Ser Padres

Qué hacer si mi hijo tiene tapones de cera

La labor de los padres pasa por prestar atención a las señales que los niños pueden hacer de forma involuntaria y, en caso de que sea necesario, llevar al pequeño al pediatra para que este explore su conducto auditivo.

Autor: Rubén García
En alguna ocasión hemos hablado con detenimiento de la cera de los oídos. Te contamos entonces, entre otros detalles, que realiza funciones importantes: entre ellas, actuar como revestimiento a prueba de agua, protegiendo así al conducto auditivo y al tímpano de gérmenes infecciosos, y también al ser como una especie de imán que atrae la suciedad y el polvo, otra forma de proteger esta zona delicada del cuerpo.
Solemos verla como algo malo (como has visto, no lo es) porque estéticamente es desagradable cuando se aprecia en la oreja o en la parte exterior del oído el exceso de cerumen y porque es molesta cuando se acumula formando tapones.
Estos últimos son muy habituales en los niños, más que en los adultos. Aproximadamente el 10% de los menores los sufren y el 5% de los mayores. Por lo general, con las duchas y baños regulares es suficiente para mantener el nivel cera en parámetros saludables, pero en ocasiones se producen acumulaciones de cera en el conducto auditivo externo, que es la definición técnica de lo que conocemos como tapón de cera.
La cera se abre paso a través del conducto auditivo externo hacia la abertura de la oreja. Y luego se desprende o sale del oído durante las duchas y los baños. En la mayoría de las personas, el conducto auditivo externo fabrica cera constantemente, de modo que siempre contiene suficiente cantidad de cera.

¿Por qué aparecen?

Son diversas las causas que las producen. La doctora Matilde Zornoza Moreno, de Pediatra2punto0.com, menciona las más habituales: “Sobreproducción de cera, problemas en el conducto auditivo externo, conductos demasiado estrechos, presencia de un cuerpo extraño en el oído que produzca más cera como defensa, y el uso de bastoncillos de limpieza”. Estos últimos, a diferencia de lo que puede parecer, son contraproducentes porque empujan la cera hacia dentro, lo que favorece la formación de los tapones. Como mucho, se deben utilizar en la parte de la oreja, nunca en el oído.

¿Son peligrosos?

A diferencia de lo que mucha gente cree, los tapones no se deben tratar siempre. Solo cuando producen molestias o dolor en quien los sufre, o cuando provocan problemas de audición. Los médicos añaden un tercer caso en el que es posible que sea necesario retirar un tapón, cuando hace falta explorar el tímpano en profundidad. Pero es importante recalcar que no es necesario retirarlos en el 100% de los casos; de hecho, se suelen disolver por sí mismos y acaban quitándose sin necesidad de intervenir.
En los niños, la dificultad es añadida porque la mayor parte de los peques no muestran síntomas de que sufren tapones. En muchos casos son asintomáticos, así que los padres deben ser especialmente observadores con algunas señales que son compatibles con los tapones de cera. Los gestos de molestia, el dolor o la hipoacusia, que oyen peor, son los tres más evidentes. Pero a veces son más sutiles y solo se tocan de vez en cuando el oído de forma reiterativa. Una buena forma de confirmar si sufren tapones es preguntarles si oyen ruidos en el oído, que son típicos de este tipo de problemas en el oído. Desgraciadamente, no se pueden percibir desde el exterior.

¿Cómo quitarlos?

Antes de acudir al médico, los especialistas recomiendan pasar un paño por el exterior de la oreja para retirar el exceso de cera que se aprecie. Nunca introducir objeto alguno en el oído porque se podría lastimar el conducto auditivo. Y si el problema persiste, es conveniente acudir al pediatra, que decidirá si es necesario retirar el tapón o no.
Entre los tratamientos eficaces, el pediatra puede optar por recetar un cerumenolítico, que es un producto específico de venta en farmacias que se aplica en gotas para ablandar el tapón de cera, y si con esto no es suficiente, puede aconsejar su extracción. Esto, si la cera está profunda o impactada, se hace en la mayoría de los casos con un lavado con irrigación de agua templada que se aplica a presión, generalmente con una jeringuilla de gran tamaño.
Esta maniobra es sencilla para el personal de enfermería, pero no puede realizarse en casa porque podría dañarse el conducto auditivo. En caso de que tampoco salga con el lavado, también es posible que el personal médico utilice herramientas para su extracción, como por ejemplo unas pinzas. Pero en todo caso, insistimos, ha de ser personal médico especializado quien lleve a cabo una maniobra de extracción de un tapón de cera, tanto en un niño como en un adulto.

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