Cultura desde la cuna

Beneficios de la música clásica en bebés y niños

No está demostrado que escuchar este tipo de música desarrolle el coeficiente intelectual, pero sí que puede aportar beneficios importantes a los más pequeños.

Niño al piano (Foto: Pexels)
Niño al piano (Foto: Pexels)

¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene la tendencia de poner música clásica a los bebés incluso antes de que nazcan? Aunque no se pueden resumir tres décadas en una pieza corta, vamos a intentar darle la respuesta a esta pregunta porque es el paso previo fundamental al objetivo final de la misma: conocer cuáles son los beneficios de este tipo de música en bebés y niños. 

El ser humano puede, según estima la ciencia, escuchar a partir de la semana 20 de gestación. A partir de ese momento, si le acercas música a un feto desde el otro lado del vientre de mamá donde sigue desarrollándose, la podrá sentir a través del oído. 

La moda, tendencia o costumbre, como quieras llamarlo, de ponerle música a los bebés ha ido en constante desde los años 90. Fue entonces cuando se publicó Pourqui Mozart, un libro del otorrinolaringólogo Alfred A. Tomatis en la que expone su método, que incluye la música como herramienta positiva en las sesiones de terapia. 

A raíz de ese libro se hizo muy popular el denominado Efecto Mozart, el gran responsable de que todavía treinte años después del nacimiento del término haya padres que crean que sus hijos serán más listos por escuchar música clásica. No, no es así. 

Qué dice la ciencia

La ciencia no ha sido capaz de vincular dicho hábito con el aumento del coeficiente intelectual a lo largo de estas tres décadas. Y eso que se ha interesado mucho por este campo de estudio, sobre todo después de que en el año 1993 se publicara en la revista Nature el artículo Music and spatial task performance y también motivada por el lanzamiento en 1997 del  libro firmado por el músico Don Campbell titulado El Efecto Mozart: pinchando el poder de la música para sanar el cuerpo, fortalecer la mente y desbloquear el espíritu creativo.

El artículo, pese a lo que publicó después referenciándolo, no habla de incremento del coeficiente intelectual por escuchar música clásica, y además el estudio se realizó con personas adultas, no con niños, mientras que el libro de Campbell no está fundamentado en conclusiones científicas porque no existe, ni siquiera en la actualidad, consenso al respecto de que la música clásica pueda hacer que un niño sea más inteligente por el simple hecho de escucharla a menudo. 

Dicho esto, en lo que sí coinciden muchos expertos es el poder de la música clásica para aportar beneficios al rendimiento de quien la escucha. En el caso de los niños, puede ser muy útil, entre otras cosas, para que mantengan su atención y se concentren en aquello que están realizando. 

En qué les favorece

La lista de beneficios que en un bebé, en un niño y también en una persona adulta conlleva escuchar música clásica de forma habitual está descrita, por ejemplo, en este artículo científico titulado El efecto Mozart en el desarrollo intelectual de las personas adultas y niños. Según el artículo mencionado, estos son los más destacados: 

  • Aumento en la capacidad de memoria, atención y concentración de los niños.
  • Mejora la habilidad para resolver problemas matemáticos y de razonamiento complejo.
  • Introduce a los niños a los sonidos y significados de las palabras y fortalece el aprendizaje.
  • Brinda la oportunidad para que los niños interactúen entre sí y con los adultos.
  • Estimula la creatividad y la imaginación infantil.
  • Al combinarse con el baile, estimula los sentidos, el equilibrio, y el desarrollo muscular.
  • Provoca la evocación de recuerdos e imágenes con lo cual se enriquece el intelecto.
  •  Estimula el desarrollo integral del niño, al actuar sobre todas las áreas del desarrollo.

Eso sí, hay que tener en cuenta que no todas las piezas de música clásica son iguales. Sus ritmos varían notablemente, de ahí que sean más o menos adecuadas para según qué tareas. Cuanto más melódico y de ritmo constante, más favorece la concentración y la relajación. Este tipo de música es ideal para los recién nacidos porque les ayudará a relajarse y también es muy interesante para los niños que estén realizando tareas que requieran máxima atención y concentración. 

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