ha estado precisamente en fotografiarse en Instagram con el flotador más llamativo de la tienda, desde el flamenco rosa al donut gigante pasando por el unicornio. Dentro de lo cabe, siendo conscientes de que son juguetes para el agua y no elementos de seguridad, no hay mayor problema con ellos que el dudoso gusto de algunos modelos. Sin embargo, este año sí debemos alertar del riesgo que conlleva el elemento veraniego de moda entre los peques: el bañador de sirena.
Es verdad que afortunadamente, al menos todavía, no se ha hecho tan viral su uso, pero se venden en casi todas tiendas multimarca donde ofrecen catálogo de ropa de baño infantil, y son tan vistosos que a las niños y niños que adoran las sirenitas, les encantan. Y ya se sabe lo que pasa cuando algo le entra por los ojos a un crío… Los padres pueden resistir el impulso, pero llegarán los abuelos, los tíos o unos amigos y acabará cayendo el capricho. Eso es justo lo que es el bañador de sirena, un capricho muy atractivo, pero lo que no todo el mundo sabe es que también son peligrosos, como te vamos a demostrar a continuación.

Precaución al usarlo

Estos bañadores que se venden para niña porque suelen ser en formato dos piezas -tipo bikini- con los colores de las sirenitas de cuento, incluyen una cola como la que ha hecho famosos a estos personajes mitológicos. La cola es divina para dar envidia en las fotos y a las amigas en persona, pero su uso en niños es un riesgo que se debe evitar a toda costa, incluyendo en las piscinas portátiles, como las que tanto se han puesto de moda durante la cuarentena. Incluso más en estas porque los adultos suelen confiarse más pensando que no hay forma de que un niño que sepa nadar bien pueda ahogarse.
Esto es más o menos lo que le pasó a Adam Lisberg, que en su perfil de Twitter alertó hace algunas fechas acerca del peligro que supone dejar que los niños se bañen con este tipo de ropa de baño. Lo hizo en primera persona, contando cómo su hija casi pierde su vida al perder el pie y quedar a merced del agua en una piscina de lona en la que jugaba con su hermana mayor mientras él las vigilaba desde la cocina, “cada minuto o dos minutos”. La pequeña Annabelle, de cinco años, sobrevivió gracias a que su hermana la sacó del agua antes de avisar a su padre, que reaccionó rápido ayudado por otras personas y por los servicios de emergencias. La historia, que está contada con todo lujo de detalles en un hilo largo de lectura muy recomendable, tuvo afortunadamente un final feliz y la niña ya está en casa después de pasar dos días en la UCI, pero es un ejemplo que ilustra muy bien por qué son totalmente desaconsejables estos bañadores, especialmente en niños tan pequeños.
El problema que llevó a Annabelle a no poder zafarse de la cola de sirena ni levantarse cuando cayó es que, según contó su hermana Ruby, de siete años, es que la pequeña se subió la cola por encima de la cintura y metió sus brazos dentro para jugar a las estatuas. Esto se puede hacer casi con cualquier modelo de este bañador porque se da de sí con facilidad, y al no disponer de los brazos operativos, una caída puede ser fatal incluso en una piscina pequeña en la que no cubre, como en la que cayó Annabelle.
Pero no son ya un peligro por este motivo concreto, sino que lo son por uno más obvio y que afecta ya de entrada a cualquier niño o niña que se ponga una cola de sirena: los pies van juntos en la misma pieza, quedan prácticamente anulados, por lo que es muy fácil perder el equilibrio dentro del agua con un traje de baño así. Un riesgo completamente innecesario que puede acabar en un susto gordo o directamente en tragedia si el pequeño no es capaz de ponerse de pie tras precipitarse al agua. No hay ninguna necesidad de permitir que un niño se exponga a un peligro así, de modo que hacemos extensible la alerta del papá de Annabelle, Adam, para que todo aquel que vaya a comprar o haya comprado ya este bañador a su hija evite que se le dé uso dentro del agua.
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