Ser Padres

Niños de alta demanda: ¿qué necesidades tienen y qué debemos saber?

Esta etiqueta creada por el pediatra William Sears describe a niños cuyas necesidades son más frecuentes y más intensas que la media, de manera que su crianza es un reto mayúsculo para sus padres.

Autor: Rubén García
Cuando no sabes qué define a un niño de alta demanda, lo más normal es pensar en la lactancia materna, pero no es a esto a lo que hace referencia la etiqueta creada por el pediatra William Sears cuando se dio cuenta de que su cuarta hija, Hayden, era muy diferente a sus tres hermanos.

Cómo detectarlo

El médico y escritor norteamericano, padre del concepto ‘crianza con apego seguro’, que seguramente te resulte muy familiar, considera niño de alta demanda a aquellos que tienen comportamientos absorbentes y muy insistentes, con un grado de dependencia altísimo de sus padres.
Son niños, generalmente bebés o peques de corta edad, que piden constantemente la aprobación de sus progenitores, que necesitan contacto permanentemente (son hipersensibles) y que, cuando no lo tienen, manifiestan inseguridad. Además son hiperactivos, inquietos e intensos (para todo, también para llorar), pero lo más característico es que lo expresan de forma impredecible.
También es posible que se despierten muchísimo, que demanden pecho no solo por hambre, sino para buscar consuelo y seguridad, y que les cueste mucho dormirse. Y por si fuera pequeño el reto de educar a un peque con esta personalidad, suelen ser insatisfechos.
Estas son algunas de las características más comunes en los niños de alta demanda. Un crío que lo sea no tiene por qué expresarlas todas, pero sí es habitual que combine varias de las citadas. De todos modos, no hay una fórmula exacta para detectar si un niño es de alta demanda o no. Esto es, la alta demanda no es un trastorno tipificado que se pueda diagnosticar mediante pruebas o la exploración de un psicólogo infantil porque estos niños son completamente normales.
Conviene aclararlo para evitar que se cree sobre ellos una idea equivocada solo por el hecho de que se les haya etiquetado. Simplemente tienen unas necesidades concretas que expresan con mayor frecuencia e intensidad, por lo que su crianza y educación suele ser más exigente para sus padres de lo que es este proceso para padres de críos que no son de alta demanda, pero nada más.

Recomendaciones para los padres

El reto de criar a un niño así puede ser muy duro en cuanto a la exigencia que supone acompañar y guiar a una personalidad llena de peculiaridades, de ahí que  toda ayuda sea bienvenida. Compartir experiencias, conocer consejos y también desahogarse con alguien de confianza puede ser de gran ayuda para soltar la presión y el cansancio acumulado. El propio William Sears es una de las mejores fuentes para aprender a gestionar mejor el comportamiento de un niño de alta demanda.
En primer lugar, Sears lo deja muy claro: hay que cubrir las necesidades afectivas de estos niños. Puede llegar a ser agotador atenderles siempre que lo necesitan, pero este verbo lo dice todo: no es un capricho, sino una necesidad.
Además, es fundamental hacerlo manteniendo siempre la calma porque las rabietas y sus demandas pueden llevar al límite a cualquiera en un momento dado. Y por este mismo motivo, hay que cuidar el lenguaje y la manera en la que hablar a estos niños, ya que son especialmente sensibles, como ya hemos explicado antes. Incluso cuando hablemos de límites, la sensibilidad debe combinarse con la firmeza en las palabras utilizadas con ellos.
Según Sears, enseñarles a entender sus emociones y necesidades es muy importante para guiarles en su desarrollo. Y esto implica no compararles con otros niños cuyas necesidades sean distintas, casi siempre menos intensas o al menos menos frecuentes.
Y, por último, el padre de la etiqueta ‘niños de alta demanda’, que ha vivido la experiencia de criar a una hija así en primera persona, no se olvida de recomendar a los padres que busquen apoyo y deleguen en personas de su confianza para recargas las baterías cuando el agotamiento haga acto de presencia en sus vidas.
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