Obesidad en el embarazo

¿Cuáles son los riesgos de empezar el embarazo con sobrepeso u obesidad?

Si bien es cierto que tener sobrepeso u obesidad puede repercutir negativamente en la fertilidad, haciendo más difícil quedar embarazada, empezar la gestación con exceso de peso puede conllevar algunos riesgos y complicaciones.

Ya sabemos que el exceso de peso tiende a repercutir negativamente en la salud. Por ejemplo, aumenta el riesgo de diabetes y de otros problemas cardiovasculares. Pero, además, también se sabe que puede tener un efecto negativo en las posibilidades de concebir un bebé.

De hecho, además de influir en nuestra fertilidad, tanto el sobrepeso como la obesidad también pueden acabar complicando el seguimiento normal del embarazo.

Afortunadamente, es bastante posible quedar embarazada y dar a luz a un bebé en perfecto estado de salud con un índice de masa corporal (IMC) superior a 25. Aunque es necesario ser consciente de los riesgos que potencialmente podría generar el hecho de comenzar la gestación con sobrepeso u obesidad.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta que el síndrome de ovario poliquístico es un trastorno hormonal que, a menudo, tiende a estar relacionado con el sobrepeso. Sin embargo, este síndrome, más que la obesidad en sí misma, es uno de los principales factores de infertilidad en las mujeres. Aunque es cierto que los estudios también muestran la existencia de infertilidad por ausencia de ovulación tres veces más frecuente en caso de exceso de peso.

Los riesgos para la futura mamá

Se sabe que las mujeres con obesidad tienen 3 veces más probabilidades que las mujeres con un índice de masa corporal normal de sufrir complicaciones graves durante la gestación. 

Y es que, hoy en día, sabemos que el riesgo de diabetes gestacional se multiplica por 5; el riesgo de hipertensión arterial se multiplica por 8; se estima que ⅕ de las preeclampsias están relacionadas con la obesidad; las cesáreas programadas o de emergencia se multiplican por 1,8; los riesgos de accidentes tromboembólicos aumentan; y, además, en los años posteriores, se presenta una probabilidad mayor de enfrentarse a algunas enfermedades, como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o incluso enfermedades neurodegenerativas (como la enfermedad de Alzheimer).

Obesidad en el embarazo y riesgos
Foto: Istock

Diabetes gestacional

Se sabe que el riesgo de diabetes gestacional cuando se tiene sobrepeso en el embarazo se multiplica por 5. Suele aparecer durante el segundo trimestre. Consiste en un trastorno de la regulación de la glucosa, lo que conduce a un exceso de azúcar en la sangre.

Si la diabetes no se trata durante el embarazo, el bebé corre el riesgo de macrosomía (es decir, tener un peso al nacer superior a 4 kg), hipoglucemia al nacer, defectos nerviosos o cardíacos y muerte fetal en el útero, en los casos más graves.

Pero la futura mamá también puede sufrir determinadas complicaciones. Por ejemplo, se incrementa el riesgo de parto por cesárea (especialmente si, además, la embarazada tiene sobrepeso u obesidad); preeclampsia; hipertensión arterial y un riesgo mucho mayor de sufrir diabetes gestacional en una futura gestación.

Hipertensión arterial

La hipertensión en el embarazo es considerada como una de las complicaciones más temidas, ya que, si no se trata debidamente, puede conllevar un riesgo de eclampsia muy peligroso tanto para la futura mamá como para el bebé.

Se suele desarrollar durante el tercer trimestre, y pueden surgir complicaciones fetales y maternas, aumentando el riesgo de toxemia (preeclampsia), que se define como la aparición de hipertensión, asociado con proteinuria (pérdida de proteínas en la orina). 

Preeclampsia

Se trata de una complicación grave relacionada con la hipertensión y con la presencia de proteínas en la orina. Se trata de una patología del embarazo que se manifiesta por la elevación de la presión arterial y proteinuria, incluyendo aumento de peso con edema.

Aumento de cesáreas

Como hemos visto, la obesidad puede influir en el uso de cesáreas programadas o de emergencia, que pueden multiplicarse por 1,8, lo que podría explicarse por la macrosomía fetal, ya que el bebé tiende a tener en el momento del nacimiento un peso superior a 4 kg.

También es posible que surja por la dilatación, a menudo insuficiente, del cuello uterino, estando los músculos más relajados en una mujer con sobrepeso.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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