El lugar donde la mujer pasa casi todo el parto

La sala de dilatación

Cuando los primeros signos del parto aparecen y la mujer acude a las urgencias del hospital o la maternidad, se le realiza una exploración y se valora el bienestar materno-fetal.

La sala de dilatación

En función de los resultados, el profesional sanitario que la atiende (ginecólogo o matrona) decide llevarla a la sala de dilatación porque el parto se ha iniciado, o subirla a planta y esperar. Te contamos cómo es el lugar donde la mujer pasa la mayor parte de su parto.

El momento del traslado a esta estancia es variable en función del centro hospitalario. En algunas clínicas y hospitales privados la dilatación se lleva a cabo en la misma habitación. En los hospitales públicos la embarazada va a dilatación cuando ha iniciado el trabajo de parto, es decir, cuando tiene contracciones regulares cada cinco minutos y el cuello del útero se ha borrado un 50 por ciento y se ha dilatado entre dos y tres centímetros. También se la lleva allí cuando por algún motivo se le va a inducir el parto.

Atención y cuidados

  • Al entrar en esta sala, lo habitual es que la mujer cambie su ropa por el pijama del hospital y se coloque en algo parecido a una cama. Su pareja, o la persona que ella elija, podrá acompañarle durante todo el tiempo.
  • La atención y las distintas actuaciones que se llevan a cabo en las salas de dilatación responden a protocolos específicos que elabora cada centro, y son por lo tanto variables. Pero todo proceso de dilatación conlleva control del bienestar fetal, realización de tactos vaginales, para valorar la evolución del parto, y empleo de técnicas para aliviar el dolor.
  • Mediante monitorización externa o interna se controla la frecuencia cardiaca fetal y se vigila la actividad uterina. A veces es necesario romper la bolsa amniótica y realizar exploraciones genitales periódicas para valorar la evolución del proceso de parto.
  • También se suele poner a la parturienta una vía venosa canalizada para mantener una hidratación adecuada, para administrar oxitocina y algunas medicaciones, o para actuar en caso de posibles complicaciones.
  • Es en esta sala donde el anestesista coloca a la mujer que lo desea el catéter epidural por donde suministrar la analgesia.
  • Además de controlar la evolución del proceso de dilatación, las matronas se preocupan del confort materno y de informar a la futura madre y a su acompañante de lo que va ocurriendo.

Individual o compartida

La sala de dilatación individual favorece la intimidad y la concentración de la mujer. Permite que esté acompañada durante todo el proceso y pueda vivir el parto de forma más personal. Además, en el caso de que la sala disponga de monitores que se visualizan en el control de enfermería, se producen muy pocas interrupciones durante todo el proceso de dilatación. Cuando no es así, las matronas se desplazan con periodicidad a cada una de las salas y están pendientes del proceso y de las necesidades de cada parturienta.

 

Pero, aunque son los menos, en algunos hospitales se atiende a dos o más mujeres a la vez, separadas únicamente por mamparas, biombos o cortinillas. Estas salas compartidas son más cómodas para el trabajo de los profesionales, en cuanto que el control de varias pacientes a la vez es más fácil y los desplazamientos se reducen.

 

Las salas de dilatación compartidas tienen bastantes inconvenientes para las mujeres:

  • no permiten el acompañamiento tan continuado (cuando se explora a la paciente que está en la cama contigua, todos los acompañantes deben salir);
  • la futura madre puede preocuparse por las complicaciones que puedan tener sus compañeras de sala; es más difícil que se concentre, que pueda moverse...
  • Además, el proceso de parto se suele comparar con el del resto de las parturientas, y una embarazada cuyo proceso va más lento puede perder fuerza si ve que las demás van a dar a luz a su niño en menos tiempo.

Cuando la futura madre alcanza la dilatación cervical completa (ocho-diez centímetros), es trasladada al paritorio, donde concluye el parto y comienza la vida.

Un entorno físico más amable y confortable

Está comprobado que el entorno físico en el que se encuentra la mujer durante la dilatación y parto puede influir en su evolución.

Por eso, la mayor parte de los nuevos centros hospitalarios han creado espacios en los que la mujer puede permanecer desde su ingreso hasta el final del puerperio inmediato (dos horas siguientes al parto). Están dotadas de modernas camas obstétricas que se transforman en camas de paritorio y que permiten a la parturienta adoptar la postura más cómoda durante la dilatación y el periodo expulsivo, ya sea tumbada, sentada e incluso, en posición vertical.

 Además, disponen de equipos de telemetría para la monitorización del bienestar fetal, que permiten que la mujer pueda caminar durante todo el proceso.

Para conseguir una apariencia acogedora, pueden tener pintadas las paredes de colores agradables (celestes, amarillos...), contar con hilo musical, mecedoras y otros muebles que favorecen el confort materno durante el trabajo de parto.

Muchas disponen de cuarto de baño con ducha y en algunos casos la sala cuenta con una bañera, donde la gestante puede permanecer sumergida en agua caliente para reducir así los dolores de las contracciones y favorecer la relajación.

Promover el parto natural

Con la creación de las salas polivalentes se busca ofrecer un entorno que favorezca la intimidad de las mujeres y adaptar las prácticas clínicas a modelos menos intervencionistas. Muchos profesionales e instituciones piensan que hay que humanizar el parto y entenderlo como un proceso fisiológico en el que solo se debe intervenir para corregir desviaciones de la normalidad.

Asesoras: Marina Jaime Arranz, matrona del Hospital Infanta Elena de Madrid y Matilde Fernández y Fernández-Arroyo, matrona de la Unidad Docente de Matronas de Madrid.

Etiquetas: contracciones, dilatación, embarazada, embarazo, monitorización, parto, parto natural

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