Ser Padres

Body Shaming: por qué es importante no opinar del cuerpo de los niños

Nur Pons, asesora nutricional: “Hay quien lidia toda la vida con la etiqueta que le han puesto. Del cuerpo de los otros no se opina ni en casa”

“De manera evolutiva el hombre necesita reconocer, catalogar e identificar todo lo que le rodea. Nombrar o etiquetar objetos, sensaciones o situaciones ha constituido una herramienta esencial para la supervivencia de la especie humana”, explica Nur Pons, asesora nutricional y CEO de Barriga Sana. Las etiquetas aportan información sobre el entorno y esta información hace que se actúe de una forma predeterminada, es decir, las etiquetas condicionan la conducta de las personas.
Estas etiquetas también se han trasladado al ámbito social para definir a las personas y condicionar la relación entre ellas. Por supuesto, existen etiquetas positivas que son enriquecedoras, empoderan o aportan confianza y seguridad a quien las lleva; pero también hay que etiquetas que estigmatizan, que limitan y condicionan el crecimiento personal de la persona que las sufre. “Hay quien lucha toda la vida con su propia etiqueta”, concluye la profesional. Pero... ¿Qué pasa cuando, además, esas etiquetas son adjudicadas en la infancia y en el propio entorno personal? ¿Y si esas etiquetas además tienen que ver con una opinión sobre el cuerpo de uno?
La nutricionista Nur Pons ha escrito varios libros infantiles sobre autoestima y nutrición infantil. Fuente: Barriga Sana

nur ponsLa nutricionista Nur Pons ha escrito varios libros infantiles sobre autoestima y nutrición infantil. Fuente: Barriga Sana

“Muchas veces oigo como algunos padres y madres que tengo a mi alrededor me hablan de todos los condicionantes externos que influyen en el crecimiento del niño, desde las redes sociales, hasta la publicidad o los programas de televisión. Sin embargo, consideran absolutamente normal llamarle “gordi”, “mofletitos”, “redondito” o  hacer comentarios sobre su “barriguita” y sobre “sus muslitos de pollo”. Grave error”, expone Pons, en cuyas redes sociales muestra su aversión a los comentarios indeseados e inapropiados sobre el cuerpo ajeno.
Lo cierto es que un niño o un adolescente empoderado se enfrentará a las redes sociales, y a cualquier situación, con la seguridad que se le haya inculcado en casa. “Si realmente dentro del entorno familiar, amparados en la confianza que existe entre todos, la madre le increpa al padre porque tiene barriga, el padre le dice al hermano mayor que es muy patoso y el hermano mayor llama a la hermana pequeña “culo gordo”, tenemos el caldo de cultivo perfecto para fomentar un problema de autoestima”, aclara la experta en nutrición, puntualizando que esto puede condicionar a los futuros adultos en las relaciones con su entorno, con la comida y con su cuerpo. “Muchos trastornos de la conducta alimentaria se fraguan en la infancia”, confiesa la experta.
En las redes sociales de @barrigasana, rebosantes de positividad y buena energía, es común que se hable sobre la importancia que tienen el entorno y la autoestima en la relación que establecen las personas con la alimentación.“El verdadero body positive debe comenzar por fomentar la autoestima de los niños, evitar las etiquetas sobre el aspecto físico, educar en el respeto y en la diversidad de cuerpos. Un niño sin etiquetas, reforzado y con un concepto adecuado de su cuerpo y del cuerpo de los demás, se enfrentará a las redes sociales, publicidad y relaciones con sus semejantes con un refuerzo psicológico muy importante”, asegura preocupada ante el alarmante crecimiento del número de casos de trastornos de la conducta alimentaria en jóvenes. “Del cuerpo de los otros no se opina, ni siquiera en casa”, sentencia.

Periodista especializada en cultura y nuevas tendencias. Siempre he querido contar aquellas historias que cambiarán el mundo, y quienes sin duda definirán el mañana serán los niños de hoy.

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