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Los cuatro grandes motivos que se esconden tras las rabietas de tu hijo

Es totalmente normal que los niños tengan rabietas. Algunas aparecen antes, y otras más tarde. Pero, ¿cuáles son las causas que pueden acabar influyendo en su aparición?

A veces los niños pequeños, sobre todo los menores de 5 años, tienen explosiones de ira, que a menudo consideramos inapropiados: no obedecen, pegan, gritan, lloran, se tiran al suelo y dan patadas o golpes. Es lo que conocemos como rabietas.
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Causas de las rabietas en niñosFoto: Istock

Una rabieta no es más que la expresión conductual de una emoción desagradable que siente el niño, y que, debido a su inmadurez, no sabe expresar de otra manera.
Los padres tienden a corregir esa conducta con disciplina, porque suelen pensar que esas conductas son debidas a una falta de obediencia, a un desafío o a un intento de manipulación.
Sin embargo, estos comportamientos inadecuados de los niños a menudo son debidos a otras causas. Causas tan sencillas y elementales, que deberían ser obvias, pero muchas veces no lo son.  A menudo es más práctico detenerse a estudiar los Antecedentes de la rabieta, para ver qué la ha desencadenado y poder actuar previniéndola, más que manejándola cuando ya sucede (que suele ser complicado).
Por esto es importante que los padres prestemos atención a algunos aspectos concretos del día a día que pueden ser causantes de las rabietas y la mala conducta.
Pero, ¿cuáles son los 4 grandes motivos reales de las rabietas? Los niños pequeños presentan rabietas debido a 4 motivos principales: cansancio o sueño, hambre, hiperestimulación y aburrimiento.

Cansancio o sueño

El sueño es un elemento que afecta tanto a nivel físico como emocional y comportamental. En este sentido, la cantidad y la calidad del sueño va a afectar en gran medida al comportamiento del niño.
Es comprensible, porque a los adultos también nos sucede algo similar cuando hemos dormido mal o estamos cansados.
Cuando a un niño le faltan horas de sueño nocturno o no ha tenido momentos de descanso durante el día, es más probable que tenga mal humor, hiperactividad, lloriqueos, rabietas, etc.
Para prevenir las rabietas por cansancio o sueño podemos planificar siestas durante el día, creando en su habitación un clima que favorezca la relajación (oscuridad, silencio, etc.).
Si notamos que está cansado, pero no es posible hacer siesta, podemos proponer actividades tranquilas para que recupere energía y evitar que se agote y se “pase de rosca”. Todos sabemos que un niño demasiado cansado dormirá mal y descansará poco, continuando con la espiral de falta de sueño y mala conducta.
También es conveniente seguir una rutina a la hora de ir a dormir por las noches: hábitos relajantes previos que ayuden a la desactivación, ir a dormir siempre a la misma cama y a la misma hora, por ejemplo.

Hambre

Los niños pequeños no suelen identificar las señales de hambre y cuando esta les aparece tienden a mostrarse con mal humor, con baja energía, no prestan atención, y no pueden concentrarse.
Si queremos prevenir las rabietas por hambre, es imprescindible que los niños lleven a diario una alimentación saludable y tomen agua suficiente para prevenir la deshidratación. Es más importante la calidad y la frecuencia que la cantidad.
Conviene que el niño realice las comidas principales del día y que tome 2-3 refrigerios saludables entre ellas. Es útil tener siempre a mano tentempiés sanos y rápidos. Así que no olvides llevar unas galletitas saladas, un yogur bebible o algo de fruta para poder picar. Además, es conveniente recordarle beber a menudo, pues cuando están jugando suelen deshidratarse, pues se olvidan de beber.
En el caso de una mala nutrición, el cuerpo puede presentar molestias, que a su vez también pueden afectar al comportamiento, las emociones y el desarrollo favorable del niño.

Hiperestimulación

El cerebro de los niños pequeños es inmaduro y no puede procesar muchos estímulos a la vez. Por eso, cuando se encuentran ante situaciones de mucha activación, emocionantes y ruidosas, los niños pueden perder el control y presentar conductas inapropiadas.
Para evitar las rabietas por hiperestimulación es importante evitar pasar mucho tiempo en lugares estimulantes.  El centro comercial atiborrado de gente, un parque de bolas, o un restaurante ruidoso pueden ser lugares inapropiados para estar demasiado tiempo con un niño pequeño. Los niños necesitan entornos tranquilos, aire libre, parque y naturaleza.
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Por qué los niños tienen rabietasFoto: Istock

Si tienes que ir a lugares como estos, ten en cuenta que no sea durante demasiadas horas, y que el niño tenga oportunidad de salir a tomar el aire o refrescarse para hacer pequeños descansos estimulares.
Planifica momentos de calma y actividades tranquilas a lo largo del día, no todo puede ser calle, juegos y carreras. Tan necesario es liberar energía jugando, corriendo y saltando, como tener momentos de calma y serenidad.
Cuando es tarde y el niño ya se encuentra demasiado excitado, puede ser conveniente retirarlo del estímulo unos minutos para ayudarle a relajarse.

Aburrimiento

A los niños pequeños les gusta estar en movimiento, son curiosos y quieren aprender de su entorno. De hecho, su cerebro está programado para ello: para aprender. Y para ello necesitan moverse mucho, tocar cosas, ver ambientes nuevos y explorar el entorno.
Es fácil que sientan aburrimiento y tengan rabietas si no les proporcionamos el entorno social y de actividad adecuado.
Si queremos evitar que tengan rabietas por aburrimiento es útil:
  • Pasar tiempo al aire libre con él
  • Proponerle actividades concretas
  • Usar juguetes creativos y renovarlos con frecuencia
  • Cambiar de aires o estancia
  • Llevar juguetes y entretenimiento cuando vayamos fuera de casa
No se trata de mantener al niño todo el tiempo ocupado ni de convertirnos en animadores de juegos, pero sí comprender que un niño pequeño no puede estar toda una tarde en el salón de casa con los cuatro mismos juguetes de siempre.
Como ves, muchas veces la causa del mal comportamiento de nuestro no reside en él, sino en el ambiente, en el entorno, y en las condiciones que creamos para su desarrollo, que, sin saberlo, no son las mas adecuadas.

Úrsula Perona es psicóloga infanto juvenil y mamá de 3 hijos. Lleva más de 15 años tratando a pacientes de todo el mundo, estando especializada en psicopatología en infancia y adolescencia. El asesoramiento a padres es otra de sus pasiones, pues concede especial atención a la impronta que los padres dejan en los hijos. Es colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales de prensa y televisión.Docente universitaria, traslada su experiencia en el campo clínica a los estudiantes de psicología de la Universidad Católica de Murcia. Ha escrito dos libros de divulgación para padres: 'Hijos de Alta Demanda,' y 'Niños altamente sensibles'.

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