Ser Padres

Rozaduras en los muslos, ¿qué podemos hacer para que no aparezcan?

Compartimos consejos prácticos y eficaces tanto para prevenir estas incómodas agresiones superficiales de la piel en los niños como para paliar y aliviar sus síntomas.

Autor: Rubén García
Con la llegada del calor toman protagonismo las lesiones superficiales en la piel. Ampollas, durezas, sarpullidos y también las incómodas rozaduras, que son especialmente molestas cuando aparecen en la cara interior de los muslos. Los niños tampoco se libran de ellas. Te contamos cómo prevenirlas y cómo aliviar sus síntomas.
Hay diversos motivos que causan el enrojecimiento típico de las rozaduras en los muslos, pero la mayoría tienen un punto en común: la fricción que se produce al liberarnos de la ropa de invierno. Ni los bañadores ni las bermudas, tampoco los vestidos en las chicas, protegen del contacto directo de la piel en esta zona de las piernas, lo cual suele provocar sudoración en los meses de calor.
Con el sudor, después de un largo paseo o de hacer deporte, o bien en la playa si no retiramos la sal y la arena que se va acumulando en los muslos -esto es muy común en los niños, que se pasan media jornada en el agua y media en la orilla jugando con la arena-, aparecen las rozaduras.
Ya te hemos dado una primera pista para evitar que las sufran los peques: mantener la piel limpia. Este consejo está especialmente indicado para la arena y la sal en la playa, que además resecan la piel, algo que también hace la luz directa del sol. Por esto motivo es fundamente aplicar un segundo consejo: hidratar la piel con una crema apta para niños después de limpiarla; esto es, después del baño.
Además, se deben evitar las prendas muy ajustadas, siendo preferible los pantalones relativamente holgados y los vestidos. Es verdad que hemos dicho que no protegen de las rozaduras antes, pero por lo menos limitan la sudoración en la zona en comparación con las prendas que se comprimen a las piernas.
Por último, también son aconsejables las cremas antirrozaduras. No son cremas para aplicar después de que ya se hayan producido, sino antes de que aparezcan. Eso sí, es importante comprobar su composición para asegurarse de que sean aptas para los niños.

Cómo paliar las molestias que causan

En caso de que no haya sido posible evitar que el niño tenga rozaduras en las ingles y en la cara interna de los muslos, se pueden tomar también algunas medidas para que le afecten lo menos posible -estará molesto en cualquier caso-.
Una opción interesante es la talquistina, un medicamento que no es lo mismo que los polvos de talco -no son un medicamento- que se puede aplicar con la piel limpia y seca, por ejemplo después de la ducha antes del paseo habitual de la última hora de la tarde en verano, para aliviar el picor y paliar las irritaciones ocasionadas por las rozaduras en la piel del peque.
También consigue un efecto similar una vaselina neutra, a ser posible sin productos perfumados en su composición. En su caso, al ser aplicada también sobre una piel limpia y seca, crea una capa de protección que reduce el contacto con otras superficies y, en consecuencia, las molestias propias de las rozaduras. Eso sí, ten en cuenta que no resisten el contacto directo con el agua.
Si lo son, en cambio, los sticks antirrozaduras, productos muy recomendables para tener a mano todo el año, pero sobre todo en verano, que es cuando más falta hacen. Asegúrate de que su composición es compatible con la piel de un niño, especialmente antes de los seis años, y úsalo sin problema a lo largo de todo el día porque no deja mancha en la ropa y resiste al agua. Además, se pueden aplicar en todo el cuerpo por lo que también son eficaces, por ejemplo, en las rozaduras de los pies, también muy habituales en verano.
Por último, también son dos remedios muy interesantes contra las rozaduras las cremas regeneradoras de bebés, esos productos densos que recuperan de forma milagrosa la piel -hasta los adultos de la casa las usáis una vez descubiertas, ¿verdad?- y el aloe vera, un remedio natural que alivia mucho los síntomas de las agresiones superficiales de la piel.
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