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Exquisito mango: beneficios nutritivos para niños

De sabor característico y aroma tropical muy particular, el mango suele ser una fruta que gusta mucho a los niños. Además, es un alimento muy nutritivo, con alto contenido en yodo, que puede combinarse a la perfección con otras frutas igual de exquisitas.

Considerado como “el rey de las frutas”, los mangos son unas frutas exóticas exquisitas, que se caracterizan, de hecho, por ser una de las más consumidas durante los meses de verano, debido a su sabor particular y su delicado y maravilloso aroma.
Por estos motivos, suele convertirse en un alimento que encanta a los más pequeños de la casa, al tratarse de una característica fruta amarilla tremendamente dulce y muy jugosa, que puede comerse sola o acompañar con una amplia diversidad de ingredientes.
De hecho, su preparación es bastante sencilla como simple, aunque sí es cierto que, al menos para los más pequeños, es aconsejable evitar aquellas variedades que suelen tener muchas hebras, para evitar, sobre todo, que puedan rechazarlos.

¿Qué es el mango?

El mango es una fruta endémica de Asia, aunque hoy en día es cultivado en prácticamente todo el mundo, desde donde cruzaron los trópicos para llegar a América en 1880.
Tanto Birmania como India se caracterizan por ser los mayores exportadores de mangos, mientras que, en nuestro país, es común encontrarlo en mercados y supermercados durante los meses de verano.
No obstante, es cierto que, al menos en España, la temporada de mango suele alcanzar su máximo apogeo a lo largo del mes de agosto, hasta el mes de noviembre aproximadamente, de manera conjunta a otras frutas que aparecen a finales de verano.
Se trata de una fruta de hueso, lo que significa que posee una semilla dura en su interior, la cual se encuentra rodeada de carne tan sabrosa como aromática, de la misma forma que otras opciones como ciruelas, cerezas o melocotones.

Beneficios nutritivos de los mangos: ideales para los más pequeños de la casa

Desde un punto de vista nutritivo, el mango destaca por ser una de las fuentes más ricas en carbohidratos y betacarotenos, proporcionando energía al momento. El betacaroteno es un precursor de la vitamina A, siendo esencial para disfrutar de una visión saludable, además de una mejor inmunidad.
También es una fuente excelente de vitamina C, que ayuda a absorber el hierro y a reforzar el sistema inmunológico, luchando además contra los radicales libres potencialmente dañinos.
El mango se caracteriza por ser una fruta fácilmente digerible para los niños, debido a que su carne es más bien blanda. Además, por el bajo riesgo de alergias, es común que pueda ser introducido a la edad de ocho meses.
Proporciona vitamina B6, también conocida como piridoxina, que actúa como coenzima, por ejemplo, en el metabolismo de las proteínas y la formación de glóbulos rojos. Mientras que su alto contenido en fibra ayuda positivamente a la hora de disminuir el estreñimiento y reducir los síntomas asociados a otros trastornos gastrointestinales.
Foto: Istock

Beneficios del mango en niñosFoto: Istock

Concretamente, una taza (165 gramos) de mango crudo, y cortado en cubitos, proporciona 107 calorías, 28 gramos de carbohidratos, 3 gramos de fibra y 1 gramo de proteínas.
Además, suele ser una fruta que se combina a la perfección con otras frutas, de manera que puede mezclarse en una exquisita macedonia veraniega. O combinarlo con yogur natural para elaborar un postre refrescante y nutritivo a la vez.
También es posible elaborar una serie de brochetas de fruta donde el mango, precisamente, se convierta en uno de los ingredientes estrellas. En este caso, suele llevarse muy bien con frutas como la manzana, la pera o las fresas.

¿Sabes cómo elegir el mejor mango en la frutería?

Si buscas un mango maduro que puedas consumir o preparar para tus hijos al momento, es posible fijarse en algunas características básicas que podrían ayudarte a identificar si se encuentra o no en su mejor momento.
Lo más recomendable es escoger un mango que presente una consistencia fuerte, con un aroma sutilmente dulce. Luego, al presionarlo con el dedo la carne debe hundirse ligeramente, pero no de forma excesiva, ya que esto indicaría que se encuentra demasiado maduro.
El color, eso sí, suele no ayudar mucho, puesto que la tonalidad que tenga puede variar de la variedad del mango ante la que nos encontremos. No obstante, el color debe ser siempre brillante y parejo, evitando aquellas opciones que presenten golpes, magulladuras o manchas.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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