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Parto con fórceps: ¿cuándo es aconsejable?

El fórceps es un instrumento quirúrgico que se utiliza para facilitar la salida de la cabeza del bebé del canal del parto cuando surgen determinadas complicaciones. Hoy en día solo se usa de forma segura y en casos muy concretos.

Autor: Ana Isabel Sánchez Rebollo
Este instrumento ayuda al bebé a salir cuando está casi fuera pero no avanza por el canal del parto. Sujeta el cráneo del bebé por los dos lados para que el médico rote y tire de la cabecita.

Cuándo se aconseja

El fórceps se utiliza cuando el expulsivo se prolonga demasiado, por agotamiento materno o falta de cooperación, y cuando se observa una pérdida de bienestar fetal.
Para utilizar el aparato es necesario que se den tres condiciones:
Hace unos años se usaba para hacer descender al feto diez centímetros, pero hoy solo se utiliza para los últimos dos o tres centímetros. Cuando surgen problemas y el bebé no está cerca de la salida, se practica una cesárea.
La aplicación de anestesia epidural puede prolongar el parto y el descenso de la cabeza del feto, lo que ha provocado un aumento de los partos instrumentales en los últimos años.

Cómo se utiliza

El fórceps es una pinza quirúrgica que consta de dos palas metálicas que se articulan entre sí en su parte media. En un extremo quedan los mangos y en el otro las 'cucharas'. Estas tienen una curvatura que se adapta a la forma de la cabeza del feto y de la pelvis de la mujer.
El especialista introduce el instrumento en la vagina de la mujer, de forma que las dos 'cucharas' rodeen la cabecita del bebé en la zona temporal y, aprovechando las contracciones, extrae al niño suavemente mientras la madre empuja.
Se tiene especial cuidado en no presionar demasiado la cabeza del bebé para no lastimarle. El instrumento actúa como si se tratara de un calzador. La verdadera fuerza expulsiva la realiza la parturienta, que debe empujar siguiendo las indicaciones de la matrona.
Cuando se decide usar fórceps, se avisa al pediatra y se preparan los medios para llevar a cabo un parto por cesárea en caso de que surjan complicaciones.

Riesgos para la madre y el bebé

El fórceps tiene una menor tasa de morbilidad en comparación con los partos por cesárea. Sin embargo, puede ocasionar ciertos problemas a la mujer y a su hijo:
  1. Aumenta el riesgo de desgarros en la vagina, el periné y el esfínter anal, de formación de fístulas y de dispaurenia (dolor durante el coito). No obstante, en la mayoría de los casos, la incontinencia urinaria y/o fecal provocadas por su uso se corrige unos días después el parto.
  2. A menudo, aparecen pequeños hematomas superficiales en la cabeza del niño, pero remiten en pocos días.
  3. En otras ocasiones, el instrumental oprime demasiado algún nervio de la cara del bebé, llegando a ocasionar parálisis facial (generalmente transitoria). Aunque cualquier parto complicado conlleva este riesgo.
  4. Raramente puede producirse una fractura y un hundimiento craneal en el recién nacido. Estos problemas vienen determinados por el trabajo de un parto complicado.
El beneficio del uso del fórceps supera claramente a sus riesgos y se considera una técnica segura tanto para la madre como para el bebé. Por ello, si tienes que vivir un parto con fórceps, no hay que perder la calma ni asustarse. Es importante seguir atentamente las instrucciones de los profesionales y ayudar cuando lo indiquen.

Cuidados posteriores


Asesora: Dra. Isabel Solís, del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Getafe (Madrid).
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