Sal de dudas

¿Podemos usar los mismos fotoprotectores solares para niños y adultos?

La respuesta es no, pero lo verdaderamente importante es conocer por qué y en qué detalles hay que fijarse a la hora de elegir crema solar para los peques.

Con las ganas que tenemos de verano y teniendo en cuenta que el ocio fuera de casa se debe concentrar en mayor medida en espacios abiertos y sin aglomeraciones para cumplir las medidas sociosanitarias vigentes, se antoja imprescindible proteger muy bien a los más pequeños de los peligros que tiene la incidencia directa de los rayos del sol en su piel. 

Ya hemos tratado en temas anteriores qué ocurre con la piel de los niños, que no termina de alcanzar una madurez completa hasta los seis años, y como mínimo no deja de estar lista como barrera protectora hasta los tres años. Esto explica por qué se dice tanto que la piel de los más pequeños es muy sensible, y que no es como la de los adultos (ojo, no deja de ser sensible nunca a los rayos del sol).  

Teniendo en cuenta esta premisa, que la piel de los niños no es como la de los adultos, la respuesta a la pregunta que nos planteamos en este tema se intuye incluso antes de leerlo en boca de los expertos: no se deben usar los mismos fotoprotectores que para los adultos. “Los peques tienen el sistema de defensa cutáneo inmaduro, presentando un 30% menos de espesor epitelial y una capacidad insuficiente para sintetizar la melanina (como mecanismo de defensa), lo que les convierte en personas muy vulnerables al sol”, explican desde P20, firma especializada en productos para la protección solar. 

Cómo elegir la mejor opción

Para saber qué tipo de cremas solares sí son recomendables para los niños, no basta con mirar la letra grande del etiquetado. Por si acaso, también hay que leer la pequeña. Entre otros detalles, es importante fijarse en que el fotoprotector sea de “amplio espectro”; esto es, que sea un escudo efectivo tanto contra los rayos ultravioleta A (UVA), como contra los ultravioleta B (UVB). 

Los primeros “son los rayos ultravioletas con más energía, y los que más penetran en la piel (dermis)”, informa la dermatóloga Paloma Borregón, Doctora en Medicina CUM LAUDE por la Complutense de Madrid. “No suelen producir quemaduras, pero sí una reducción de la efectividad del sistema inmunitario de la piel, provocando un foto-envejecimiento precoz de la misma, siendo por tanto los principales responsables del envejecimiento cutáneo, además de estar implicados directamente en el cáncer de piel”, añade la doctora.

Los segundos, por su parte, según Paloma Borregón, “llegan al suelo con menos energía que los UVA y se quedan en la epidermis (la capa más superficial de la piel)”. Estos rayos causan quemaduras, melanomas y otros tipos de cáncer de piel, además de ampollas y rojeces, entre otros problemas de salud en la piel.

En qué fijarse

Por otro lado, los expertos aconsejan que las cremas infantiles en general, también las de protección solar, no contengan perfumes, conservantes ni alcohol, para evitar la sequedad de la piel y, especialmente, las reacciones alérgicas. 

Y, por último, es también muy importante atender al factor de protección solar, denominado con las siglas FPS. En los más pequeños, debe ser lo más alta posible: FPS+50 en primavera y verano, y durante los meses fríos, como mínimo FPS+30. “La nariz, las orejas, los hombros o los bracitos de los más pequeños están especialmente expuestos, por lo que necesitan una protección especialmente indicada para ellos, que sea segura, eficaz, duradera, fácil de extender y no menor de un FPS 50”, recomiendan desde P20, algo en lo que coinciden también los dermatólogos y pediatras. 

Es fundamental que las mamás y papás se conciencien desde que sus hijos son muy pequeños de la importancia que tienen los fotoprotectores para la salud de la piel de los pequeños. No solo a corto plazo, sino también en su vida adulta. “La salud de la piel de los niños dependerá de los cuidados que se realicen antes de los 18 años, pues es en este tiempo cuando se produce el 80% del daño solar en la piel”, advierten desde P20, algo que reafirma la dermatóloga Paloma Borregón con un dato que es muy esclarecedor, la perfecta conclusión a esta pieza: “El uso regular de fotoprotectores antes de los 18 años de edad puede reducir la incidencia del cáncer de piel hasta en un 78%”. 

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