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Cómo debe ser la temperatura del agua para bañar a un bebé

Efectivamente, la temperatura del agua durante el baño del bebé es algo esencial. De hecho, si el pequeño tiene una temperatura corporal y de repente vive un cambio brusco, puede suponer un riesgo para su salud. Descubre aquí cuál debe ser la más apropiada, cómo puedes medirla y algunos consejos más para la hora del baño.

Una creencia que ha pasado de generación en generación y que seguro que alguna vez has oído o te han dicho en tu infancia es la de que no debemos mojarnos justo después de comer porque “se corta la digestión”. Claro que, el verdadero riesgo de todo esto, no está en cómo se digieren los alimentos, sino en el cambio brusco de temperatura. Si tienes un bebé y te preguntas cómo de caliente debe estar el agua al bañarlo, aquí vemos la respuesta.
Como decimos, la cuestión en la que realmente debemos fijarnos es en el cambio de temperatura. ¿Por qué? Porque si tenemos el cuerpo caliente y de repente pasamos bruscamente a un agua con una temperatura más baja que la corporal, se produce una situación que se conoce como síncope de hidrocución.
Esta tesitura se traduce en una pérdida súbita de conocimiento, que, a su vez, en un caso grave, puede derivar en la muerte directa de una persona, aunque por suerte ese extremo es poco frecuente. Por este motivo, en lo que debemos prestar atención es en la temperatura del agua de la bañera.

¿Cuál es la temperatura más adecuada?

La perfecta será aquella que no esté ni muy fría ni muy caliente, y para saber esto tendremos en cuenta la temperatura basal del cuerpo del pequeño, que se encuentra entre los 35 y los 37 grados. Lo que haremos entonces será mantener el agua en ese margen. En caso de que el pequeño tenga fiebre, podemos bañarlo en un agua a uno o dos grados por debajo de esos valores.
Por otro lado, puede que hayas pensado en ti mismo y te estés preguntando “¿debe ser igual en verano que en invierno?”. Normalmente, a todos nos apetece que el agua esté algo más fría cuando nos duchamos en temporadas de calor. No obstante, en el caso de los recién nacidos, que todavía no regulan bien su temperatura corporal es mejor que la mantengamos entre los 35 y 37 grados para evitar cualquier tipo de lesión.

¿Cómo medir la temperatura?

Para medirla podemos utilizar tres maneras: comprando un termómetro de agua (en cualquier farmacia o supermercado los venden y muchos tienen formas como si fueses juguetes para que los niños jueguen mientras se bañan), con una bañera que ya tenga incorporado el termómetro, o con el método más tradicional, introduciendo el brazo y comprobando con el codo que la temperatura no está ni muy caliente ni muy fría.

Más consejos para el baño

Algo que tampoco debemos olvidar es la temperatura del ambiente, la estancia donde bañemos al peque debe ser agradable y debemos evitar corrientes y lugares donde haga mucho frío o demasiado calor. Como decimos, lo esencial es no someter a cambios bruscos al bebé.
Por otra parte, es recomendable tener todo preparado con antelación. Ya no solo lo que vayamos a utilizar en el propio baño, como el champú y la esponja, sino también las cosas de después. Si no tenemos listos elementos como la toalla, los pañales o la ropa limpia, es posible que mientras los preparamos, si el niño esté mojado, pueda coger frío.
Si tienes un bebé recién nacido, aquí tienes más información sobre sus primeros baños; y aquí sobre la importancia de crear hábitos de higiene en los niños.

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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