Nacimiento de bebés prematuros

Bebés prematuros: cuidados específicos y secuelas según la semana de nacimiento

Un parto prematuro es una de las grandes preocupaciones de los padres que están esperando un bebé. El nacimiento de un bebé prematuro requiere unas atenciones y cuidados específicos que varían en función de la semana de nacimiento. Aclaramos algunas dudas frecuentes.

Lo primero que debemos saber es que un bebé prematuro es el que nace con menos de 37 semanas de gestación, a diferencia de los bebés nacidos a término. Los bebés prematuros nacen con un crecimiento restringido y fisiológicamente inmaduros, sin embargo, las necesidades específicas de un bebé prematuro dependen mucho de en qué semana se haya producido el nacimiento, es decir, existen diferencias y distintos retos a los que enfrentarse entre un bebé gran prematuro (nacido antes de la semana 29) con respecto a un bebé prematuro tardío (nacido antes de la semana 37).  Yolanda Vélaz, enfermera especializada en pediatría y autora del blog NadieComoMama aclara todas las diferencias.

Para empezar, hay que matizar que los bebés nacidos entre la semana 23 y 25 se encuentran en lo que se denomina “Límite de viabilidad” y esto se debe a que los casos que sobreviven suelen experimentar diferentes complicaciones. A partir de la semana 25 de gestación se puede considerar el punto de partida en la supervivencia de un recién nacido sin secuelas graves y el porcentaje aumenta conforme avanzan las semanas. De este modo, podemos decir que hay un salto importante entre los bebés nacidos en la semana 26 y los anteriores. En cifras, a partir de la semana 26 sobreviven sin secuelas graves entre un 72 y un 80%. Sin embargo, los estudios demuestran que hay varios aspectos que afectan en la evolución positiva del gran prematuro, por ejemplo, cuanto más peso mejor por supuesto, además las niñas evolucionan mejor que los niños, si el embarazo es múltiple o se trata de un bebé único y si ha habido complicaciones en el embarazo. Otro factor importante que beneficia la evolución de un bebé prematuro es administrar a la madre corticoides para favorecer la maduración pulmonar antes del nacimiento. La administración de corticoides puede darse en los casos en los que hay riesgo de parto prematuro, pero disponemos de días o semanas antes de que se produzca el nacimiento.

¿Qué riesgos va a tener un bebé que nace entre la semana 26 y 27?

Uno de los riesgos más importantes es la inmadurez pulmonar y el déficit de surfactante que es lo que ayuda a evitar el colapso pulmonar. Si esto sucede, en el caso de ser necesario, se administra ventilación mecánica con surfactante. Otro riesgo asociado al nacimiento entre la semana 26 y la 27 es la incapacidad de termo regularse y mantener la temperatura corporal por la ausencia de grasa corporal y la inmadurez de la piel. Este es el motivo por el que están en incubadora. También hay otro problema que afecta a estos bebés: la inmadurez de su sistema gastrointestinal, lo que provoca que no absorban los nutrientes de forma eficaz, por eso, en esos casos, se suministra nutrición intravenosa, también llamada nutrición parenteral. También es importante saber que la coordinación de la succión y la deglución no se dan hasta la semana 33-34, por lo que será necesario alimentarlos con una sonda cuando vayan tolerando la lactancia. Los bebés nacidos entre la semana 26 y la 27 también pueden padecer retinopatía, un trastorno ocular que puede afectar a la visión en diferentes grados y su tratamiento dependerá del grado de afectación. Estas son parte de las alteraciones más habituales en los grandes prematuros como lo son también la hemorragia cerebral (que si sucede puede dejar secuelas muy graves), la enterocolitis necrotizante y la displasia broncopulmonar.

¿A qué retos se enfrentará un gran prematuro?

Cada día que pase sin que se produzca ninguna complicación será una gran noticia porque indicará que se avanza por el camino correcto. Su evolución va a depender de múltiples factores, pero si no hay infecciones ni pulmonares como neumonía, ni generalizadas como sepsis y otras complicaciones derivadas de la propia inmadurez del bebé, la evolución irá desarrollándose de forma positiva. El tiempo y la ausencia de complicaciones serán aliados del bebé, pero también la fuerza, el afecto y cariño de sus papás serán vitales en el recorrido en la unidad neonatal.

¿Qué riesgos tiene un bebé prematuro nacido en la semana 35 de gestación?

Se considera bebé prematuro todo el que nace antes de la semana 37 de gestación. Los bebés prematuros siguen teniendo más riesgo de tener alguna complicación que un bebé nacido a término, pero por lo general, en este caso, los problemas son más leves. Pueden presentar problemas para regular su temperatura, para respirar e incluso para comer, aunque la gran mayoría pueden ser alimentados con lactancia materna o biberón sin necesidad de aplicar otras técnicas. Un riesgo añadido a veces en el prematuro tardío son las complicaciones pulmonares inesperadas, ya que habitualmente a partir de la semana 34 de gestación ya no se suelen poner corticoides a la madre.

Se puede decir que los bebés que nacen en esta etapa tienen pocas probabilidades de tener complicaciones graves que sean consecuencia de su nacimiento antes de tiempo. Es posible que puedan tener un riesgo mayor que un bebé a término de padecer algún tipo de problema en el aprendizaje como, por ejemplo; trastornos del habla, problemas para leer o escribir o problemas de coordinación, motricidad o memoria.

Diferencias entre un bebé gran prematuro y un prematuro tardío

La diferencia entre un gran prematuro y un bebé prematuro es considerable en cuanto a riesgo de complicaciones importantes y secuelas, aunque como en todo hay excepciones. El peso de un bebé prematuro suele rondar los 2 kg y presenta mayor madurez, mientras que el peso de un bebé gran prematuro suele estar habitualmente por debajo de 1kg y presentan problemas de inmadurez más importantes. El tiempo y la ausencia de complicaciones graves serán imprescindibles para un desenlace positivo.

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Artículo escrito por Yolanda Vélaz, enfermera especializada en pediatría, mamá de dos niñas y autora del blog NadieComoMama y creadora del Método Vélaz.

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