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Alimentación del niño

¿A partir de qué edad se puede dar miel al niño?

Aunque la miel sea un alimento natural puede contener una serie de esporas que, tras consumirla, puede causar botulismo, siendo un riesgo para niños menores de un año de edad.

El primer año de vida de un bebé es una etapa fascinante: cuando empieza a comunicarse, cuando comienza a decir sus primeras palabras, cuando gatea, cuando anda… y cuando lo exponemos a una variedad interesante tanto de nuevos alimentos como de texturas, lo que se convierte casi sin ninguna duda en uno de los momentos aún más increíbles. 

La miel, por ejemplo, se convierte en un maravilloso alimento, nutritivo y natural, de sabor dulce y verdaderamente suave, de manera que muchos padres -y familiares- tienden a pensar que es una buena opción como forma de endulzar otros alimentos.

Sin embargo, los expertos aconsejan esperar hasta después del primer año del bebé para introducir la miel en su dieta, independientemente del tipo de miel que sea. Se trata, entonces, de uno de los alimentos prohibidos para el lactante. 

Por tanto, es conveniente informarse primero antes acerca de a partir de qué momento es más seguro ofrecer miel al niño, cómo presentarla, qué riesgos supone y cuáles son sus beneficios.

¿Cuáles son los riesgos de dar miel al bebé demasiado pronto?

El riesgo principal de introducir la miel demasiado pronto es el botulismo infantil, una enfermedad más bien rara, pero que el niño puede contraer al comer esporas de Clostridium botulinum, que encontramos tanto en el suelo como en la miel (y sus productos derivados). En los intestinos, estas esporas terminan por convertirse en bacterias, produciendo neurotoxinas dañinas en el cuerpo que pueden paralizar los músculos.

Se trata de una enfermedad grave. Por ejemplo, se estima que alrededor del 70 por ciento de los bebés que contraen botulismo puede precisar de ventilación mecánica durante un promedio de 23 días, mientras que el tiempo promedio en el que los niños enfermos de botulismo deben permanecer en el hospital se sitúa entre 30 a 45 días aproximadamente. Por suerte, la mayoría de los bebés se recupera con el tratamiento médico adecuado, y la tasa de mortalidad es inferior al 2 por ciento.

No obstante, lo ideal evidentemente es tratar de no llegar a eso. Por lo que se debe evitar el consumo de miel por parte de los bebés pequeños hasta que el pediatra lo recomiende. De hecho, es una enfermedad que principalmente se presenta en bebés pequeños de entre 6 semanas y 6 meses de edad, aunque lo aconsejable, como veremos, es esperar al menos hasta el primer año de vida.

Y a diferencia de lo que posiblemente pienses, lo cierto es que tanto la melaza como el jarabe de maíz también pueden conllevar un riesgo de botulismo infantil. No ocurriría lo mismo con el jarabe de arce, que se ha vuelto muy popular en nuestro país en los últimos años, ya que se considera un edulcorante líquido algo más seguro porque proviene del interior de un árbol, y no puede ser contaminado por el suelo.

Aún así, los médicos no recomiendan dar edulcorantes a los bebés hasta después de su primer cumpleaños. Incluso nutricionistas de prestigio, como Julio Basulto, lo desaconsejan en absoluto aunque el niño ya sea grande.

¿Qué síntomas ocasiona el botulismo infantil?

Los síntomas más comunes de botulismo infantil incluyen: 

  • Debilidad, fatiga y cansancio.
  • Poco apetito.
  • Estreñimiento.
  • Letargo e irritabilidad.
  • Llanto débil y/o problemas para respirar.

También algunos bebés pueden experimentar convulsiones. Generalmente, estos síntomas tienden a aparecer entre 12 a 36 horas después de haber consumido los alimentos contaminados, y a menudo el primer síntomas que surge es el del estreñimiento. No obstante, es posible que algunos bebés con botulismo puedan no mostrar señales ni síntomas hasta 14 días después de haber estado expuestos a las esporas.

Entonces, ¿a partir de qué edad el consumo de miel sí es segura en el niño?

Solo se necesita una pequeña cantidad de esporas para causar botulismo infantil en un bebé, ya que su intestino aún se encuentra inmaduro. Sin embargo, debemos tener en cuenta que, a medida que el niño va creciendo, empieza a desarrollar bacterias útiles y beneficiosas en sus intestinos, que actúan como defensa contra las esporas dañinas que pueden causar la enfermedad.

De ahí que en niños mayores y en adultos las esporas sean consideradas inofensivas, dado que nuestro organismo contiene una serie de microorganismos que impiden el desarrollo de la afección. 

Por tanto, se recomienda no ofrecer la miel hasta el año de vida. Aunque, en realidad, tampoco sería muy aconsejable, puesto que la miel es un alimento que, a pesar de ser natural y supuestamente más nutritivo y saludable, posee un elevado contenido en azúcar, no siendo en realidad saludable ni para un bebé ni para un niño pequeño, al predisponerlo a la aparición de caries y a la  obesidad a largo plazo.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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