Ser Padres

Bromas pesadas de los adultos a los niños: algunas son más frecuentes y perjudiciales de lo que pensamos

A veces, con el fin de hacerse los “graciosos”, algunos adultos les dicen algunas frases a los niños que, aunque no buscan hacer daño pueden acabar siendo perjudiciales. Se trata de pequeñas bromas que puede que a los pequeños no les haga nada de gracia escuchar. Mira aquí cuáles son las más habituales para intentar evitarlas.

Aunque creas que algunos comentarios no tienen mayor importancia, para un niño pequeño puede tener una enorme. Y aunque pienses que se trata de bromas tontas, pueden ser bastante dañinas para su autoestima. Veamos algunas de las más típicas que suelen hacer los adultos a los niños y que son más habituales de lo que nos parece.

El humor de los niños

Los niños ríen muchísimo y es cierto que lo hacen muchas más veces al día que una persona adulta. Pero también debemos considerar que su humor es diferente.
Para empezar, los bebés ríen no porque entiendan algo como divertido, sino porque buscan la reacción de sus padres y los imitan. Según van creciendo van teniendo mecanismos de comunicación más avanzados y van entendiendo mejor los juegos de palabras. No obstante, como decimos, su humor aún es sencillo, no llegan a comprender al completo todas las estructuras narrativas, ni tampoco las circunstancias de “humor” en las que los adultos las hacen.
Es por ello que los más mayores (en especial los padres) no deben decirles según qué frases a sus hijos. Estos no solo tienen un humor que desarrollar, también pueden acabar padeciendo miedos, sensación de angustia, o incluso de culpabilidad en el caso de que les digamos alguna broma de que alguien ha sufrido algún daño.

Las bromas más comunes y perjudiciales

Es probable que algunas de estas frases te suenen, ya sea porque las has utilizado alguna vez, porque te las han dicho a ti o porque has oído decirlas. La realidad es que, aunque se digan en un tono de humor, pueden ser bastante perjudiciales para los niños, sobre todo para los más pequeños y para los más sensibles, independientemente de la edad.
Más que para culpabilizarnos, tengámoslas en cuenta para tomar conciencia y evitar este tipo de comentarios.

“Sí, lo venimos a buscar en unas semanas”

Suele ser una broma muy común. Los padres han ido a visitar a unos amigos y llevan con ellos a los niños, pero cuando llega la hora de la despedida, los amigos dicen una frase tal como “¿Entonces el peque se queda aquí con nosotros?” a lo que los padres responden “Sí, lo venimos a buscar en unas semanas. Aunque solo sea por un momento “de gracia”, este puede causar gran angustia al menor y de hecho generarle rechazo o temor por volver a acompañar a sus padres a alguna salida así.

“Tu madre se ha ido y no va a volver”

Normalmente esto lo suelen decir también personas cercanas con el fin de llamar la atención del pequeño, pero desde luego que esta es la típica broma que puede acabar causando en el niño inseguridad, preocupación o un instante bastante desagradable.

“Si no te duermes ya va a venir el hombre del saco (o el coco) a por ti”

Fuente: Pexels

padre e hijaFuente: Pexels

Seguramente las conoces, y es que, frases como “Duérmete que si no viene el coco y te comerá” o “Va a venir el hombre del saco a por ti” pueden ser desencadenantes de grandes miedos en los niños. De hecho, si el fin es que se duerman, con ellas podemos conseguir más bien lo contrario.

“Mira cómo lo dice”

En este caso, más que causarles algún miedo o gastarles una broma, frases como estas pueden no ser buenas para su aprendizaje y, encima, hacerles sentir ridículos. Nos referimos a los momentos en los que sabemos que el niño no pronuncia bien una palabra o la pronuncia de forma graciosa y le pedimos al pequeño que la repita delante de todos mientras los demás acaban riéndose. Según la circunstancia esto puede tener un mal efecto en su autoestima.

“Eres adoptado, no somos tus padres”

Este ejemplo tiene muchas versiones, tales como “te sacamos de la basura”, “no eres nuestro hijo”, “te cogimos del hospital…”. Realmente ni qué decir tiene que se trata del caso más cruel para el niño y que probablemente no le hará absolutamente nada de gracia. De hecho, ¿a quién le gustaría que le dijesen esto?

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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