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Cuatro beneficios que puede aportar cuidar plantas a los niños

El cuidado de las plantas proporciona a los más pequeños de la casa adquirir nuevos conocimientos y desarrollar nuevas habilidades, lo que contribuye en gran medida a su desarrollo personal.

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No solo ofrecen beneficios para los adultos, las plantas también proporcionan muchas cualidades interesantes para los más pequeños de la casa. Especialmente cuando las cuidan a diario, las riegan, y las ven crecer poco a poco.
Por ejemplo, distintos estudios científicos han constatado que disponer de plantas naturales en casa ayuda a mejorar el estado de ánimo y a hacernos más felices. Incluso en nuestro lugar de trabajo, contar con una planta disminuye el nivel de estrés psicológico y fisiológico.
Pero el hecho de contar con plantas en casa no es lo único que nos proporciona beneficios; su cuidado y mantenimiento también es fundamental, y beneficioso. Especialmente cuando somos pequeños y comprendemos que la planta depende de nosotros para sobrevivir.
En La vida secreta de las plantas (editorial Pinolia), el biólogo Eduardo Bazo Coronilla nos desvela algunas curiosidades sobre el reino vegetal, con una finalidad bastante clara: descubrir qué hay de cierto en muchas de las leyendas y mitos que, todavía hoy, se siguen difundiendo sobre ellas.
Cuatro beneficios que puede aportar cuidar plantas a los niños

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Les permite descubrir de dónde proviene la comida

Dependiendo del tipo de planta que llevemos a casa, la jardinería permite a los más pequeños desarrollar conocimientos sobre su alimentación. Descubren el impacto de las estaciones en las plantaciones, el trabajo necesario para cultivar una planta y el sabor que pueden tener algunas hojas (especialmente si son plantas comestibles).
Se sabe que los niños que participan en cursos de jardinería tienden a mostrar una mayor predisposición a seguir una alimentación muchísimo más sana y equilibrada. Por lo que, en caso de que dispongamos de un pequeño jardín en casa, es bastante más probable que los niños coman una verdura que hayan cultivado ellos mismos.

Desarrollan su sentido de la responsabilidad

Disponer de plantas en casa que nuestros hijos/as puedan cuidar les ofrece una oportunidad para inculcarles un sentido de responsabilidad y autonomía.
Aprenden que la salud de cada planta depende del cuidado que se le dé. Así, el niño toma conciencia de que el mantenimiento diario, y el respeto hacía el vegetal en sí mismo, son necesarios para que crezcan adecuadamente.

Desarrollan la paciencia y la perseverancia

Cuidar de las plantas es una actividad que, aunque no se haga a diario, sí requiere paciencia y perseverancia. Mientras esperan que crezcan sus hojas, poco a poco, los niños aprender a ser pacientes. Y también descubren el placer que se siente al ver cómo la planta crece a medida que la riegan cada día.
Además, disponer de plantas de interior proporciona efectos positivos notables, como un aumento de las emociones positivas y una disminución de las negativas.

Adquieren conciencia sobre el medio ambiente

La jardinería en casa ofrece la posibilidad de ver crecer y evolucionar las plantas con el paso del tiempo. Esto permite a los niños descubrir ese crecimiento, su cambio de forma y color. Si, además, las plantas se encuentran en el jardín, la actividad se desarrolla en un entorno natural, donde también conviven pájaros e insectos.
Todo ello permite a los niños conocer mejor la naturaleza que les rodea, favoreciendo el desarrollo del respeto por el medio ambiente.
Niños cuidando plantas

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Plantas de interior ideales para niños

Si buscas plantas de interior que llevarte a casa, y que tus hijos puedan cuidar fácilmente sin demasiadas complicaciones, a continuación te descubrimos algunas propuestas:
  • Jade (Crassula ovata): Esta planta es segura para los niños, pero tóxica para sus mascotas. Fácil de cuidar y fácil de cosechar. Prefiere condiciones cálidas y secas, por lo que no necesita regarse con demasiada frecuencia.
  • Cactus de Navidad (Schlumbergera): Seguro para niños y mascotas. El cactus de Navidad es una opción popular para las plantas de interior. Al ser parte de la familia de los cactus, no necesita mucha agua ni atención, pero si lo cuidas bien, serás recompensado con sus hermosas flores durante la temporada navideña.
  • Palmera de salón (Chamaedorea elegans): Esta popular planta no es tóxica para los niños ni para las mascotas. Consiste en una palmera de crecimiento lento, la cual es perfecta para interiores porque le gusta la poca luz y no necesita mucha agua.
  • Violeta africana (Saint Paulia): La violeta africana es una opción popular para los jardineros principiantes. Adecuado para uso en interiores y exteriores, su pequeño tamaño y bajos requisitos de mantenimiento lo convierten en una excelente opción para familias ocupadas.
  • Planta araña (Chlorophytum comosum): Esta planta súper fuerte es segura para los niños y para las mascotas y nadie podrá destruirla.
  • Cóleo (Plectranthus Scutellarioides): Segura para niños y mascotas, esta pequeña planta resistente es ideal para niños en crecimiento. Pon un esqueje de Coleus en agua y las raíces brotarán para que puedas volver a plantarlas.

Conociendo la vida secreta de las plantas

Si tu hijo/a se ha convertido en un pequeño jardinero/a, y quieres descubrir más —con ellos— sobre el fascinante mundo vegetal, en La vida secreta de las plantas puedes resolver muchas dudas relacionadas con la botánica.
En este nuevo libro, titulado La vida secreta de las plantas (editorial Pinolia), el biólogo por la Universidad de Sevilla, Eduardo Bazo Coronilla, pretende llegar hasta la raíz de muchos mitos, leyendas y bulos botánicos que se han seguido manteniendo hasta nuestros días a través del tiempo. Y, con la ayuda de la botánica, da respuesta a preguntas muy diversas.
La vida secreta de las plantas

Descripción de la imagenPinolia

La vida secreta de las plantas — Mitos, leyendas y bulos botánicos

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Desde cuándo surgió la simbología floral cristiana a qué hay detrás de la terrorífica criatura japonesa conocida como jubokko, pasando por las sustancias consideradas afrodisíacas, o si las personas invidentes pueden —o no— practicar la botánica. Sin olvidarse de las leyendas relacionadas con plantas y brujas, la botánica cristianológica, el mito del consumo del cerebro de mono o el misterio de la planta que desapareció sin dejar rastro.
Eduardo Bazo Coronilla es licenciado en Biología y, en la actualidad, lleva a cabo distintas labores en materia de paisajismo, gestión ambiental y difusión de la etnobotánica y la botánica, tanto para entidades privadas como administraciones públicas.
Es colaborador recurrente del Centro de Investigación y Desarrollo de Recursos Científicos BioScripts, y colabora con textos divulgativos en las ediciones digitales de Hablando de Ciencia o Hidden Nature.
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