Lactancia

¿Cómo es la evolución del estómago del bebé?

Debido al pequeño tamaño del estómago del bebé, en su primer día de vida es recomendable hacer al menos 8 tomas a lo largo de las 24 primeras horas del recién nacido.

mujer paritorio piel con piel

El estómago de un recién nacido solo tiene una capacidad de entre 5 y 7 mililitros y tiene el tamaño aproximado de una cereza. En tan solo dos semanas esa capacidad inicial se multiplica por más de veinte y llega a alcanzar entre 80 y 150 mililitros, el tamaño aproximado de un huevo XL. Ante una evolución tan rápida ¿cómo debemos alimentar al bebé? ¿Cuántas tomas al día? ¿Cómo podemos saber si estamos alimentando correctamente al pequeño?

Si hemos decidido dar el pecho al recién nacido, durante los primeros días tras el parto, los pechos producirán pequeñas cantidades de calostro, son pequeñas pero indispensables, según Montse Robles, asesora de lactancia y responsable de divulgación de Medela, lo más importante es que “producen la cantidad justa que necesita el bebé, puesto que la capacidad de su estómago es relativamente pequeña y su capacidad de expansión muy limitada”.

Esta primera leche contiene las calorías necesarias para responder a todas las necesidades energéticas del bebé y, además, aporta las proteínas, anticuerpos y otros factores protectores que ayudan al bebé a activar su sistema inmunitario. El calostro es también fácil de digerir para el recién nacido “y con un efecto laxante que le ayuda a que expulse más fácilmente y con más frecuencia las gruesas heces del meconio”, añade Robles. 

Por lo tanto, el primer día de vida del bebé es recomendable empezar con tomas pequeñas pero frecuentes: cada dos horas o al menos ocho veces a lo largo de las primeras 24 horas de vida del niño, es decir, hablamos de entre 10 y 50 mililitros de calostro en ese periodo de tiempo.

“No es recomendable dar a un recién nacido más leche materna en cada toma para reducir su número y tratar de aumentar la capacidad del estómago. Suministrar tomas pequeñas y frecuentes permite establecer un patrón de alimentación saludable. Cuando somos adultos, los nutricionistas aconsejan este método de alimentación como opción más saludable. En los bebés ocurre lo mismo. Forzar al bebé a que tome más leche puede provocar una sobrealimentación, lo que podría derivar en hábitos alimenticios poco saludables que, a largo plazo, podrían traducirse en obesidad infantil”, explica Montse Robles.

Además, otra ventaja de hacer tomas frecuentes pero cortas es que estas facilitan la ‘subida’ de la leche, sin olvidar que, como afirman los expertos, está demostrado que para promover la lactancia temprana es beneficioso colocar al bebé piel con piel durante su primera hora de vida.

Al tercer día, el estómago del bebé tiene el tamaño de una nuez

El tiempo en el que se produce la ‘subida’ de la leche varía. Habitualmente ‘sube’ entre el segundo y el quinto día después del parto. “Durante los tres primeros días de vida del bebé es normal que pierda algo de peso. Diversos estudios sitúan la media de esta pérdida entre un 5% y un 7%”, afirma Montse Robles.

El contacto piel con piel y realizar tomas frecuentes siguen siendo dos prácticas fundamentales para estimular el suministro de leche. Al tercer día de vida del bebé, su estómago tiene una capacidad de entre 22 ml y 27 ml y su tamaño se asemeja al de una nuez. La cantidad de leche de la propia madre recomendable en este momento es de entre 100 mililitros y 700 mililitros cada 24 horas.

En la primera semana de vida, el bebé ya comienza a ganar peso

A la semana de nacer, el estómago del bebé y la producción de leche de la mamá, evolucionan al mismo ritmo. El tamaño del estómago del bebé es similar a un albaricoque y su capacidad aumenta hasta situarse entre los 45ml y 60ml.

El suministro de leche de la madre, por su parte, ya se ha adaptado al principio de oferta y demanda, oscila entre 400 mililitros y 600 mililitros. “Entre el cuatro y el quinto día de vida, el bebé ya debería empezar a ganar peso”, afirma la responsable de divulgación de Medela.

Entre la primera semana y los diez primeros días desde el parto, la producción de leche se estabiliza

En la primera semana a partir del parto, los pechos de la madre han ido produciendo cada vez más leche y el estómago del bebé también ha crecido gradualmente.

Entre los diez y los catorce días de vida del bebé, su estómago ya tiene un tamaño similar a un huevo XL y una capacidad de entre 80 mililitros y 100 mililitros. El bebé ya ingiere entre 400 mililitros y 1 litro de leche de la propia madre cada 24 horas. En esta fase, el bebé ya debería haber recuperado su peso al nacer.

“Entre las dos y las cuatro primeras semanas a partir del parto, el suministro de leche de la madre se estabiliza y se mantiene si las tomas son frecuentes”, detalla Robles. “Según las conclusiones de los estudios promovidos por Medela, a partir del primer mes y hasta el sexto, la ingesta de leche diaria del bebé se mantiene constante”, concluye Montse Robles, asesora de lactancia y responsable de divulgación de Medela.

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