Ser Padres

¡Empieza el cole! Cómo hacer más llevadero el periodo de adaptación

Las aulas infantiles se convierten en un mar de lágrimas cada inicio de curso. Tanto los niños que empiezan a ir a la escuela infantil como los que van al colegio ven su vida alterada al pasar del entorno familiar al escolar. No podemos evitar el conflicto que supone, pero sí está en nuestras manos ayudarles a afrontarlo.

Todos los comienzos son difíciles, pero algunos niños tienen más facilidad para adaptarse a personas y ambientes distintos, y a otros les cuesta algo más. El periodo de adaptación corresponde al proceso de transición mediante el cual el bebé o el niño debe abandonar su entorno familiar, que le proporcionaba seguridad y confianza, para ir descubriendo y adaptándose progresivamente a un nuevo medio desconocido: la escuela infantil.
Este proceso educativo gradual, que le permitirá a mayor plazo ir desarrollando su autonomía y sociabilidad, representa sin embargo en un primer momento un cambio significativo y trascendental para el niño, que debe separarse - probablemente por primera vez - de sus padres o cuidadores principales, con los cuales estaba acostumbrado a convivir y a relacionarse, de los cuales solía recibir mucha atención y cuidados y la satisfacción de sus necesidades básicas, y con quienes compartía un vínculo afectivo esencial (el padre, la madre o los cuidadores principales constituyendo para él sus mayores figuras de apego).

Datos importantes sobre el periodo de adaptación

Consejos para llevar la adaptación con más naturalidad

Para los niños pequeños los cambios que se dan en este periodo son difíciles de gestionar. Por eso, es importante que estemos a su lado:

1. Antes de todo: Los días previos al comienzo es recomendable hablarles de la escuela, los profesores, lo que van a aprender y nuevos “amigos”...
2. Acompañarles y ser paciente: El niño no debe sentir sensación de abandono, la llegada a la escuela no puede ser con prisas. Hay niños que necesitan más tiempo que otros. Aunque la despedida, el momento de decir adiós, debe ser lo más corto posible.
3. Despedirse del niño: Nunca debemos desaparecer por arte de magia.
La capacidad que tienen los niños para integrarse a un entorno y hábitos nuevos depende de su forma de ser. Por eso, el tiempo que debe durar su periodo de adaptación son relativos a la historia personal y social de cada niño, y es importante respetarlos individualmente.
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