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¿Por qué los bebés se meten las manos en la boca?

¿Por qué los bebés tienen la costumbre de chuparse la mano y metérsela en la boca llegando incluso a introducir su propio puño? ¿Es un gesto de hambre? ¿Está relacionado con su dentición?
Os ayudo a saber algo más de esta costumbre tan propia en los peques.

Tu peque tiene instintos

Un niño de dos meses está en continuo descubrimiento del mundo que lo rodea y necesita estímulos para procesar la información de su entorno. A tan corta edad los bebés tienen especialmente desarrollado el olfato, (es propio de los mamíferos el reconocer a sus progenitores por vía olfativa) el oído (detectar posibles depredadores) y el gusto, es decir tienen muy desarrollada la sensibilidad en boca y lengua. Así que meterse la mano en la boca probablemente sea una de las primeras formas con las que el peque va a empezar a experimentar con el exterior.
Por otra parte, a pesar de su corta edad los niños ya cuentan con uno de los instintos innatos no sólo del ser humano sino de cualquier ser vivo; el instinto de supervivencia. Y en el caso de los peques, éste instinto está claramente ligado con la función alimenticia. Un niño llevándose el puño a la boca "está ensayando" lo básico para su supervivencia, comer. "No puedo comer si no consigo llevarme el alimento a la boca". Vuestro peque no lo dirá por razones obvias. Pero su instinto se lo está diciendo.
Por qué los bebés se meten las manos en la boca

En realidad es algo muy común y totalmente instintivo.Istock

De igual forma, si quiere alimentarse tendrá que salivar y tragar, siendo de nuevo su puño la mejor forma para que el bebé pueda ensayar la lubricación que necesitará para tomar un alimento sólido.
Si os fijáis bien, veréis que vuestro hijo no muerde su puño, lo succiona. Porque como lactante aún no ha asociado que el alimento se debe masticar. Sin embargo, si bien no mastica, si que está ejercitando los músculos maxilofaciales que serán necesarios en el futuro para la masticación.
De hecho no es infrecuente que el niño se trague el puño hasta provocar sus propias arcadas. De nuevo es un método de ensayo causado por sus insitintos que le dice que un alimento sólido puede provocarle un peligro por ahogamiento y que antes que tragarlo, debe expulsarlo. Tal es el instinto de supervivencia.

Primera prueba de su sistema inmunitario

El bebé necesita desarrollar su sistema inmunitario, ya que hasta el momento sólo cuenta con los anticuerpos recibidos por vía materna, primero durante el embarazo a través de la placenta y después recibiendo leche materna.
De nuevo, llevarse el puño a la boca supone un punto de inicio en la relación con su entorno. Pues conlleva que el niño comience la relación entre agentes externos como gérmenes o microbios con sus propias propias defensas que poco a poco tendrán que identificar dichas amenazas y combatirlas por sí mismas.

Falsos mitos del "llevarse el puño a la boca"

Un mito muy extendido que suele preocupar a los padres es que si el niño se lleva a la boca sus manos o pies, acabará perpetrando esa "manía" a una edad superior en forma de conductas como chuparse el dedo. No hay que preocuparse, no hay constancia de ninguna relación entre esas conductas y llevarse a la boca el puño o el pie durante los primeros meses de vida. No "se coge vicio ni manía" alguna.
Manos y bebé

Es normal que muchos padres se pregunten por qué es tan común que el bebé se lleve las manos a la boca.Istock

Y el mito más extendido es asociar a que el niño se lleva el puño a la boca para así aliviar el dolor "porque le están saliendo los dientes". Lo que provoca que los padres acudan raudos a comprar mordedores a su hijo. Llevarse el puño a la boca no tiene porqué estar relacionado con la dentición. Los bebés comienzan a llevarse la mano o el pie a la boca prácticamente desde el segundo mes de vida, mientras que los primeros dientes no aparecen hasta los seis- ocho meses de edad.
En definitiva, el desarrollo del niño es progresivo y como tal, se va adaptando a los retos que presenta su entorno. A veces este reto será tragar, luego agarrar objetos, gatear, sentarse, coordinar extremidades, hablar...Y ante ellos el cuerpo responde de manera natural e instintiva. Pensar que llevarse el puño a la boca es malo sólo contribuye a extender un falso mito. Es un sencillo gesto que lejos de perjudicar sólo va a beneficiar a vuestro hijo, que sencillamente está descubriendo su entorno. Y éste gesto es un ejemplo más de la impronta del instinto de supervivencia y de adaptación.

Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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