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Aprendiendo a nadar

Diferencias entre burbujas, manguitos, flotador y otros elementos de seguridad infantil para el agua

La seguridad dentro del agua es una de las mayores preocupaciones de los padres en los meses de verano, pero es difícil decantarse por uno u otro elemento de seguridad infantil para el agua ante toda la variedad que existe si no se conocen las particularidades de cada uno de ellos.

Niño con manguitos
Niño con manguitos (Foto: depositphotos)

Dirán los mayores que menudo jaleo el de las piscinas con niños en las que se ven casi más algunos de los elementos de seguridad que les mantienen a flote que a los propios niños. Dirán también que antes era bien fácil elegir: manguitos o, en su defecto, flotador de toda la vida. Y no les faltará razón si lo piensan, pero que ahora existan muchas más opciones y que una de ellas, el flotador, esté altamente desaconsejado, no es casualidad ni capricho del marketing. Los manguitos aguantan el empuje de burbujas, cinturones y chalecos, todos ellos infinitamente más seguros que los flotadores. Estas son sus diferencias esenciales. 

Flotadores

Su uso como elemento de seguridad debe quedar desterrado de nuestro subconsciente, donde todavía sigue anclada en muchas casos esta idea porque así crecimos con ella. Los flotadores circulares alrededor del cuerpo son un elemento inflable de diversión en el agua, como lo son las colchonetas, pero nunca un producto concebido para la seguridad de un niño. No permite girar, el pequeño solo está asegurado por sus manos, de manera que si estas fallan podría colarse, y el riesgo de quedarse con la cabeza dentro del agua es alto. Diferente es el caso de los flotadores con braguita para bebés, donde si están muy seguros, ya que es una especie de balsa. Si un adulto está en todo momento supervisando el inflable, no hay peligro de vuelco porque el bebé no tiene capacidad de hacerlo por sí mismo. Eso sí, es fundamental que el modelo esté homologado y que sujete muy bien la cabeza del bebé.

Manguitos

Dentro de los manguitos, el elemento de seguridad infantil de toda la vida, los hay hinchables o de materiales que floran como el corcho. La ventaja de estos es evidente: no hay riesgo de que se pinchen. La desventaja, que flotan menos que los de aire como norma general, de modo que son para niños capaces de cubrir esa diferencia de flotabilidad, algo que ocurre a partir de los dos años, aproximadamente. Los de corcho se han impuesto últimamente también por su diseño desmontable en anillas, ideal para el aprendizaje ya que permite ir quitando anillas a medida que el niño mejora sus dotes en el agua. ojo, tipos. Las ventajas de los manguitos son su seguridad y que permiten, en general, la movilidad de los niños dentro del agua, aunque es cierto que al mismo tiempo no pueden naturalizar el movimiento de los brazos y los hombros con la facilidad que lo permiten otros elementos de seguridad de moda como las burbujas.

Esto es, no sirven para aprender a nadar. Además, hay un pequeño riesgo de que el niño aprenda a quitárselos dentro del agua, por lo que es un aspecto a vigilar siempre, pero siguen siendo un producto de garantías en lo que a la seguridad se refiere. 

Burbujas y cinturones

Incluimos a las burbujas y los cinturones en el mismo punto porque su concepto es el mismo: facilitar la propulsión del niño y su desplazamiento por el agua de forma natural, dejando libres brazos y hombros para que pueda aprender a nadar. Esta es su gran virtud con respecto a los manguitos, que impiden el movimiento natural de esta parte del cuerpo fundamental a la hora de moverse por el agua con autonomía. A cambio, no permiten posiciones laterales, que a veces son un respiro e incluso una forma de facilitar la respiración dentro del agua. Hasta hace no mucho, la burbuja era un producto más básico que los cinturones porque en estos últimos se pueden añadir o quitar, hasta un límite, elementos que floten, algo similar a lo que ocurre con las anillas en los manguitos de corcho, pero ahora también se fabrican burbujas evolutivas, en las que añaden o quitan piezas en función de las necesidades. En ambos casos, la seguridad es una garantía porque van abrochados a la cintura del niño, mientras que los manguitos no tienen ese filtro de seguridad.

Eso sí, son elementos recomendables para niños de tres años en adelante que ya tengan fuerza para adaptarse bien a lo que estos elementos exigen por parte de la persona que los lleva. Hay excepciones, algunos niños que ya un poco antes de esa edad están muy familiarizados con el medio acuático, pero no es lo habitual, ni siquiera lo recomendable, aunque en esto lo mejor es seguir siempre las instrucciones del fabricante.

Chalecos

El último elemento de seguridad que se empieza a ver mucho en las piscinas con niños es el chaleco tipo salvavidas. El motivo de que se haya puesto de moda es que asegura que la cabeza del pequeño esté siempre fuera del agua, algo que no pueden garantizar el resto de elementos infantiles de seguridad en el agua. Su flotabilidad es excelente porque su área de acción se reparte por todo el torso del niño, y es muy seguro por los cierres con los que se abrocha y los materiales con los que se fabrica, que dificultan muchísimo que se pinche. Y encima deja libres los brazos, aspecto fundamental para la movilidad natural por el agua del niño. Eso sí, es fundamental que el chaleco sea de la talla indicada y se ajuste correctamente. Como contras, la confortabilidad del pequeño no es la misma que con elementos más ligeros y sobre todo menos invasivos; no todo el mundo se adapta bien a este tipo de estructuras. 

 

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