¿Es seguro dormir boca abajo durante el embarazo?

Es habitual que la postura para dormir de la futura mamá tienda a cambiar a medida que el embarazo avanza, dado que el vientre en crecimiento puede hacer que posiciones comunes puedan no ser tan cómodas (o incluso seguras). En el caso de la posición para dormir boca abajo es posible que también puedan surgir dudas. ¿Es verdaderamente segura?

Aunque al comienzo no tiene por qué convertirse en un problema o en motivo de preocupación, sí es cierto que, a medida que avanza el embarazo, es posible que la futura mamá sienta ciertas dudas relacionadas con el momento de dormir; y, más concretamente, sobre la posición en la que se duerme.

Si bien es verdad que existen determinadas posiciones que pueden acabar siendo mucho más cómodas en los últimos meses de gestación, si la embarazada solía dormir antes del embarazo en una postura concreta, es posible que se pregunte hasta qué punto puede ser o no seguro mantenerla después.

Es lo que ocurre, por ejemplo, con la posición de dormir boca abajo. Si esta siempre ha sido tu postura favorita para dormir, es normal que te preguntes hasta qué punto puede sr o no seguro. Te ayudamos a descubrirlo.

¿Se puede dormir boca abajo al comienzo del embarazo?

Al menos por el momento no existen evidencias científicas que demuestren o sugieran que dormir boca abajo durante las primeras semanas de gestación cause algún tipo de daño al feto o al desarrollo normal del embarazo. De hecho, tanto las paredes del útero como el propio líquido amniótico ayudan a amortiguar y proteger al feto.

Por este motivo, puede ser posible que dormir boca abajo no suponga ningún tipo de problema hasta que se llegue a las semanas 16 o 18 de embarazo, ya que a partir de entonces lo más probable es que el crecimiento del vientre acabe haciendo que esta posición se vuelva cada vez menos deseable. 

En caso de que durante las primeras semanas prefieras seguir durmiendo boca abajo, debes saber que algunas mamás utilizan una almohada en forma de rosquilla con la que poder apoyar su vientre en crecimiento, ya que les ofrece la posibilidad de continuar durmiendo en esta postura cómodamente, al menos hasta bien entrado el segundo trimestre.

No ocurre lo mismo a medida que avanza el embarazo

A medida que avanzan los meses de embarazo es tremendamente común que a a la mayoría de las embarazadas les acabe resultando cada vez más complicado dormir boca abajo, sobre todo cuando su abdomen crece y la curvatura natural de la columna se ve alterada.

De hecho, dormir boca abajo regularmente puede originar problemas en los hombros y en el cuello, como molestias musculares, dolor y rigidez. Además, también es posible sentir dolor en la cintura pélvica y dolor lumbar, lo que puede dificultar el sueño.

Eso sí, una reducción en la calidad del sueño sí se ha relacionado con algunos problemas o complicaciones durante el embarazo, como preeclampsia, presión sanguínea elevada, diabetes gestacional, parto por cesárea o nacimiento prematuro.

Cuidado con dormir boca arriba

Si bien es cierto que no existan problemas al dormir boca abajo al comienzo del embarazo, o incluso un poco más tarde, salvo las incomodidades propias de un vientre en crecimiento, no ocurre lo mismo con dormir boca arriba, una de las posiciones que los médicos sí aconsejan evitar siempre, especialmente durante el tercer trimestre, dado que podría aumentar las posibilidades de muerte fetal.

Esto se debería a que el peso del útero puede comprimir el diámetro de la vena cana inferior (VCI) y la aorta, la arteria que transporte la sangre oxigenada desde el lado izquierdo del corazón a otras partes del cuerpo, pudiendo disminuir el flujo sanguíneo normal al feto.

Durmiendo boca abajo en el embarazo
Foto: Istock

El riesgo aumenta a partir de las 28 semanas de embarazo, especialmente cuando se compara con otras posturas más seguras y sobre todo cómodas, como podría ser el caso de dormir de lado. De hecho, escoger esta posición para dormir a lo largo del tercer trimestre puede ayudar a reducir el riesgo de muerte fetal tardía en cerca de un 6 por ciento.

Además, aquellas futuras mamás que tienden a dormir boca arriba pueden experimentar algunos síntomas y complicaciones, como problemas con la circulación sanguínea, problemas digestivos, dolor de espalda, preeclampsia, dificultades para respirar con normalidad, presión arterial disminuida y hemorroides.

En el caso del feto también pueden surgir complicaciones, como: bajo peso al nacer, tasa de crecimiento reducida o pérdida del bebé en el momento del nacimiento.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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