Ser Padres

Si insultan a tu hijo sus amigos en el colegio no les digas las siguientes cosas

La pedagoga Leticia Garcés incide en la importancia de crear un espacio de seguridad en casa en el que los niños sientan que no son juzgados ni ignorados.

Hay un escenario en el que los insultos a un menor no llegan por parte de acosadores; en ocasiones, nuestros hijos llegan a casa muy tristes, desolados incluso, porque quienes considera sus amigos han sido los que le han faltado el respeto.
La situación, de entrada, no es tan grave, ni mucho menos comparable, pero no es para nada plato de buen gusto para nadie que un ser querido nos insulte de forma puntual. Y si eres un niño, necesitas acompañamiento y empatía de tus mayores para poder sobrellevar mejor la situación. Si en casa encuentras un espacio de seguridad en el que contar lo que te ha ocurrido, hay muchas más probabilidades de que lo hagas también en el futuro si se dan situaciones similares o, ojalá que no, más graves.
Por eso, tal y como explica Leticia Garcés, pedagoga y divulgadora a través de Padresformados, “necesitamos generar en el hogar espacios de confianza para que nos hablen de ello”. Advierte Garcés a aquellas madres y padres afortunados a los que sus hijos les cuentan las cosas que no den por hecho que siempre será así. “Si en algún momento se siente juzgado, atacado o incomprendido, no querrá volver a pasar por lo mismo y se protegerá no hablando de situaciones que son muy difíciles de contar”, apunta.

Frases a evitar

Por este motivo, la experta en pedagogía incide en lo importante que es no reaccionar de la siguiente manera si un hijo o hija nos cuenta que ha sido insultado o menospreciado por alguien al que considera su amigo: “Alguna vez quizás te ha salido decir, "¡Vaya amigos tienes!", "Eso no son amigos", "Defiéndete y no te dejes", etc, pero nada cambia, porque cuando a uno le agreden, reaccionar desde el dolor es difícil, el deseo de ser aceptada o de que la situación cambie es mayor y se puede generar una "tolerancia constante" a la agresión verbal o incluso física",indica.
Tampoco debemos pensar que son “cosas de niños” o que “intervenir es peor” en este tipo de agresiones que son puntuales y ocurren entre “amigos”, expone Garcés, porque sí tienen importancia. La tienen para tu hijo en tiempo presente, para su manera de relacionarse y sobre todo para el futuro de su salud emocional. “Hay que darle la importancia que tiene, ni más ni menos, para favorecer relaciones positivas”, dice Leticia Garcés al respecto.

Crea un entorno de confianza

La pedagoga insiste en que los niños y niñas necesitan estar seguros de que no van a ser juzgados ni ignorados por hablar de las agresiones verbales y físicas que sufran o que observen, incluso también de aquellas que cometan en el futuro ellos mismos. Y para que esto sea así es fundamental generar ese espacio de confianza en el hogar del que hablábamos al comienzo de la pieza.
Para construirlo, cómo enfocar la respuesta cuando un hijo o hija ha sido agredido por un amigo verbalmente es esencial. Y en vez de responder con alguna de las reacciones en caliente que hemos reflejado previamente, debemos respirar profundo y plantear una respuesta positiva, un argumento que les ayude, que les haga sentir reconfortados. Leticia Garcés pone, a modo de conclusión, dos formas de responderles que sí ayudan a un menor en una situación así: Entiendo que defenderte en ese momento para ti es difícil por lo mal que te sientes” y “Entiendo que son tus amigos y que duele lo que te dicen, vamos a pensar qué momento es mejor para que les digas lo que sientes y cómo no quieres que te llamen…”.  Con este punto de partida, cualquier de los dos, sentamos las bases de un espacio de confianza en el que la comunicación sea fluida y positiva con nuestros hijos.

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