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¿Por qué no deberías colgar el chupete de tu bebé de un chupetero?

Es habitual ver colgado con una pinza un chupetero de la ropita del bebé, que lleva, a su vez, colgado el chupete. Un ‘remedio’ para que no lo pierda pero, ¿sabías que puede ser perjudicial para él?

No hay dos bebés iguales, eso está claro. Pero es cierto que son muchos los que necesitan el chupete para calmarse, para dormir, que lo cogen cuando se aburren y que no saben vivir sin él. De hecho, son muchos los niños un poquito más mayores a los que hay que ‘destetar’ del chupete, al igual que hacemos de la lactancia materna.
Y es que, los beneficios del chupete están demostrados: “Disminuyen la estancia de los niños prematuros en los hospitales y el riesgo de muerte súbita infantil”, declara la Asociación Española de Pediatría.
Sin embargo, no usarlo correctamente también lleva riesgos derivados, como los efectos negativos en la salud dental (en caso de usarlo de forma prolongada) o el riesgo de asfixia por un uso inadecuado. Pero, aparte de estos riesgos, hoy queremos hablar de uno relacionado con un accesorio que, inevitablemente, va de la mano del chupete: el chupetero. Ya sabes, la cinta de la que cuelga el chupe para que el niño no lo pierda y no lo tire al suelo.

¿Por qué no deberíais usar chupetero?

La logopeda infantil Paloma Gómez Gavilán  es clara en su cuenta de Instagram: “Si estás pensando en utilizar chupete con tu bebé, no uses un chupetero y, mucho menos, los que tienen como accesorio un peluche colgando”.
Y es que asegura que el mejor chupete es el más liviano. De hecho, es algo como lo que está de acuerdo la AEP, que asegura que no hay que cambiar de talla a medida que el niño crece. Si ponemos un chupete que pese, más grande de lo normal para su fisionomía o, en su defecto, colgamos del chupete una cadena con accesorios (o la propia cadena) fomentaremos que el peque tenga que forzar la musculatura para sostenerlo. “El peso del chupetero hace que el niño tenga que contraer la musculatural perioral para sostenerlo, así que una de las cosas que debemos tener en cuenta a la hora de escoger un chupete, es su peso”, cuenta la profesional en su perfil de Instagram.
¿Qué puede provocar ese sobresfuerzo en la musculatura de alrededor de la boca? Una disfunción orofacial que podría verse a corto, medio o, incluso, a largo plazo.
Además, otro de los consejos que aporta con respecto al chupete es, como adelantamos, que debe ser lo más pequeño y liviano posible y que no es necesario cambiarlo a medida que crecen: “El pecho con el que amamantamos no cambia de tamaño aunque el bebé crezca, así que, ¿por qué el chupete sí tiene que crecer?”.

Otros riesgos asociados al chupetero

Además de ese riesgo para la musculatura perioral del pequeño, el chupetero tiene otro riesgo añadido del que se hace eco la Asociación Española de Pediatría: el riesgo de asfixia o estrangulamiento.
“No se debe comprar el chupete con una cadena o cinta, ya que si son largas tienen riesgo de estrangulación y, si tiene cuerda corta y una pinza enganchada a la ropa del niño, pueden soltarse de la ropa y provocarle asfixia”, argumentan en su página web.
Este último es, precisamente, el motivo por el que el disco donde está anclada la tetina tiene agujeros de ventilación.

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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