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Los mejores regalos de Navidad para niños de 2 a 3 años

¿Juegas conmigo? Entre los 2 y los 3 años son más sociables y ya no solo quieren jugar con mamá o con papá. Aunque no necesitan demasiadas cosas para divertirse, algunas son necesarias. Ideas para regalos de Navidad:

A partir de los dos años, los niños ya no solo manifiestan interés por otros niños, sino que también comienzan a interactuar con ellos. De pronto se muestran más sociales, más participativos con las actividades que otros organizan. ¡Ya no solo quieren jugar con mamá o con papá!
Según los pediatras, para los más pequeños, se pueden establecer unos parámetros básicos sobre el tipo de juguete más adecuado según la edad del niño. Entre los 2 y los 5 años se recomiendan los juguetes que estimulen la imaginación, la memoria y las habilidades manuales. En general, en la etapa escolar, son muy adecuados los juegos que requieren normas y otros jugadores con el fin de desarrollar razonamientos mentales. Siempre debemos procurar estimular la lectura a todas las edades, y sobre los juguetes electrónicos se debe saber qué les aportan habilidades que les van a ser muy útiles en el futuro, pero hay que limitar el tiempo empleado en su disfrute.
La verdadera clave de los regalos está en ayudar al niño a decidirse por algo concreto que le haga mucha ilusión y fomentarla. En vez de quebrarnos la cabeza en busca del regalo ideal -porque sea más o menos práctico o más o menos didáctico- hay que conseguir convertir la Navidad en un momento mágico que los niños esperen con anhelo, sabiendo incentivar el entusiasmo, no solo durante el mes de diciembre, sino durante el resto del año.
La Dra. Natalia García Campos, psicóloga de Psikids, centro especializado en psicología y psiquiatría para el niño y el adolescente, y miembro de Top Doctors cuenta su experiencia: “Con frecuencia nos encontramos en la consulta casos de niños que, en vez de sujetar una lista de regalos con los ojos llenos de ilusión, están frustrados porque no saben qué pedirse. Están ya tan colmados de regalos materiales, que llegan a ellos sin un motivo concreto, que no son capaces de conectar con la emoción que le corresponde a estas fechas”. Ahí es donde entra en juego la labor continua de los padres de enseñar a sus hijos a valorar el esfuerzo que hay detrás de cada detalle y, cuando lleguen estas fechas, de mantener el misterio y generar el contexto para que la ilusión crezca.
Para disfrutar de estas fechas, no hay que ajustarse a una guía determinada de cómo y cuánto se debe dar a los niños, ya que siempre habrá fórmulas que se adapten a nuestras circunstancias o consigan justificar nuestras acciones. “Que sea mucho o poco, siempre será relativo, lo que debe imperar es la sensatez”.
Esta nueva forma de entretenerse hace que a esta edad en realidad no necesiten demasiadas cosas para pasar un buen rato, pero algunas sí son necesarias. ¡Apunta!
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