La lengua y la concentración

¿Por qué algunos niños sacan la lengua al concentrarse?

¿Alguna vez has notado que tu hijo saca la lengua cuando está muy concentrado? Debes saber que es algo normal y que tiene razones más complejas de las que pensamos. ¿Quieres saber qué relación puede tener la lengua con la concentración y por qué los adultos dejamos de hacer este gesto? Lo analizamos aquí.

Es bastante probable que te hayas fijado y hayas visto a un niño sacar la lengua mientras está muy concentrado. Un gesto que suele ser habitual en pequeños de entre cinco y nueve años y que resulta ser de lo más adorable. De hecho, si pensamos en ello, nos daremos cuenta de que incluso las personas adultas seguramente cambiamos la colocación de nuestra lengua cuando prestamos mucha atención a algo. Pero… ¿Por qué ocurre esto? ¿Existe alguna relación entre la lengua y la concentración?

¿Por qué los niños sacan la lengua al concentrarse?

En un primer momento se hace difícil imaginar que haya una conexión entre ambas, pero lo cierto es que hay varias hipótesis al respecto de investigadores a los que les ha llamado la atención este curioso comportamiento.

Para empezar, una de las más antiguas es la de Desmon Morris, un zoólogo y etólogo inglés. Para él se trata de una seña hereditaria y universal. Defiende que es una conducta propia de la especie humana e incluso que puede observarse en orangutanes o gorilas.  Es decir, sacar la lengua cuando se está inmerso en una actividad compleja denota un desarrollo primitivo del lenguaje y tiene un carácter comunicativo.

Otra de las hipótesis más desarrolladas es aquella centrada en la capacidad del propio cerebro. En 2015, un grupo de investigadores publicó el estudio Slip of the tongue: Implications for evolution and language development. En él analizaron las tendencias de la lengua de los niños y se dieron cuenta de que cuando realizaban tareas relacionadas con la comunicación no verbal (como dibujar o envolver un regalo) eran propensos a sacar la lengua.

La base está en que cuando queremos realizar una tarea que implica muchos recursos, lo que hacemos es reducir los estímulos que llegan al cerebro. ¿Por qué? Porque así puede dedicar toda su “energía” a esa actividad que queremos llevar a cabo. Y en este aspecto es en el que entra en juego la lengua en sí.

¿Pero por qué la lengua?

niño sacando lengua
Fuente: iStock

Debemos tener en cuenta otra clave: la lengua es una parte del cuerpo que tiene muchas terminaciones nerviosas, por lo que recibe y envía muchísima información y estímulos a nuestro cerebro cuando estamos concentrados. He aquí la razón principal de por qué los niños la sacan de manera automática: si metemos la lengua entre los dientes y la dejamos asomar entre los labios, la mantenemos inmóvil. Una acción con la que reducimos las posibles distracciones y al tiempo dejamos de enviar gran parte del torrente datos al cerebro para “reducir ligeramente su carga”.

Lenguaje y motricidad: estudio de la revista Cognition

niño sacando la lengua
Fuente: iStock

No obstante, algunas de las últimas investigaciones han llegado a la conclusión de que este gesto es una muestra de que existe una relación del lenguaje con la motricidad, con la capacidad motora.

Las investigadoras Gillian Forrester, de la Universidad de Westminster y Alina Rodríguez de la Mid Sweden University, estudiaron la conducta que de un grupo de 14 niños diestros de 4 años ante diversas actividades que implicaban distintos niveles de motricidad: motricidad fina, motricidad gruesa o ningún control motriz.

Llegaron a conclusiones como que un gran porcentaje de los pequeños sacaba la lengua con tareas de motricidad gruesa, es decir, con aquellas en las que se demanda no solo coordinación motora, sino también agilidad de pensamiento, capacidad para hablar de las reglas, realizar gestos… Estas últimas son componentes esenciales para un sistema de comunicación.

Asimismo, vieron que la mayoría de ellos ladeaba la lengua hacia el lado derecho, un gesto que sugiere un control predominante del hemisferio izquierdo del cerebro, el que se encarga de las áreas de lenguaje en casi todas las personas diestras. Esto podría indicar que las actividades que realizan los niños acompañadas de este gesto con la lengua se debe a que tanto esta como las manos comparten un vínculo a nivel cerebral con las áreas del lenguaje y la comunicación.

¿Por qué los adultos dejan de hacerlo?

Un punto interesante, por si lo estabas pensando, es que los adultos dejan de realizar este gesto más bien por razones sociales. Y es que, por las connotaciones culturales relacionamos esta clase de gestos con comportamientos infantiles.

Eso sí, seguramente en una actividad de mucha concentración, o incluso en mitad de la trata de una película, se nos pueda escapar un acto como este, ya que es un reflejo primitivo difícil de suprimir por completo.

Continúa leyendo