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¿Sabías que los bebés reaccionan a sabores y olores en el útero?

La ciencia de nuevo vuelve a la ataque: un grupo de psicólogos ha confirmado que los bebés son capaces de reaccionar a los diferentes sabores y olores dentro del útero y que cambian la expresión facial en función de uno u otro.

Curioso, ¿verdad? Hasta ahora nos preguntábamos si los bebés serían capaces de distinguir los diferentes olores y sabores dentro del útero pero, al igual que hace unos años pasó con el oído, la ciencia acaba de confirmarlo: son capaces de cambiar la expresión de la cara conforme varían los sabores y los olores que va percibiendo dentro de la barriguita de su mamá.
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Al menos, eso es lo que han podido comprobar los autores de un reciente estudio publicado en la revista Psychological Science y llevado a cabo por el Laboratorio de Investigación Fetal y Neonatal de la Universidad de Durham, concretamente en el departamento de Psicología.
Y es que, las papilas gustativas se forman a las 8 semanas de gestación y, a las 14, el feto ya es capaz de identificar diferentes sabores. En el caso de los olores, a partir de las 24 semanas de embarazo el bebé ya es capaz de distinguirlos porque sus orificios nasales están lo suficiente abierto.
Basándose en esas premisas, y teniendo en cuenta que el gusto y el olfato continuarán desarrollándose después del nacimiento, las autoras analizaron a un grupo de 100 embarazadas y a sus bebés entre la semana 32 y la 36 de embarazo.

Los fetos ponen cara de asco con la col rizada

Para determinar si los bebés podían o no distinguir sabores, las autoras de la investigación se basaron en las ecografías 4D, a través de las que observaron cómo reaccionaban a diferentes sabores transferidos al líquido amniótico y su entorno fetal después de haber sido ingeridos por sus madres.
En concreto, analizaron el sabor a zanahoria (un sabor más dulce), el sabor a col rizada (un sabor más amargo) y algo sin sabor. ¿Cómo? Pidiendo a las madres ingerir una cápsula orgánica de cada uno de los sabores mencionados y pidiéndoles no ingerir nada en la hora previa a la cita.
“Los fetos expuestos al sabor de la zanahoria tenían menos arrugas en la nariz, las cejas bajadas, el labio superior elevado, bostezos y giraban más la cabeza que los bebés que no se expusieron a este sabor”, afirma la investigación. Relacionaron todas estas muecas con una “cara de risa”.
Por el contrario, con el sabor a col rizada, “los recién nacidos bajaban la comisura de la boca y levantaban el labio superior”. En este caso, encontraron “una tasa más alta de reacciones de cara de llanto”.

¿Por qué sería necesario saber que los fetos saborean y huelen en el útero materno?

“Los hallazgos podrían mejorar nuestra comprensión del desarrollo de los receptores humanos del gusto y del olfato”, afirma la Universidad de Durham en un comunicado público.
Además, las autoras de la citada investigación también han hecho hincapié en que saber qué les gusta y qué les disgusta a los bebés antes de nacer puede dar pistas sobre el tipo de alimentación que necesitarán una vez hayan nacido.
Eso sí, para que esto surja efecto, la autora principal de la investigación ya está trabajando con los mismos bebés para saber si lo que experimentaron en el útero se relaciona con la forma en la que aceptan los diferentes alimentos.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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