Invierno con niños

Cómo conseguir que el niño se ponga el abrigo y use ropa de invierno: consejos útiles

A medida que se acerca el frío es normal que muchas mamás y papás tiemblen ante la mínima idea de abrigar a sus hijos/as, en especial cuando todavía son pequeños, porque es tremendamente habitual que se nieguen cuando intentamos ponérselos. ¿Qué hacer en estos casos? Te explicamos algunos trucos sencillos que te ayudarán a no perder los nervios.

A medida que se acerca el invierno, y empiezan a bajar las temperaturas, muchos padres nos enfrentamos a un problema: es tremendamente común que el niño, especialmente según va creciendo y cumpliendo años, se resista a ponerse el abrigo y utilizar ropa de invierno, esencial para mantenerlo abrigado y protegido del frío. Y lo cierto es que puede acabar convirtiéndose en un quebradero de cabeza, en particular todas las mañanas, antes de salir de casa para llevarlo a la escuela.

¿Qué hacer en estos casos? Es evidente que una de las claves está en armarse de paciencia y no perder los nervios. Aunque en ocasiones puede ser un poco difícil, sobre todo en aquellos momentos en los que se nos ha hecho tarde y debíamos habernos marchado de casa hacía un cuarto de hora.

Como coinciden en señalar muchos padres, cada día la tarea de vestir al niño pequeño con su abrigo puede acabar convirtiéndose en una auténtica lucha. Como padres, sabemos que va a hacer frío, e incluso el niño puede empezar a temblar desde el mismo momento en que sale de casa. Sin embargo, a pesar de ello, continuarán negándose a vestirse con ropa apropiada para la temporada de otoño / invierno. En definitiva, intentar ponerle un abrigo a un niño pequeño cuando no lo quiere usar acaba convirtiéndose en una tarea casi imposible.

Aún cuando pueda parecer un problema nimio y sin importancia, cuando la papá o la mamá están ya estresados y sienten cierta presión porque el tiempo se les ha echado encima, manejarlo debidamente puede ser todo un desafío.

¿Por qué el niño no quiere llevar puesto un abrigo de invierno?

Para la mayoría de los padres, la batalla de cada día no se trata únicamente de conseguir que el niño haga lo que se les dice, sino incluso de luchar por comprender por qué el más pequeño prefiere escoger pasar el día con frío, en lugar de abrigarse y calentarse. Pero podemos encontrar una explicación para esta negación.

Los niños poseen una temperatura corporal distinta a la de los adultos. Además, también es común que sean más activos, por lo que, aunque podamos pensar en un primer momento que hace frío, es posible que el niño en realidad no lo sienta de la misma manera. 

Evidentemente, esto no significa que los más pequeños de la casa sean inmunes al frío. No debemos olvidar que pasar largos períodos de tiempo expuestos al frío puede aumentar el riesgo de resfriados y otras enfermedades respiratorias, por lo que vale la pena explicarles, con paciencia y tacto, por qué es importante que utilicen un abrigo.

En este sentido, es mucho más adecuado conseguir que aprendan a responsabilizarse de sí mismos, que aprendan incluso a escuchar su cuerpo desde una edad temprana, a obligarles a ponerse algo que en realidad no desean sin comprender por qué. Lo que ayudará a que, cada día, esto no se convierta en una fuente de estrés, o en un motivo de conflicto en la familia.

¿Cómo conseguir que el niño utilice un abrigo?

Los niños tienden a aprender de sus propias batallas, y aprenden a través de la experiencia. La primera vez, sobre todo cuando el niño es pequeño, podemos respetar que no desee abrigarse, pero sí debemos llevarnos el abrigo para cuando, inevitablemente, les dé frío ponérselo.

En el caso de que el niño/a sea más mayor, especialmente si va a salir solo/a a algún lado durante un tiempo, lo recomendable es sugerirles que se lo lleven consigo y que se lo pongan simplemente cuando sientan que tienen frío. Si aún así no lo hacen, podríamos dejar que aprendan de sus propios errores. Eso sí, asumiendo que no saldrán a la calle en medio de una tormenta polar.

Consejos para que el niño se ponga el abrigo sin rechistar
Foto: Istock

Además, existen algunas pautas útiles que podrían ser de muchísima ayuda a la hora de conseguir que nuestro hijo/a se ponga el abrigo siempre que se lo pidamos.

  • Optar por un lenguaje positivo. En lugar de concentrarnos en todas aquellas razones por las que el niño se equivoca al no quitarse el abrigo, podríamos proporcionarle el poder de tomar decisiones por sí mismo. Podríamos, por ejemplo, hacer algún que otro comentario positivo, como ‘parece que hace frío en la calle’, o preguntarle directamente ‘voy a utilizar mi abrigo y mis guantes porque tengo frío, ¿y tú qué vas a hacer’. De esta manera, eliminaremos cualquier motivo de conflicto y le aportaremos al niño un mayor control.
  • Darle opciones. En un esfuerzo por ahorrar tiempo, particularmente en aquellos momentos en los que tenemos prisa, es bastante más probable que el niño siga el juego si le brindamos una opción, sobre todo cuando es pequeño. Por ejemplo, podremos ofrecerle elegir entre dos conjuntos diferentes, pero que abriguen por igual. Como manifiestan muchos especialistas, a menudo lo que el niño necesita es sentir que tiene el control de la situación, por lo que darle la ilusión de elegir qué abrigo ponerse, o incluso preguntarles si desean abrocharse ellos mismos los botones, será suficiente.
  • Abriendo la puerta principal. Vestirse dentro de casa, con la calefacción puesta y cuando todavía falta un rato para salir, puede ser contraproducente ya que el niño posiblemente no sienta frío, por lo que no verá útil el uso del abrigo. Sin embargo, ponerse los abrigos en el pasillo, con la puerta principal abierta para que puedan sentir el frío real que hace afuera, puede ser una opción recomendada. 

¿Qué hacer si el niño continúa sin querer ponerse el abrigo?

Si todo lo demás ha fallado, y no tenemos tiempo de continuar con la batalla, entonces es recomendable vestirlo con muchas capas debajo

En estos casos, será suficiente con invertir en una cubierta impermeable más ligera, pero usar muchas capas y térmicas debajo.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

Continúa leyendo