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Pensaba que estaba embarazada de gemelos, pero dio a luz a una niña de casi seis kilos

El médico le dijo a esta mamá que daría a luz a dos bebés, dado el tamaño de su barriga. Sin embargo, en el parto solo nació uno. Eso sí, la pequeña llegó al mundo pesando nada más y nada menos que 5,8 kilos.

El error médico existe y este es un claro ejemplo de ello: en Reino Unido ha nacido una niña con un peso de 5,8 kg. Se ha convertido, así, en el segundo bebé más grande en nacer en el país británico, solo por detrás del récord que se produjo en 2012, cuando nació otro de 6,3 kg de peso en el mismo país.
Decimos que se ha producido un error médico porque hasta el momento del parto, la madre de Emilia, que así se llama este bebé, pensaba que tendría un parto múltiple. En las ecografías de control que se sucedieron a lo largo de los nueve meses de gestación, el equipo médico no encontraba pruebas para pensar que se tratase de un embarazo múltiple, pero el aumento considerable de peso de la madre a medida que pasaban los meses (llegó a engordar 30 kg) y el volumen de su tripa, les hizo pensar que el otro bebé se encontraría escondido y por eso no se reflejaba en las pruebas médicas.
Amber Cumberland tuvo un embarazo bastante pesado: como decimos, engordó 30 kilos que, automáticamente desaparecieron después de dar a luz, y su tripa aumentó exponencialmente. Fue tanto el crecimiento de esta que, incluso, las estrías que aparecieron fruto del estiramiento de la piel, en alguna ocasión llegaron a sangrar por su tamaño. Además, el cansancio y los dolores musculares, tal y como ella misma se ha encargado de explicar, fueron casi insufribles en las últimas semanas de gestación.

Un parto interminable

Después de más de dos semanas fuera de cuentas, el equipo médico que llevó el seguimiento del embarazo decidió inducir el parto de Amber, así que esta y su pareja, Scott, acudieron al hospital con todo listo para dar la bienvenida a sus bebés.
Tras más de 42 horas de parto, en las que Scott esperó en el estacionamiento del hospital (no le dejaron pasar hasta el trabajo activo de parto, debido a las restricciones por la COVID-19), los médicos decidieron practicar una cesárea, ya que preveían que el bebé era tan grande que, si apretaba, sufriría el riesgo de quedarse atascada en el canal de parto. Fue ahí cuando se llevaron la sorpresa: las ecografías no mentían; Amber solo estaba gestando un bebé en su interior: una niña de 5,8 kg de peso. “Cuando nació, Scott (el padre de la pequeña) tenía la cara pálida y todos los cirujanos se miraban conmocionados y riendo. Me la llevaron y me dijeron: ‘enhorabuena, has tenido un niño pequeño’”, aclara Amber al Daily Mail.
La madre comenta emocionada al diario británico que la ropita que llevaban preparada no sirvió de nada. Y tampoco los pañales: el equipo médico tuvo que buscar unos de su talla en pediatría.

Las consecuencias de este embarazo

Debido a las dimensiones de la pequeña Emilia, los músculos de su mamá van a necesitar mucha ayuda para sanar: “los músculos de mi estómago se dividieron por completo, hasta el punto de que los médicos apenas pudieron distinguirlos durante la cesárea y dijeron que eran los peores que habían visto nunca”, comenta. Así, ni siquiera pudieron darle puntos para arreglarlo. Ahora se encuentra en lista de espera para que un fisioterapeuta le ayude a colocar todo en su lugar.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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