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Cólico nefrítico en el embarazo: cómo identificarlo y qué hacer

No es la patología más habitual en mujeres gestantes salvo que existan antecedentes previos, pero dado que se pueden producir y que son muy dolorosos, es interesante tener cierta información al respecto para poder actuar en consecuencia si aparecen síntomas compatibles con ellos.

Las infecciones urinarias y los cólicos nefríticos no son el problema de salud más habitual en las mujeres embarazadas, pero sí puede ocurrir, por lo que es interesante aprender a reconocerlo y a actuar en consecuencia. Son mucho más habituales en gestantes con antecedentes relacionados con esta patología y en pacientes con embarazos múltiples.

Cuando se habla de cólico nefrítico se está haciendo referencia a la aparición de cálculos -se utiliza también el término piedras para referirse a ellos- en el riñón o el uréter. Es difícil imaginarse cómo son dichas piedras si no tienes referencias visuales, pero te puede ayudar a ello saber que están formadas por cristales que fundamentalmente son de oxalato cálcico que se excreta por la orina.

Identifica el dolor

Un cólico nefrítico no es de esas dolencias que pasa desapercibida. Duele mucho, por lo que se hace notar con la aparición, casi siempre de forma abrupta, de una molestia muy intensa en un costado de la región abdominal o lumbar.

El dolor puede ser constante, como una especie de quemazón, o más intermitente en cuanto a su intensidad, con picos durísimos que son parecidos a punzones o pinchazos en la zona. En esos picos altos de intensidad el dolor parece expandirse a toda la región del abdomen, las lumbares e incluso los genitales, y en todo el proceso pueden aparecer también molestias al orinar, ganas constantes de ir al servicio o, en menor medida, síntomas como la fiebre o las náuseas.

Cómo tratarlo

Como decíamos al comienzo de esta exposición sobre el cólico nefrítico, no es una dolencia médica habitual en mujeres gestantes. Menos mal, porque suele requerir de atención médica inmediata, ya que el dolor se hace difícilmente soportable y puede requerir un tratamiento específico. La buena noticia en el caso de que una mujer embarazada los sufra es que no expone a riesgos derivados de él al feto en la gran mayoría de los casos. 

En caso de detectar la sintomatología descrita, es necesario acudir al médico rápidamente para que descarte riesgo para el feto, para que diagnostique que efectivamente es lo que parece, un cólico nefrítico, y para que determine qué tratamiento debe seguir la paciente.

En función de la gravedad del mismo y de la intensidad del dolor, así será su decisión al respecto, teniendo en cuenta que la prioridad para los especialistas médicos es evitar a toda costa tratamientos muy agresivos ante cualquier complicación que aparezca en la gestante para proteger la salud del feto. Además, la expulsión espontánea de las piedras durante el embarazo es elevada; por eso, si las circunstancias lo permiten, el tratamiento será conservador. 

En todo caso, no hay mejores manos que las del urólogo y el ginecólogo, que trabajarán de la mano en pos de tu salud y la de tu pequeño, así que déjate guiar por su experiencia y conocimiento en todo momento.  

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