El juego simbólico

Jugar a ser papás y mamás: ¿por qué a los niños les gusta imitar el rol de los adultos?

¿Has visto a tus hijos jugar a “mamás y papás” haciendo tareas que tú harías? ¿A tu hijo le gusta hacer que está cuidando a su bebé, que conduce un coche o que compra en el supermercado? Pues se trata del juego simbólico y tiene muchos beneficios para los más pequeños. ¿Quieres saber por qué les gusta imitar a los adultos?

Es un juego clásico cuanto menos que no deja de ponerse en práctica por los niños de una y otra generación. Y es que… ¿Puede haber algo más habitual que jugar a “papás y mamás”?

Es muy normal que veas a los más pequeños de la casa haciendo como si fuesen “adultos”, o más bien, imitando esas rutinas que ven a sus padres realizar: que si se dedican a cocinar y a preparar una mesa para sus muñecos, que si se imaginan que están conduciendo un coche o que si se van de compras al supermercado. Pero... ¿Por qué les gusta hacer esto?

Los niños juegan y aprenden por imitación y si bien tienen muchas referencias, los modelos de conducta más cercanos y a los que más querrán parecerse serán sus padres. Lo que nos hace pensar -como en tantas otras ocasiones- en la importancia que tiene ser un buen ejemplo para ellos. Por eso es tan común que muchos menores se diviertan jugando a ser mamás o papás y que se inventen que tengan una familia.

Aunque para nosotros barrer la casa o coger el coche sean actividades de lo más rutinarias y cotidianas, para ellos son grandes acontecimientos que querrán incluir e imitar mientras juegan. Algunas de las acciones más comunes son los momentos que tienen que ver con la cocina, de ahí también la idea de “jugar a las cocinitas” porque, en definitiva, las horas de la comida y la cena son momentos que más compartimos todos juntos, y, de hecho, son uno de los “símbolos” que podrían ser más representativos de la vida en familia.

¿Para qué puede servir este juego simbólico?

niña jugando
Fuente: Pexels

Pese a que pueda parecer que no tiene mayor trascendencia que la imitación de los hijos a los padres, lo cierto es que, si los niños se dedican a imitar ciertas tareas, estas pueden ser “sus primeros pasitos en el mundo adulto”, una forma de consolidar hábitos y costumbres que en un futuro harán en su día a día.

Por otro lado, a los más mayores -si prestan atención-, también les puede servir este tipo de juego. ¿Para qué? Pues principalmente porque es una buena forma de observar y entender qué es lo que opinan los niños de su entorno, y sobre todo para ver cómo se sienten. Y es que, al fin y al cabo, están haciendo una reproducción a pequeña escala de nuestros comportamientos.

Asimismo, jugar a ser mamás y papás puede tener muchos beneficios para los más pequeños. Si jugamos con ellos, se mejorarán los vínculos afectivos, además de que ellos también aprenderán a expresar sus sentimientos y emociones a través del juego. Solo hay que ver a aquellos que juegan a cuidar a “sus bebés”, mimándolos y llevándolos de paseo.

Pero aparte de estas ventajas, se trata de una práctica que también favorece su expresión verbal, pues verlos hablar con sus muñecos y juguetes será de lo más normal. Además, inventarse escenarios y diferentes situaciones estimulará su imaginación, por no hablar de sus habilidades manuales y su coordinación que también se verán enormemente potenciadas.

Por eso, sabiendo lo beneficioso que es para los menores esta clase de juegos, es tu turno en la partida, juega con ellos y, sobre todo, no olvides ser el mejor ejemplo.

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