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Qué hacer cuando el niño se despierta muy temprano

En ocasiones es posible que el niño pequeño (o grande) termine despertándose más temprano que de costumbre. Aunque es cierto que todo depende de la edad que tenga, cuando no desea seguir durmiendo más es posible que tengamos que levantarnos con ellos para acompañarlos.

Los niños son impredecibles, tanto si son pequeños como si son mayores. Y esto significa que, aunque en ocasiones puedan acostarse un poco más tarde de lo común (por ejemplo, tras una fiesta de cumpleaños o una fiesta navideña), ello no impide necesariamente que al día siguiente vayan a despertarse más tarde de lo acostumbrado. Es más, puede ocurrir, incluso, todo lo contrario.
Aún cuando puede no ser lo habitual, es normal que muchas mamás y papás se vean de repente en el salón a las 6 de la mañana, porque el niño / a se ha despertado y, simplemente, no desea ni necesita seguir durmiendo. De manera que, tras pedir insistentemente no seguir en la cama, no nos queda otra que levantarnos y acompañarlo.
Es más, quienes somos padres sabemos que los niños tienen una habilidad casi especial para levantarse temprano todos aquellos días en los que no hay guardería o escuela (como fines de semana y festivos), y, sin embargo, encontrarse en medio de un sueño profundo justo en aquellos momentos en los que nos toca despertarlos para prepararlos e ir al colegio.
Evidentemente, no es ni mucho menos recomendable obligar al niño a seguir durmiendo, especialmente en aquellos momentos en los que falta una hora o menos para llegar a la hora a la que habitualmente tiende a despertarse.
Pero, ¿qué podemos hacer cuando el niño / a se despierta muy temprano? ¿Es conveniente volverlo a dormir de nuevo? Si no es así, ¿qué estrategias o pautas podemos seguir para que no vuelva a ocurrir?

¿Por qué el niño se despierta más temprano?

Durante la noche, cuando nuestro hijo duerme, los niveles de melatonina (la hormona del sueño) se reducen mientras que los niveles de cortisol (la hormona del estrés) aumentan. Así, cuando los niveles de ambas hormonas se cruzan, el niño empezará a despertarse.
Si los niveles de cortisol son muy elevados, o los niveles de melatonina son bajos (o se produce básicamente una combinación de ambos) justo en el momento de acostarse, lo más probable es que termine despertándose muy temprano.
Debemos tener en cuenta que muchos de nuestros hábitos de sueño tienden a desarrollarse muy temprano; a una edad bastante temprana. De ahí que sea fundamental que el niño tenga unos buenos hábitos de sueño tanto para su salud como para su propio bienestar en general.
De esta manera, tal y como coinciden en señalar los especialistas, una de las cosas que los padres pueden hacer es ser coherentes con la hora de acostarse y con el seguimiento de rutinas de sueño regulares.
Así, un buen punto de partida es conocer la cantidad de horas recomendadas de sueño por día para cada grupo de edad, atendiendo en este caso a los datos proporcionados por la Academia Estadounidense de Pediatría:
  • Recién nacido (0 a 3 meses): 14-17 horas
  • Bebés (4 a 11 meses): 12-15 horas
  • Niños pequeños (1 a 2 años): 11-14 horas
  • Niños en edad preescolar (3 a 5 años): 10-13 horas
  • Niños en edad escolar (6 a 13 años): 9-11 horas
Además, es esencial no esperar hasta que el niño muestre algunos de los signos habituales de sueño, como podría ser el caso de frotarse los ojos o bostezar, mientras que en el caso de los bebés lo más común es que se muestre más irritable e irascible. ¿Por qué? Muy sencillo: lo más probable es que ya se encuentren demasiado cansados, y ese cansando ha acabado por afectarlos.
Por tanto, en lugar de esperar a que el pequeño tenga sueño es conveniente ser constante en acostar a nuestro hijo o hija a una hora específica cada noche.

Algunas estrategias a probar cuando el niño se despierta demasiado temprano

Foto: Istock

Consejos para evitar que el niño se despierte tan tempranoFoto: Istock

Cambiando la hora de dormir
Es posible que pienses que el niño, quizá, está durmiendo lo suficiente y que incluso se está yendo a la cama demasiado temprano. Recordando que es fundamental que el niño duerma siempre las horas necesarias y recomendadas, es posible intentar, al menos, retrasar ligeramente su hora de dormir, para más tarde.
En este sentido, los expertos aconsejan retrasar la hora del sueño 15 minutos durante un par de días, para evitar que el pequeño esté demasiado cansado cuando se vaya a dormir.
Creando un ambiente propicio para dormir
En caso de que la ventana de la habitación del pequeño no tenga persianas, puede ser conveniente instalar persianas para mantener la habitación oscura. En muchos casos bastará con la instalación de un estor, aunque es preciso que sea capaz de cubrir todo el ancho de la ventana.
También puede ser recomendable añadir una máquina de ruido blanco, útil a la hora de enmascarar los típicos sonidos de los camiones de basura, que siempre pasan antes del amanecer, y que podrían terminar despertando al pequeño.
Mantener la paciencia
No suele ser muy habitual que el niño se despierte temprano todos los días. De hecho, lo más común es que ocurra una o dos veces a la semana, como mucho. En estos casos, es de vital importancia mantener la calma y tener bastante paciencia.
Es normal que, en esos momentos, en los que nos encontrábamos en medio de un sueño profundo, el hecho de estar más cansados pueda hacer que tengamos mal humor y estemos un poco más irritables. Pero es fundamental entender al niño y ponernos en su situación.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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