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Cómo reducir la hinchazón en los pies durante el embarazo

Un poco de hinchazón es normal durante el embarazo, sobre todo en la parte baja del cuerpo, lo que incluye las piernas, tobillos y pies. ¿Qué podemos hacer para reducirlo?

Durante el embarazo, tener un poco de hinchazón es absolutamente normal, especialmente en algunas áreas del cuerpo, como es el caso de las piernas, tobillos y pies. De hecho, es tan común, que se estima que cerca de un 80 por ciento de las embarazadas experimentan este tipo de inconvenientes. Y, además, algunas embarazadas suelen sufrirlo también en los dedos.
Tiende a ser bastante más común durante el tercer trimestre de embarazo y, por lo general, suele desaparecer después del parto. Existen algunos factores que pueden influir o empeorar el problema, como vivir en un clima cálido, al igual que permanecer de pie o sentada durante bastantes horas.
Respecto a las causas, es cierto que, durante la gestación, el útero, en crecimiento, aumenta la presión sobre los diferentes vasos sanguíneos que encontramos en el abdomen, lo que ralentiza la circulación sanguínea. Debido a ello, la sangre presenta una dificultad mayor para volver al corazón, por lo que se acumula en las piernas.
Pero los cambios hormonales también suelen influir, dado que aumentan la retención de determinadas sales minerales, como el sodio, favoreciendo con ello la acumulación de agua a lo largo del cuerpo, especialmente en las extremidades inferiores.
Además, esta hinchazón puede aumentar al final del día, o sobre todo en los días de verano, debido al calor. Por suerte, una vez ha nacido el bebé, este fenómeno tiende a desaparecer poco a poco, de forma natural.

¿Es posible prevenir o disminuir la hinchazón en los pies durante la gestación?

No existe un tratamiento milagroso que pueda ayudar a evitar o reducir la hinchazón en los pies, ya que suele ser un síntoma más del embarazo, especialmente durante las últimas semanas.
No obstante, sí existen algunos pequeños remedios y consejos que pueden ser de cierta utilidad a la hora de aliviarlo. Toma nota:
  • Es recomendable no quedarse demasiado tiempo de pie, haciendo descansos regulares cada cierto tiempo.
  • Elevar las piernas cuando se está sentada, lo que ayudará a que la sangre circule mejor.
  • Evitar cruzar las piernas.
  • Utilizar ropa suelta y calzado ancho y cómodo.
  • Evitar las medias hasta la rodilla, ya que pueden afectar la circulación.
  • En caso de que el médico lo recomiende, utilizar medias de compresión.
  • Pasar las piernas bajo agua fría.
Foto: Istock

Consejos útiles para tratar la hinchazón de pies en el embarazoFoto: Istock

También es aconsejable mantener una hidratación adecuada, bebiendo agua y jugos de frutas naturales (aunque sin excederse en los jugos, ya que tienen un elevado contenido en azúcar). Curiosamente, el agua ejerce un efecto drenante, útil para eliminar los desechos que pueden obstruir los tejidos, que son los causantes de la hinchazón.
Caminar con regularidad también contribuye a tener una mejor circulación sanguínea. Y la natación, adaptada al embarazo, es un deporte que puede ayudar a mejorar el retorno venoso, disminuyendo el riesgo de edema.
Por otro lado, a diferencia de lo que popularmente se cree, eliminar la sal de la dieta no solo no es útil, sino que puede volverse peligrosa. En todo caso, es preferible sustituir la sal de mesa común por sal yodada, y preguntar al médico en caso de duda.

¿Cuándo preocuparse?

La hinchazón de pies durante la gestación no tiende a ser peligrosa, excepto cuando se asocia a un problema relacionado con la hipertensión arterial.
No obstante, se debe recomendar consultar al médico si surgen algunos de los siguientes síntomas:
  • Las manos y la cara se hinchan.
  • Si los edemas se vuelven masivos.
  • Si el edema va acompañado de un aumento de peso repentino (por ejemplo, se aumentan varios kilos en pocos días).
  • Si la hinchazón no se reduce luego de una siesta larga (o durante la noche).

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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