Ser Padres

¿Es normal que mi hijo tenga las piernas arqueadas?

Llama mucho la atención la curvatura de las piernas de los niños sobre todo cuando es verano, están en pañal o bañador y ya se sostienen de pie. ¿Es esto lo habitual?

Es altamente probable que te hayas fijado alguna vez, incluso si no eres padre o madre, en las piernas arqueadas de un bebé, algo que se aprecia especialmente bien cuando están en pañal, en verano, y ya se sostienen de pie. Te habrás preguntado entonces si esto es normal o solo le pasa a algunos niños, y esta es la duda que vamos a resolver a continuación.
“A diferencia de lo que mucha gente piensa, los miembros inferiores no crecen de forma lineal, sino que crecen enroscándose y desenroscándose para que al final la cadera, las rodillas y los pies queden alineados”, explican los pediatras Elena Blanco y Gonzalo Oñoro, divulgadores en redes sociales y escritores conocidos ambos como Dos Pediatras en Casa.
Efectivamente, las piernas arqueadas en un niño o niña pequeño son muy comunes. En cambio, a medida que crecen se corrige y ya no deberían tenerlas arqueadas durante la niñez ni mucho menos en la adolescencia. “Es muy habitual que veamos a niños pequeños con las piernas arqueadas hacia fuera y que luego las meten para adentro, para, al llegar a los 7-9 años están ya totalmente alineadas”, indican los doctores Blanco y Oñoro.
Tal y como explican desde la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos AAOS, “En la mayoría de los niños menores de 2 años, el arco de las piernas es simplemente una variación normal en la apariencia de las piernas. Los médicos se refieren a este tipo de arco como genu varo fisiológico”. Así lo señalan también Dos Pediatras en Casa, aunque amplían el rango de edad a los 3 años: “Por debajo de los 3 años de vida (lo habitual es) una actitud en varo, que es el nombre técnico para referirnos a las piernas arqueadas hacia fuera”.

Qué implica

En los niños con esta actitud en sus piernas, añaden desde la AAOS, “el arco empieza a mejorar lentamente a los 18 meses de edad y continúa a medida que el niño crece. Para los 3 o 4 años de edad el arco se corrige y las piernas típicamente tienen una apariencia normal”. A partir de esa edad, la alineación de las piernas sigue evolucionando, y el nombre médico cambia: “hasta los 8 años una actitud en valgo, es decir, que las rodillas tienden a estar juntas”, afirman la doctora Blanco y el doctor Oñoro. “Desde los 7 años muchos niños ya tienen las piernas alineadas y ese valgo al que nos referíamos no debería estar presente más allá de los 9 años de vida”, concluyen los dos pediatras.
Es normal que los especialistas manejan un rango de edad, de ahí que algunos hablen de dos años y otros de tres. Ocurre en casi todos los aspectos del desarrollo de los niños más pequeños. No es preocupante si en un peque se corrige antes o si en otro es un poquito más tarde. Además, como bien apuntan los doctores Blanco y Oñoro en un post divulgativo en su perfil de Instagram, “No hace falta que ahora saquéis una escuadra y cartabón para mirar si las piernas de vuestros hijos cumplen este patrón, ya que es algo de lo que nos encargamos los pediatras en las revisiones del niño sano y que, cuando detectamos una desviación de la normalidad, remitimos al especialista”.

Posibles causas

Pueden existir casos puntuales donde las piernas arqueadas en un niño no se deban a esta evolución natural, pero no es lo habitual. Dos de las causas alternativas que pueden provocar esta curvatura de las piernas son la enfermedad de Blount, “producida por una anomalía del crecimiento de la placa de la parte superior de la tibia”, explican desde la AAOS, y el raquitismo, que es “es una enfermedad ósea infantil que causa piernas arqueadas y otras deformidades en los huesos”, dice la AAOS, que se produce en niños que no reciben suficiente calcio, fósforo o vitamina D.
Esta última es muy poco habitual en nuestro entorno, pero su incidencia es mayor en otras regiones del mundo donde el índice de desnutrición de la población infantil es mucho más elevado. En el caso de la enfermedad de Blount, concluyen desde la AAOS, “En un niño menor de 2 años de edad puede ser imposible distinguir la enfermedad del genu varo fisiológico; sin embargo, a los 3 años, el arco empeorará y a menudo se puede ver un problema obvio en una radiografía”.
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