Ser Padres

Motivos por los que pueden entrarte náuseas en el parto

Son de carácter múltiple, y pueden aparecer tanto al comienzo del parto como en la parte final del mismo, si bien no implican consecuencias graves.

Autor: Rubén García
Parto vomitado, parto terminado”, dice el refranero español, sabio como pocas fuentes secundarias hay en este mundo. Pero, ¿tiene razón esta vez si se cogen sus palabras desde la literalidad?
La respuesta es que no tiene por qué, pero tampoco es extraño que la parturienta vomite durante el parto. Todavía más común, dado que es el paso previo, es sufrir náuseas. Experimentar estas dos sensaciones tan incómodas que además suelen ir de la mano siempre es desagradable, pero si tienes un parto a la vista debes aceptar que es algo que puede ocurrir, y al mismo tiempo tranquilizarte sobre sus causas y consecuencias.
Las primeras son muy diversas, pero salvo raras excepciones, no revisten gravedad, salvo que se produzcan de forma reiterada y excesiva. Los profesionales que te asistan en el parto estarán pendientes y te explicarán en todo momento por qué ocurre o a qué se debe que tengas náuseas, algo que debes transmitir en caso de que las sientas porque compartirlo te dará seguridad, tanto a nivel mental -te tranquilizará al estar en buenas manos- como real -es bueno que estén informados quienes guían el parto-.
Como decíamos antes, las causas son variadas, y un indicador muy fiable del motivo es si el vómito se produce al comienzo del parto o hacia el final de este. Estos son los motivos que pueden provocar náuseas y vómitos durante el parto.

Movimiento natural en el útero

Al estar pegado al sistema digestivo, las contracciones propias de un parto pueden provocar náuseas y vómitos por el simple movimiento que se produce en dicha zona. Suele ocurrir en la parte final del parto y, aunque sea desagradable, la contracción natural típica de las náuseas y vómitos puede favorecer el descenso fetal.

Vaciado del sistema digestivo

Al ser estimuladas las vísceras por el sistema parasimpático, que es el encargado de controlar las funciones y actos involuntario, se da pie a lo que se conoce como vaciado del sistema digestivo. Suele ocurrir al comienzo del parto y puede producirse por vía bucal o anal, a través del vómito o de la excreción de heces. Esto se puede evitar si decides aceptar que te administren un enema.

Ayuno

Si llevas muchas horas sin comer, con el enorme esfuerzo que se lleva a cabo durante el parto, el cuerpo puede experimentar un cambio de la presión arterial brusco que a su vez suele desencadenar en náuseas y en vómitos.

Digestiones pesadas

Es el caso opuesto al anterior, pero también es una posibilidad que se debe contemplar, de ahí que sea recomendable comer cosas ligeras, que faciliten una digestión fluida, en los días en los que el parto puede desencadenarse en cualquier momento.

Dolor

No debemos subestimar el dolor como causante indirecto de las náuseas y vómitos durante el parto. Pocos dolores son tan intensos como el de este momento, por lo que las náuseas pueden ser un síntoma de ello. 
En ese momento, el entorno de la mujer está cargado de estrés; los doctores, la familia por un lado; el dolor, la presión, el miedo y la ansiedad por otro.

Estrés

En la línea del anterior motivo se sitúa el estrés como causante de náuseas y vómitos en el parto. De hecho, suelen ir de la mano porque tanto el dolor como la ansiedad hacer acto de presencia en casi todos los partos en mayor o menor medida. En concreto, el estrés puede derivar en un descenso de la presión arterial, lo cual conlleva a que aparezcan las ganas de vomitar.

Anestesia o medicamentos

Hay veces que las náuseas y el vómito aparecen durante el parto por una reacción a la anestesia o algún medicamento determinado. También la administración de oxitocina sintética puede generar náuseas según indican algunos estudios.
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