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Punto blanco en el pezón: ¿qué es y por qué se produce?

Es un punto blanco de leche que se acumula por la obstrucción de la salida de una glándula mamaria del pezón, y puede llegar muy doloroso para la madre.

Dentro de los problemas que pueden aparecer durante la lactancia materna, tales como las grietas en los pezones, la perla de leche, un punto blanco en el pezón, es uno de los que puede llegar a ser muy molesto y doloroso para la madre.
No es tan conocido como las mencionadas grietas o cualquier otro dolor habitual en el pecho derivado de la lactancia materna, pero conviene conocerlo porque puede aparecer durante este período. Si no lo conoces, para ubicarlo, te diremos que es un punto blanco y pequeño, brillante, que parece un grano en su momento álgido, cuando el pus le tiñe de blanco, de un tamaño también similar a este, que aparece en el pezón.
A diferencia de los granos, lo blanco en este caso es leche que se acumula en la salida de una glándula mamaria del pezón, generando una bolita pequeña de piel que sale hacia afuera que es lo que se conoce como perla de leche o punto blanco en el pezón.

Causas de su aparición

Su aparición se puede deber principalmente a dos motivos: algún gesto del bebé que lo provoca al mamar o a consecuencia de una infección. Si es el bebé el que lo causa, suele ser por un tirón con fuerza de la piel del pezón, por morder o por despistarse por algo que le haga girar la cabeza sin soltarse del pecho de su mamá. En caso de ser una infección en el pecho lo que lo cause, el origen está relacionado con alguna bacteria. Como veremos más adelante, en líneas generales, el tratamiento es distinto en ambos casos, si bien son más habituales las causadas por el primero de los dos motivos expuestos.
Generalmente, el punto blanco en el pecho se absorbe solo en espacio de una semana desde su aparición aproximadamente la leche desaparece, se queda el pellejo y después una pequeña costra-, pero es importante ponerle remedio a este problema si no desaparece solo porque puede ir a más a medida que el bebé siga mamando, ya que la leche seguirá acumulándose si no se quita el tapón generado previamente. El proceso es cada vez más doloroso, con síntomas como el escozor o la quemazón que son compatibles con la perla si no se le pone remedio.

Cómo tratarlos

En caso de que el dolor sea difícil de soportar, la matrona puede actuar pinchando el punto para drenar la leche y acelerar el proceso. En este caso, es recomendable aplicar calor previamente para que dilate los conductos, lo que facilitará el vaciado posterior. El pinchazo se puede hacer, por ejemplo, con una aguja, siempre y cuando esté esterilizada, por supuesto. También se puede frotar suavemente von una toalla para deshacer la perla sin necesidad de pincharla, pero también es aconsejable en este caso aplicar calor antes.
En ocasiones pueden darse complicaciones, sobre todo si el origen es infeccioso o inflamatorio, en cuyo caso se requiere la actuación de un especialista médico para que diagnostique si efectivamente es así y pueda actuar en consecuencia para ponerle remedio a la dolencia.
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