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Cómo prepararse para el embarazo después de los 30

A los 30 años de edad las posibilidades de embarazo se mantienen, pero es cierto que, a partir de los 35 años, comienza a descender de forma progresiva, afectando de forma negativa a la fertilidad. ¿Qué hacer y cómo prepararse? Te ofrecemos algunas pautas sencillas.

Después de dejar la píldora anticonceptiva (o cualquier otro método anticonceptivo), es común pensar que el embarazo se conseguirá rápidamente; al menos, en el siguiente ciclo. Sin embargo, aunque es cierto que seguramente habrás escuchado algún caso de una persona cercana que sí consiguió la concepción en el siguiente ciclo menstrual, la realidad es muy diferente. Y las estadísticas son bastante claras en este sentido.
Se estima que, en un mes concreto, las probabilidades de concepción son de entre un 15 a un 20 por ciento. De esta manera, se calcula que, a los 3 meses de mantener relaciones sexuales sin protección, esta cifra aumenta al 55 por ciento. Así, antes de que pasen 12 meses lo más posible es que el 88 por ciento de las parejas hayan concebido el embarazo. Pero esto no es siempre así.
Es evidente que existen distintos factores que pueden afectar negativamente, en mayor o menor medida, a las posibilidades de embarazo. Y muchos de estos factores suelen ser desconocidos por parte de la pareja, precisamente por el hecho de que no han sido todavía diagnosticados.
Por este motivo, se recomienda acudir a la consulta de un especialista en fertilidad cuando no se ha conseguido el embarazo después de un año tras haber mantenido relaciones sexuales regulares sin protección anticonceptiva; o tras 6 meses cuando la mujer tiene 35 años de edad o más.
No en vano, aún cuando se sabe que los mejores años reproductivos de una mujer se alcanzan en la década de los 20 años, también se ha encontrado que la fertilidad disminuye gradualmente a partir de los 30, reduciéndose todavía más después de los 35 años.
Por edades, se sabe que una mujer sana y fértil de 30 años de edad presenta un 20 por ciento de posibilidades de conseguir el embarazo, por lo que cada 100 mujeres fértiles de esta edad que intenten quedarse embarazadas en un ciclo determinado, 20 tendrán éxito mientras que el resto tendrá que volver a intentarlo.
Así, al llegar los 40 años la probabilidad se reduce a menos del 5 por ciento por cada ciclo, lo que se traduce, básicamente, en que menos de 5 mujeres de cada 100 tendrán éxito cada mes.
Aunque es común que la menopausia no llegue hasta los 50 años (la edad promedio se sitúa en los 51 años de edad), a medida que la mujer se acerca a esta edad es normal que las posibilidades de gestación hayan disminuido muchísimo, a lo que se le une la existencia de un riesgo mayor de complicaciones de embarazo y un riesgo elevado de tener un bebé con defectos congénitos. Pero, ¿qué ocurre a la edad de 30 años? ¿De qué forma puede prepararse para que el embarazo sea tan saludable como exitoso?

Todo lo que debes saber sobre la fertilidad a los 30 años en la mujer

Ya te hemos comentado que, a los 30 años, las posibilidades de embarazo cada mes se sitúan aproximadamente en el 20 por ciento. Por otro lado, también se sabe que, mientras que la tasa de aborto espontáneo se sitúa en el 15 por ciento por debajo de la edad de 35 años, esta tasa tiende a aumentar de forma progresiva, de manera que a la edad de 39 años se encuentra en el 25 por ciento.
No obstante, se calcula que la fertilidad femenina no empieza a disminuir de manera gradual hasta cumplidos los 32 años. Desde ese momento, la fertilidad continúa reduciéndose de forma progresiva, hasta llegar a los 35 años de edad, momento en el que esa disminución se acelera.
Como de buen seguro sabrás, cada mujer nace con una determinada reserva ovárica, lo que significa que su cuerpo no será capaz de producir nuevos óvulos a lo largo de su vida (como sí ocurre con el hombre y sus espermatozoides). Así, al llegar a los 37 años se estima que le quedarán alrededor de 25.000 huevos.
Por otro lado, también se sabe que después de los 35 años el riesgo de aborto espontáneo y anomalías genéticas comienza a aumentar, con un riesgo incrementado de sufrir más complicaciones a lo largo de la gestación o durante el parto.
Por este motivo, es común que, a partir de cierta edad, el médico recomiende exámenes y pruebas adicionales tanto para la futura mamá como para el bebé. Pero tranquila: es evidente que esto no significa que no puedas ser mamá a partir de los 30 años, o que sea menos seguro. Pero sí es cierto que es importante prepararse lo mejor posible para el momento.

¿Qué hacer para prepararse?

La importancia de optar por un kit de ovulación
A medida que se cumplen años la fertilidad se reduce, por lo que siempre es de mucha ayuda contar con alguna herramienta que, al menos, nos ayude lo máximo posible a la hora de tener éxito. Es aquí donde nos encontramos con los kits de ovulación, útiles para descubrir cuál sería el mejor momento del ciclo para mantener relaciones.
Recuerda que la fertilidad máxima suele situarse dos días antes de la ovulación, aunque es recomendable intentarlo en cualquier momento entre el día 12 y 18 del ciclo (entendiendo el día 1 del mes como el primer día del período). Dado que es fundamental que los espermatozoides se encuentren presentes en el interior de la mujer antes de la ovulación, es recomendable usar una prueba de ovulación, ya que tiende a mostrar un resultado positivo entre 24 a 36 horas antes de que la ovulación finalmente se produzca.
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La importancia de prepararse para el embarazoFoto: Istock

Preparación mental
Los cambios hormonales y los cambios de humor son tremendamente comunes (y normales) en todas las mujeres embarazadas, con independencia de la edad que tengan. Aunque los niveles se equilibrarán poco a poco, es normal sufrir ciertos altibajos y cambios bruscos.
Antes del embarazo, la preparación mental es imprescindible, sobre todo cuando se tiene cierta edad y la concepción no termina de llegar, lo que puede incrementar los síntomas de ansiedad, preocupación y angustia.
También es recomendable saber manejar el estrés, ya que puede acabar retrasando las posibilidades de embarazo o incluso originar ciertas complicaciones relacionadas con la gestación.
Dejando el tabaco y alcohol
Si no lo has hecho ya, debes saber que ambos hábitos impiden disfrutar de una fertilidad más saludable, afectando negativamente a las posibilidades de embarazo. Además, son peligrosos no solo para la salud de la mujer, sino también para la de su bebé (cuando se quede embarazada).
Pero no solo basta con que la mujer lo deje. También es imprescindible que lo haga su pareja, ya que también podría disminuir el recuento de espermatozoides en el hombre.
Visitando al médico
Independientemente de la edad que se tenga, muchos expertos aconsejan realizar una visita al ginecólogo antes de empezar a intentar el embarazo, lo que ayudará positivamente a la hora de, por ejemplo, descartar la presencia de cualquier enfermedad crónica.
Además, también es posible que lleve a cabo una revisión ginecológica, lo cual es muy interesante ante el deseo de ser mamá.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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