Estreñimiento en niños

¿Los niños pueden tomar laxantes? ¿Y los bebés?

Cuando el niño está estreñido es normal que surjan muchas dudas en los padres. Y una de ellas tiene relación con el posible uso de laxantes. ¿Hasta qué punto son opciones seguras?

Muchos niños sufren de estreñimiento. Por suerte, en la mayoría de las ocasiones suele ser temporal, de manera que mientras que algunos necesitan hacer cambios en la rutina del baño, otros deben modificar su alimentación (por ejemplo, aumentando el consumo de alimentos ricos en fibra e incrementando una mayor ingesta de líquidos). Todo ello sin necesidad de recurrir a laxantes.

Sin embargo, en ocasiones es posible que el pediatra recomiende la administración de un laxante. No obstante, como veremos a lo largo del presente artículo, en realidad no se deberían dar laxantes a un niño a menos que lo haya indicado el médico. ¿Y qué ocurre con los bebés? ¿Pueden ser opciones seguras?

¿Qué es el estreñimiento y qué puede causarlo en los niños?

Todos tenemos nuestros propios hábitos intestinales, de manera que, al igual que ocurre con el adulto, lo que para un niño es absolutamente normal, para otro puede no ser lo mismo. Aunque cada padre conoce mejor a sus hijos, por lo general, se habla de estreñimiento cuando el niño:

  • Tiene menos de tres evacuaciones intestinales por semana
  • Tiene heces duras y / o secas
  • Hace heces inusualmente grandes o son muy difíciles de evacuar

Por otro lado, es común que surjan algunos síntomas típicos. Por ejemplo, algunos niños pueden tener hinchazón abdominal, mientras que otros pueden quejarse de dolor de estómago. Además, es posible que tengan fiebre o vómitos.

Uno de los principales temores tanto de padres como de pediatras es que, al final, el niño termine sufriendo miedo a hacer caca, lo que puede acabar agravando el problema aún más. 

¿Qué es un laxante?

Un laxante consiste en un medicamento que ayuda a aliviar el estreñimiento al inducir la evacuación intestinal o aflojar las heces. Vienen en forma de enemas, supositorios, cápsulas, alimentos o líquidos. Y, en su gran mayoría, están destinados originalmente a un uso muy a corto plazo.

Aunque pueden ser de utilidad, el abuso de laxantes es peligroso, pudiendo causar complicaciones graves (o incluso potencialmente mortales), como: deshidratación severa, estreñimiento crónico, desequilibrios de minerales y electrolitos, dependencia, daño de órganos internos y un riesgo mayor de cáncer de colon.

¿Los laxantes son adecuados para niños? ¿Y en los bebés?

Laxantes y estreñimiento en niños
Foto: Istock

Es muy habitual que, cuando los padres se enfrentan a un problema de estreñimiento en sus hijos, surjan dudas relacionadas con el uso de laxantes. Pero lo cierto es que, a menos que haya sido el pediatra quien lo recomiende, lo aconsejable es no dárselos al niño, independientemente de la edad que tenga.

Esto es debido a que los laxantes osmóticos, que actúan atrayendo agua a las heces con la finalidad de facilitar su evacuación, pueden acabar reduciendo o debilitando la capacidad del intestino para contraerse, especialmente cuando son usados de forma excesiva.

Lo que puede acabar empeorando el estreñimiento, o incluso causar dependencia, lo que significa que existe la posibilidad de que el niño se vuelva dependiente del medicamento para poder defecar. Es más, se ha demostrado que un uso excesivo de este tipo de medicamentos también pueden aumentar el riesgo de diarrea, deshidratación y desequilibrio electrolítico.

El problema es aún mayor cuando el estreñimiento se convierte en un problema crónico, puesto que el niño puede volverse dependiente de ellos. Así, si se les administra a diario, aumentará su dependencia del uso de laxantes para ir al baño.

Ocurre algo similar con los bebés estreñidos. Es más, se debe igualmente consultar con el pediatra antes de darle un laxante a un bebé. Y en el caso de los bebés que no han sido destetados los laxantes no se recomiendan en absoluto. Al contrario, los pediatras recomiendan intentar ofrecerle más agua entre las tomas, además de masajear con suavidad su barriga y moverle las piernas como si estuviera utilizando la bicicleta.

En el caso de los bebés que toman alimentos sólidos, aún cuando sí pueden usar laxantes, debe ser siempre el pediatra quien lo recomiende. Igualmente, es necesario asegurarse de que el pequeño bebe mucha agua, o jugos de frutas diluidos, y que además se aumenta la cantidad de fibra que consume a través de la dieta.

Aún así, si el bebé o el niño todavía se encuentra estreñido, sí cabe la posibilidad de que el médico de cabecera o pediatra recomiende o recete un laxante. Pero siempre deberá ser administrado bajo su control y supervisión.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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